Las clasificaciones diagnósticas categorizan de modos distintos los trastornos del espectro autista. Así, el DSM-5 elimina la distinción entre el autismo de Kanner o clásico, el síndrome de Asperger, el de Rett y el trastorno desintegrativo infantil presente en la cuarta edición del manual, mientras que la CIE-10 incluye el diagnóstico de “Autismo atípico”.

En este artículo explicaremos las características básicas de esta variante del trastorno autista. La categoría diagnóstica se utiliza principalmente para describir formas de autismo en que los síntomas son leves, poco comunes o simplemente no se dan en todas las áreas, o bien la edad de inicio no se corresponde con la clásica.

Los trastornos del espectro autista

Los trastornos del espectro autista se caracterizan por déficits en la comunicación y en la interacción social y alteraciones en los patrones de comportamiento; concretamente suelen presentarse conductas repetitivas e intereses restringidos. También aparecen con frecuencia diversidad funcional intelectual, retrasos en el desarrollo y problemas sensoriales.

La quinta edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), que es utilizada como referencia por muchos psicólogos clínicos pero ha recibido un gran número de críticas, redefinió los trastornos generalizados del desarrollo descritos en el DSM-IV en una única categoría: Trastorno del Espectro Autista.

Tanto el DSM-IV como la décima edición de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10) dividen los trastornos del espectro autista o trastornos generalizados del desarrollo en distintos diagnósticos: el autismo infantil o trastorno autista, los síndromes de Asperger y Rett y el trastorno desintegrativo de la infancia.

Ambas clasificaciones incluyen también una categoría extra; en el caso del DSM-IV se trata del cajón de sastre “Trastorno generalizado del desarrollo no especificado”, que se corresponde a grandes rasgos con el diagnóstico de “autismo atípico” descrito en la CIE-10. Veamos en qué consiste este trastorno.

¿Qué es el autismo atípico?

La CIE-10 define el autismo atípico como un trastorno generalizado del desarrollo que no cumple los criterios diagnósticos de autismo; esto incluye los casos en que los síntomas y déficits se manifiestan después de los 3 años o no se dan en las tres áreas clásicas del autismo: la interacción social, la comunicación y la conducta restringida, repetitiva o estereotipada.

Según este manual el autismo atípico aparece sobre todo en personas con déficits intelectuales severos cuyo bajo nivel de funcionamiento les impide determinadas conductas, así como en otras con trastornos graves del lenguaje receptivo. Como veremos más adelante, la investigación sugiere que estos casos se pueden clasificar en tres subgrupos diferenciados.

Existe cierto debate en torno a las características concretas de esta forma de autismo. Mientras que algunos expertos la describen como una variante leve del autismo clásico, otros consideran que sus características clínicas y la relación con otras alteraciones hace que el autismo atípico merezca ser considerado como un trastorno diferenciado.

A modo general parece que los estudios indican que la gravedad media de los casos de autismo atípico se encontraría entre la del autismo clásico y la del síndrome de Asperger, que se asocia a un mejor funcionamiento social y cognitivo. No obstante, dadas sus características diagnósticas, el autismo atípico es una entidad compuesta por casos muy diversos.

Subgrupos de autismo atípico

Un estudio de Walker y otros autores (2004) publicado en la revista “Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry” comparó el nivel de funcionamiento de niños con trastorno autista, síndrome de Asperger y autismo atípico.

Este equipo de investigación identificó tres subgrupos diferenciados que cumplían los criterios diagnósticos del autismo clásico, además de encontrar que a modo general se trata de una variante leve del clásico.

1. Con estereotipias limitadas

El subgrupo más común de autismo atípico, que engloba más del 50% de los casos, es de las niñas y niños que cumplen todos los criterios diagnósticos del trastorno autista pero que presentan signos reducidos en el área de las conductas repetitivas. Esto significa que los déficits sociales son mucho más significativos que las estereotipias y la restricción de intereses.

2. Criterios de autismo incompletos

Según esta investigación el 25% de las personas con autismo atípico presentan síntomas y signos en las tres áreas relevantes para el diagnóstico (comunicación, interacción y comportamientos estereotipados), si bien no son lo suficientemente marcados como para cumplir los criterios. Este subgrupo incluiría muchos casos de autismo con déficit intelectual severo.

3. De alto funcionamiento

El tercer conjunto de casos guarda similitudes con el síndrome de Asperger: se caracteriza por un funcionamiento relativamente normal del lenguaje, pero no se puede realizar este diagnóstico porque se da un retraso en el desarrollo lingüístico y/o déficits cognitivos relevantes. La proporción de este subtipo también es de aproximadamente el 25%.

Referencias bibliográficas:

  • American Psychiatric Association (2002). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-IV-TR. Barcelona: Masson.
  • American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders: DSM-5. Washington, D.C: American Psychiatric Association.
  • Organización Mundial de la Salud (2003). CIE-10. Descripciones clínicas y pautas para el diagnóstico. Madrid: Mediator.
  • Walker, D. R., Thompson, A., Zwaigenbaum, L., Goldberg, J., Bryson, S. E., Mahoney, W. J. & Szatmari, P. (2004). Specifying PDD-NOS: a comparison of PDD-NOS, Asperger syndrome, and autism. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry, 43(2), 172-180.