Esta alteración está relacionada con las agnosias visuales. Unsplash.

Los sueños, manifestaciones mentales que suceden mientras dormimos y que, aunque está demostrado que están asociados a una reelaboración de la información de la memoria y a las emociones, todavía se albergan numerosos enigmas y misterios.

Mejores o peores, los sueños cumplen una función esencial en nuestra salud mental. Por lo que ¿qué pasaría si dejáramos de soñar? Un fenómeno similar es el que ocurre con el síndrome de Charcot-Wilbrand, del cual hablaremos a lo largo de este artículo.

¿Qué es el síndrome de Charcot-Wilbrand?

El síndrome de Charcot-Wilbrand es una extraña afección neurológica por la cual la persona que la padece experimenta la sensación de que ha perdido la capacidad de soñar. No obstante, lo que realmente ocurre es que el paciente padece de una agnosia visual acompañada de la pérdida de la capacidad de recordar mentalmente o de la recuperación de imágenes en la mente; puesto que según los estudios los procesos del sueño REM permanecen intactos.

Durante el tiempo que estamos dormidos, la actividad de nuestro cerebro pasa por cinco fases distintas. La última de ellas, conocida como fase de sueño REM (traducido como Movimiento Rápido del Ojo) se caracteriza por una intensa actividad cerebral. Gracias a esta actividad podemos soñar y nuestro cerebro es capaz de captar información de nuestro entorno aunque nosotros estemos dormidos.

A pesar de que a primera vista pueda parecer que el síndrome de Charcot-Wilbrand esté causado por algún tipo de anomalía en la actividad cerebral de esta fase, lo cierto es que lo estudios apuntan hacia la idea de que, en realidad, una lesión en el lóbulo occipital puede ser la génesis principal de este trastorno o desorden del sueño.

El nombre que recibe esta afección es debido a los estudios de casos que llevaron a cabo el neurólogo Jean-Martin Charcot y el investigador en oftalmología Hermann Wilbrand. Aunque trabajaron por separado, cada uno de ellos realizó importantes contribuciones al estudio de este síndrome.

En cuanto a las investigaciones de Charcot, estas contribuyeron a determinar que la manifestación principal del síndrome se concreta en la falta de la capacidad para recordar las imágenes producidas en los sueños. Lo que implica el descubrimiento de que la persona sí puede soñar, pero es incapaz de recordarlo. En cuanto a la contribución de Wilbrand, esta gira en torno al descubrimiento de la presencia de agnosias como posibles condiciones laterales.

El síndrome de Charcot-Wilbrand es considerado como una afección rara dado que tiene muy poca incidencia entre la población. A pesar de que esto implica una falta de estudios que la investiguen se ha reconocido como una afección relacionada con un daño cerebral focal.

Sus posibles efectos negativos

A pesar de que los pacientes con este síndrome no tienden a padecer un cuadro clínico grave o efectos perjudiciales derivados del cuadro clínico, se hipotetiza que los sueños favorecen algunas funciones relativamente importantes para la salud mental de la persona. Entre estos beneficios se halla la capacidad que tienen los sueños para favorecer los procesos de aprendizaje.

De la misma manera, se ha postulado que una merma completa de la capacidad de soñar, o en este caso de recordar lo soñado, puede estar vinculada al desarrollo de estados obsesivos e incluso al sufrimiento de cierto tipo de alucinaciones. Finalmente, algunas teorías establecen que los sueños ayudan al desarrollo y preservación emocional, y que la expresión de emociones en los sueños puede potenciar o ayudar a la expresión de emociones en la realidad.

¿Qué síntomas presenta?

Existen dos clasificaciones distintas que recogen la sintomatología propia del síndrome de Charcot-Wilbrand. La primera de ellas se basa en los estudios llevados a cabo por los propios investigadores del síndrome descritos anteriormente. Mientras que la segunda clasificación, mucho más actual, se basa en el tipo de lesión que la ocasiona y en el análisis del sueño REM de los pacientes.

1. Clasificación tradicional

A raíz de los primeros estudios, la sintomatología del síndrome de Charcot-Wilbrand se reducía a los siguientes síntomas:

  • Problemas de reminiscencia visual.
  • Prosopagnosia.
  • Agnosia topográfica.

2. Clasificación moderna

Sin embargo, los estudios más recientes describen el cuadro clínico de este síndrome en base al tipo de lesión y a la evaluación del sueño REM de los pacientes. Estos estudios de casos se realizaron mediante la realización de pruebas como la polisomnografía, que estudia múltiples parámetros del sueño, acompañada de la determinación de patrones en las etapas del sueño.

Como conclusión, la nueva defición de los síntomas del síndrome de Charcot-Wilbrand se especifica como una asociación entre la pérdida de la capacidad para evocar imágenes o recuerdos visuales que se traduce o manifiesta como una pérdida de los sueños.

¿Cuáles son las causas?

En aquellos pacientes que experimentan una pérdida de imágenes visuales durante el sueño se han podido identificar una serie de lesiones debidas a inicios agudos de trombosis, hemorragias, traumatismos o intoxicaciones por monóxido de carbono, por lo que establecen como posibles causas del síndrome de Charcot-Wilbrand.

Además, otras afecciones o condiciones que poseen un desarrollo más gradual, como la aparición de masas tumorales en el tejido cerebral o un desarrollo embrionario anormal del cuerpo calloso también han sido asociadas a este síndrome. Asimismo, también se han hallado casos de Charcot-Williams entre algunos pacientes de enfermedad de Alzheimer y de síndrome de Turner.

En cuanto a la localización de las lesiones cerebrales, los daños se localizan con mayor frecuencia en las áreas occipito-temporales laterales o mesiales (medias) del cerebro y casi siempre de manera bilateral. No obstante, por el momento no se ha podido hallar una ubicación más exacta o precisa.

Tratamiento y pronóstico

Debido a la naturaleza de esta afección, todavía no existe un tratamiento determinado o eficaz para el síndrome de Charcot-Wilbrand. No obstante, se han dado casos en los que se produce una recuperación gradual de la capacidad para rememorar los sueños.

Aunque todavía no se ha determinado la causa exacta de la recuperación, esta va a depender de la gravedad del daño cerebral así como de la causa principal de la enfermedad. Dependiendo de estos factores, el paciente puede experimentar una recuperación total, parcial o ningún tipo de remisión de los síntomas.