Sistema ventricular del cerebro: partes, características y funciones

Un resumen de las partes, las funciones y las características anatómicas del sistema ventricular.

Nahum Montagud Rubio

Nahum Montagud Rubio

Sistema ventricular

El sistema nervioso dirige todas las operaciones de nuestro cuerpo. Este se compone de diversas estructuras y otros sistemas que interactúan entre sí, permitiendo su correcto funcionamiento.

Entre esos sistemas nos encontramos el ventricular, que aunque simple a primera vista cumple con una serie de funciones fundamentales que influyen directamente en la salud de nuestro encéfalo.

A lo largo de este artículo vamos a profundizar sobre qué es el sistema ventricular, comentando cómo es su desarrollo a lo largo de la formación del sistema nervioso, sus funciones y, también, algunas enfermedades que puede presentar.

¿Qué es el sistema ventricular?

En el cerebro encontramos unos huecos, unas cavidades llamadas ventrículos, el conjunto de las cuales recibe el nombre de sistema ventricular. Se trata de un sistema que bien lo podríamos comparar con unas cañerías, un sistema compuesto por varias estructuras en forma de cavidades que se conectan entre ellas.

Pese a que los ventrículos son de apariencia vacía y simple, realmente estas cavidades cumplen con funciones fundamentales para el sistema nervioso, siendo el origen del líquido cefalorraquídeo (LCR), un líquido transparente que baña el encéfalo y la médula espinal.

Formación del sistema ventricular

El sistema ventricular se desarrolla al mismo tiempo que el resto del sistema nervioso central, facilitando durante todo el proceso la circulación del LCR. Uno de los primeros hitos en el desarrollo de este sistema se acontece en el día 26 del desarrollo embrionario (4ª semana), que es cuando comienza la diferenciación del ventrículo óptico. Más tarde empieza a producirse una evaginación en la línea medial del mesencéfalo que, más tarde, constituirá el acueducto cerebral o de Silvio.

Cerca de la 6ª semana se inicia el desarrollo del foramen interventricular, dando inicio a la formación de los plexos coroideos de los ventrículos laterales. A partir de ese momento, los surcos y la segmentación se vuelven algo más notorio a simple vista. Pasadas unas cuantas semanas más, la eminencia ventricular medial y lateral aumentan en tamaño, lo que hace que la forma esférica del ventrículo lateral más primitivo se convierta en una C. Empiezan a hacerse más notorios los cuernos de los ventrículos laterales y se forma un pequeño saco en el piso diencefálico, que en el futuro se convertirá en el tercer ventrículo.

En el transcurso de las 7ª y 8ª semanas se alcanza el final del proceso de formación del sistema ventricular. Es en este momento en el que los cuernos terminan por definirse, quedando constituida la forma de los ventrículos casi definitivamente. La parte ístimica se comprime por el cerebelo, que aún está en crecimiento, y se extienden muchas vellosidades en la línea media.

Componentes de este sistema

El sistema ventricular se compone por cuatro ventrículos, los cuales se encuentran conectados entre sí a través de varias aperturas y canales. A continuación veremos en profundidad cuáles son sus partes:

1. Ventrículos laterales (I y II V)

Los ventrículos laterales son el primer y el segundo ventrículo, siendo las cavidades más voluminosas. Se ubican en profundidad en ambos hemisferios cerebrales y presentan un asta anterior que se orienta hacia al lóbulo frontal, y un asta posterior que lo hace hacia el lóbulo temporal. Estos dos ventrículos se conectan a través del tercer ventrículo por el orificio interventricular de Monro. Ambos tienen forma de C y su volumen aumenta a medida que van pasando los años.

En el interior de cada uno encontramos los plexos coroideos. Las paredes y el techo de ambos ventrículos están formadas por estructuras neurales, las cuales constituyen los lóbulos frontal, parietal, temporal y occipital, además de también núcleos de la base y el cuerpo calloso. Podemos identificar en ellos el asta frontal (lóbulo frontal), el cuerpo ventricular (lóbulos frontal y parietal), asta occipital (lóbulo occipital) y el asta temporal (lóbulo temporal).

Ventrículos laterales

2. Tercer ventrículo (III V)

El tercer ventrículo es una cavidad en forma plana y delgada, con forma similar a la de una cabeza de pájaro. Es una cavidad única, más pequeña que los ventrículos laterales y de ubicación central. Como hemos comentado, se conecta a los ventrículos laterales a través de los orificios de Monro y con el resto del sistema ventricular a través del acueducto de Silvio.

En su interior encontramos también los plexos coroideos, concretamente en su techo. Las paredes de este ventrículo están formadas por estructuras del diencéfalo, núcleos del tálamo y del hipotálamo. En su extremo posterior se ubica la glándula pineal, responsable de la producción de melatonina, hormona que regula los ciclos de sueño y vigilia.

Tercer ventrículo

3. Cuarto ventrículo (IV V)

El cuarto ventrículo se encuentra ocupando un espacio que va desde el acueducto mesencefálico hasta el canal central de la parte superior de la médula espinal.

Su piso, esto es, la superficie que constituye la base de esta cavidad, está formada por la fosa romboidal y se comunica con el canal central a través de los agujeros de Luschka y Magendie, partes de las cuales sale el LCR hacia el espacio subaracnoideo. Esta cavidad se conecta con las cisternas subaracnoideas, las cuales permiten que el LCR llegue al espacio subaracnoideo.

Si viajamos por dentro de los ventrículos y llegamos a la médula espinal, observaremos que los ventrículos continúan a través del canal ependimario. Este canal se trata de una cavidad que nace al final del cuarto ventrículo y que recorre la médula por dentro hasta terminar en la primera vértebra de la zona lumbar.

Cuarto ventrículo

Funciones del sistema ventricular cerebral

Aunque pueda parecer un sistema muy simple por el simple hecho de estar compuesto por cavidades, lo cierto es que el sistema ventricular cerebral realiza varias y muy importantes tareas que son las siguientes.

1. Producción de LCR

Como hemos mencionado antes, la principal función de los ventrículos cerebrales es producir el líquido cefalorraquídeo. Igualmente, cabe decir que el sistema ventricular no son el único conjunto de estructuras que forman este líquido, como por ejemplo el espacio subaracnoideo, sí que cabe destacar que los ventrículos están muy implicados en la fabricación de este líquido. Esta sustancia lubrica las estructuras neurales.

Cerca del 80% del LCR es sintetizado en los plexos coroideos, y es el producto resultante del filtrado de la sangre que pasa a través de ellos. El volumen total de este líquido en un individuo adulto es de unos 150 ml. Se produce y absorbe constantemente a un ritmo de 0,3 ml por minuto, por lo que su volumen total es renovado completamente unas 3 veces cada día.

2. Flotabilidad cerebral

El LCR hace que el cerebro se encuentre en flotación. Esto puede parecer algo poco importante de primeras, pero hace que el peso relativo del cerebro disminuya muchísimo, pasando de unos 1.400 gramos a unos 50 gr. Esto se traduce en que nuestra cabeza “no nos pesa” tanto.

3. Preservación del cerebro

Gracias a que producen LCR, los ventrículos ayudan a mantener la homeostasis interna cerebral, manteniendo constante y adecuada la presión intracraneal. Añadido a esto, el sistema ventricular ayuda a eliminar residuos, evitando infecciones y daños fatales para nuestro cerebro.

Es muy importante entender que el cerebro es un órgano muy sensible a cualquier cambio químico y físico dentro del cráneo, con lo que un sistema ventricular alterado en el que no se produzca suficiente LCR (o que se produzca demasiado) puede suponer daños a nivel cognitivo, aunque de forma indirecta.

4. Inmunoprotección y protección física

Como última gran función del sistema ventricular, asociada directamente a su producción de LCR, tenemos el hecho de que este líquido nos protege frente a agentes externos, los cuales podrían suponer un riesgo infeccioso para nuestro encéfalo.

Añadido a esto, el LCR constituye un efectivo amortiguador de golpes, haciendo que en caso de que suframos un accidente el traumatismo cerebral se suavice aunque cabe destacar que no es 100% efectivo y siempre se corre el riesgo de que haya lesión a nivel cortical, sobre todo si el impacto ha sido muy fuerte.

Enfermedades del sistema ventricular

El sistema ventricular puede padecer varias alteraciones y enfermedades, las cuales condicionan no solamente la salud de nuestro encéfalo sino que también pueden traer consigo problemas para todo el organismo:

1. Hidrocefalia

La hidrocefalia es causada por una producción excesiva de LCR. A medida que este trastorno va a más se va incrementando la presión intracraneal, lo cual puede suponer daños a nivel cerebral como atrofia, trastornos metabólicos y cognitivos. En los peores casos, la hidrocefalia puede suponer la muerte del individuo.

2. Ventriculitis

La ventriculitis es la inflamación de los ventrículos cerebrales, lo cual hace que se eleve la presión intracraneal y altera también la circulación del LCR. Esta condición médica puede venir acompañada de hidrocefalia, encefalitis e inflamación del cerebro.

3. Meningitis

La meningitis es la inflamación de las meninges a causa de algún agente infeccioso, normalmente hongos, virus y bacterias. Esta inflamación provoca un aumento en la presión intracraneal, haciendo difícil la circulación del LCR y dando lugar a diferentes síntomas, principalmente dolores de cabeza, náuseas, fiebre, sensibilidad a la luz y en los peores casos deterioro cognitivo e incluso muerte.

4. Enfermedad de Alzheimer

En la enfermedad de Alzheimer se produce un deterioro cognitivo provocado por la muerte de neuronas, fenómeno que va a más a medida que se va avanzando en la misma enfermedad. Esto ocasiona una reducción de la densidad neuronal, lo cual hace que los ventrículos se vuelvan cada vez más grandes porque ocupan el espacio que queda como consecuencia de la pérdida de volumen cerebral.

5. Esquizofrenia

En los últimos años se ha ido investigando cada vez más la posible relación entre la esquizofrenia y la alteración del sistema ventricular. Se cree que las personas que padecen este trastorno psiquiátrico podrían tender a presentar una mayor dimensión en los ventrículos cerebrales, teniendo una mayor dilatación ventricular y una disminución cortical significativa.

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  • Bear, M. F. Connors, B. W., Paradiso, M.A., Nuin, X. U., Guillén, X. V. & Sol Jaquotot, M. J. (2008). Neurociencias: la exploración del cerebro. Wolters Kluwer/Lippincott Williams & Wilkins.
  • Obiols, J.E., & Carulla, M. (1998). Bases biológicas de la esquizofrenia: Aspectos neuroquímicos y neuroanatómicos. Psicología Conductual, 6(1), 5-27.

Graduado en Psicología con mención en Psicología Clínica por la Universidad de Barcelona. Postgrado de Actualización de Psicopatología Clínica en la UB.

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