Una serie de síntomas fundamentados en los celos. Unsplash.

Hoy en día no es infrecuente que la mayoría de la población haya tenido a lo largo de la vida más de una pareja sentimental, estimándose una media de al menos siete parejas como poco sexuales a lo largo de la vida.

En este contexto, pues, es habitual que cuando la mayoría de las personas nos emparejamos uno o ambos miembros hayan tenido antes otras experiencias románticas y amorosas.

En algunos casos uno de los miembros puede llegar a temer salir perdiendo en una comparación con las otras personas que han pasado por la vida de su compañero o compañera, pudiendo llegar a aparecer unos celos que pueden llegar a ser patológicos y dañar seriamente la salud de la relación. Se trata del Síndrome de Rebeca.

¿Qué es el Síndrome de Rebeca?

Recibe el nombre de Síndrome de Rebeca una condición o situación de características patológicas que se caracteriza por la existencia de un elevado nivel de celos por parte de uno de los componentes de la pareja hacia los o las anteriores parejas sentimentales o sexuales de su cónyuge o pareja actual. Se trata de un síndrome que goza de cierta popularidad y que se basa en los celos retrospectivos (es decir, celos dirigidos hacia una persona o un tipo de relación del pasado), si bien no es un trastorno recogido por los principales manuales de clasificaciones diagnósticas.

Esta situación resulta patológica cuando se convierte en un tema recurrente y obsesivo sin que exista un motivo real para la existencia de celos, pudiendo remontarse al tipo de unión o vinculación que la pareja de quien lo padece tuvo con un o una ex que puede no haber conocido nunca y que no tiene relación en la actualidad o dicha relación no es romántica.

En ocasiones el Síndrome de Rebeca puede llevar a la existencia de conductas persecutorias hacia la expareja o al intento de controlar todas las interacciones sociales del o la compañera sentimental, siendo habitual que ello genere conflictos serios en la actual relación o desequilibrios en las relaciones de poder. También puede ocurrir que la persona afectada intente mostrarse extremadamente complaciente o superior a la expareja, ejerciendo una especie de competición unilateral que también puede resultar aversiva para la o el compañera sentimental y afectar seriamente a la autoestima de ambos.

Esta condición se agrava si la anterior relación de la pareja es vista o recordada (sea por la pareja o por el entorno) de manera extremadamente positiva, como alguien virtuoso, atractivo, sensual y apasionado o inteligente, especialmente si dichas cualidades no son apreciadas por la persona con el síndrome en su propia persona. La persona de la que cual se tienen los celos no tiene porqué ser una pareja reciente, pudiendo remontarse al primer amor del compañero sentimental o incluso tratarse de una persona ya fallecida.

El origen de su denominación

El nombre de Síndrome de Rebeca fue acuñado por la escritora Carmen Posadas en su libro El síndrome de Rebeca: guía para conjurar fantasmas, que recientemente ha sido reeditado. El concepto proviene de la película de Hitchcock basada en la novela de Daphne du Maurier, Rebeca, en la cual un viudo Sr. Winter queda viudo de su primera esposa y al tiempo se casa con una segunda, la cual deberá enfrentar los fantasmas y recuerdos de su antecesora (la cual se aparece intentando que su viudo se separe de su nueva pareja) en un entorno que constantemente recuerda a ella.

Hay que tener en cuenta que si bien el síndrome a nivel psicológico suele definirse como los celos patológicos de una persona hacia los ex de su compañero sentimental, en la publicación de Carmen Posadas este síndrome no se limitaría a ello sino que también se incluyen los casos en que una misma persona busca en una nueva pareja un fiel reflejo de una pareja anterior (repitiendo el mismo patrón relacional y buscando alguien que incluso puede ser físicamente semejante) o por el contrario el buscar un tipo de pareja que sea totalmente opuesta a las anteriores.

Causas

Las causas de este síndrome concreto no son especialmente conocidas, siendo algo multicausal, si bien por lo general suele vincularse este tipo de celotipia con la presencia de inseguridad en la pareja y baja autoestima y autoconcepto por parte de la persona afectada. La nueva pareja puede sentir que la anterior es superior a ella o él, queriendo competir y superar su recuerdo, o bien que nunca ha tenido el mismo tipo de relación o experiencias que las que se tuvieron anteriormente.

Asimismo, también puede propiciarse en relaciones en que la pareja o el entorno de ésta recuerda a menudo a la expareja en cuestión, o incluso en aquellas relaciones en que sí se ejerce realmente una comparación directa entre sus relaciones (siendo dicha comparación con ánimo de hacer daño o no). También puede facilitarse cuando la persona descubre que tiene exactamente el mismo patrón de personalidad y/o físico que la expareja, pudiendo sentirse un/a sustituto/a más que valorada per se.

Finalmente puede ocurrir en parejas en que uno de sus componentes ha enviudado recientemente antes de unirse a su pareja actual, o bien no ha superado la pérdida y los recuerdos. Si bien el duelo es normal, en algunas personas inseguras ello puede verse como un reflejo de que ellos o ellas no tienen una relación amorosa tan profunda con el o la afectada.

Tratamiento

Afrontar el Síndrome de Rebeca puede resultar difícil y tener graves repercusiones para la salud de la relación de pareja. De cara a tratarlo puede ser necesaria una intervención tanto a nivel de pareja como individual en el caso de la persona afectada.

En el primero de los casos se recomienda fomentar la comunicación en lo referente a la relación actual, trabajar posibles insatisfacciones que pueda haber en ella y hacer ver y valorar a ambos los aspectos positivos de ella y el porqué están juntos. También se tendrá que valorar si estamos ante una comparación que hace la persona con el Síndrome de forma unilateral o si es su compañero/a sentimental, el entorno o la propia expareja la que genera activamente (dado que también es posible) la comparación.

Asimismo cabe tener en cuenta no hacer énfasis en las características de las relaciones pasadas ni detallarlas en gran medida dado que puede facilitar comparaciones, y especialmente si hay aspectos insatisfactorios en la actual. No se trata de negar anteriores relaciones, simplemente de no entrar demasiado en detalle en ellas.

Pero sin duda lo más primordial será el trabajo a nivel individual. Será necesario trabajar la autoestima y autoconcepto, lo que significa la pareja para la persona con el síndrome y por qué considera que tiene celos de sus anteriores relaciones. También es necesario hablar de las consecuencias y dificultades que genera en la pareja la situación de celos.

Por otro lado puede valorarse y trabajarse la presencia de actitudes controladoras y persecutorias, además de reestructurar las creencias que pueda tener el sujeto sobre su persona, su pareja y las exparejas de este (especialmente si se presentan como idealizadas).

Referencias bibliográficas:

  • Posadas, C. (2014). El síndrome de Rebeca. Guía para conjurar fantasmas amorosos. Editorial Planeta.