Un trastorno que figura en la CIE-10. Unsplash.

Los trastornos de la personalidad aparecen cuando la forma de ser, pensar y sentir de la persona se alejan de la normalidad, alterando su funcionamiento diario, produciéndole malestar e impidiendo que se adapte a las situaciones cotidianas de la vida (a nivel social, profesional, personal,...).

Hoy conoceremos un trastorno muy concreto, el trastorno de inestabilidad emocional de la personalidad, caracterizado por una marcada impulsividad junto a un ánimo inestable y caprichoso.

El trastorno en la CIE-10 y el DSM-5

El trastorno de inestabilidad emocional de la personalidad es un trastorno incluido dentro de la CIE-10, pero no en el DSM-5 (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders). La clasificación de la CIE-10 para los trastornos de personalidad, en comparación con la del DSM-5, es más compleja y estructurada.

La CIE-10 (Clasificación Internacional de Enfermedades) agrupa los trastornos de la personalidad en diferentes categorías:

  • Trastornos específicos de la personalidad (donde se encuentra el Trastorno de inestabilidad emocional).
  • Trastornos mixtos y otros trastornos de la personalidad.
  • Transformaciones persistentes de la personalidad.

Define el Trastorno de inestabilidad emocional de la personalidad como la existencia de una marcada predisposición a actuar de un modo impulsivo sin tener en cuenta las consecuencias, junto a un ánimo inestable y caprichoso.

En este patrón de conducta la capacidad de planificación es mínima y es frecuente la aparición de intensos arrebatos de ira, que conducen a actitudes violentas o a manifestaciones explosivas; éstas son fácilmente provocadas al recibir críticas o al ser frustrado el sujeto en sus actos impulsivos.

Se diferencian dos variantes de este trastorno de personalidad, que comparten los aspectos generales de impulsividad y falta de control de sí mismo. Son las siguientes.

Trastorno de inestabilidad emocional de la personalidad de tipo impulsivo

Está caracterizado por inestabilidad emocional y falta de control de impulsos. Además, aparecen con frecuencia explosiones de violencia o un comportamiento amenazante, especialmente ante las críticas de terceras personas.

Incluye para su diagnóstico la Personalidad explosiva y agresiva y el Trastorno explosivo y agresivo de la personalidad, y excluye para su diagnóstico el Trastorno disocial de la personalidad.

Trastorno de inestabilidad emocional de la personalidad de tipo límite

En él aparecen características de inestabilidad emocional, y además distorsiones de la imagen corporal, de los propios objetivos y de la imagen íntima (que se presentan de forma confusa o alterada).

También aparece un sentimiento de vacío y la facilidad para verse implicado en relaciones interpersonales intensas e inestables, que pueden generar crisis emocionales repetidas y acompañarse de una sucesión de amenazas suicidas o de actos autoagresivos. Los actos autodestructivos pueden presentarse también sin claros factores precipitantes. Aparece así una tendencia a la autolesión.

Incluye para su diagnóstico la personalidad borderline y el trastorno borderline de la personalidad.

En el DSM-5, el Trastorno de inestabilidad emocional de la personalidad de tipo límite de la CIE-10 corresponde con el trastorno límite de la personalidad (TLP).

Tratamiento de la impulsividad y del control de impulsos

Vamos a ver cómo se pueden tratar en el ámbito clínico estos dos trastornos de personalidad.

Centrándonos en el primer subtipo, el trastorno de inestabilidad emocional de la personalidad de tipo impulsivo, podemos diferenciar dos áreas a tratar: la impulsividad y el control de impulsos.

Para la impulsividad se han planteado técnicas de entrenamiento en autoinstrucciones y solución de problemas (aunque las primeras están más enfocadas a niños y adolescentes, también se pueden usar en adultos).

El entrenamiento en autoinstrucciones es una técnica mediante la cual el sujeto se da a sí mismo un conjunto de órdenes o instrucciones para la regulación autónoma de la propia conducta.

El objetivo es proporcionarle al niño o adolescente una forma de actuación rápida y eficaz para lograr el éxito en una tarea o en una conducta, evitando que actúe de forma impulsiva.

La técnica de solución de problemas, por su parte, tiene el objetivo de dar solución a los problemas a través de pasos bien definidos y con la división del problema en pequeñas partes.

Para el control de impulsos, a nivel psicológico y conductual se pueden emplear técnicas de exposición con prevención de respuesta (por ejemplo para el juego patológico asociado a tal trastorno de la personalidad), junto a terapia cognitiva.

A nivel farmacológico, para el control de impulsos se pueden emplear: neurolépticos, antidepresivos, litio y antiepilépticos, entre otros.

Tratamiento del trastorno límite de la personalidad

La terapia que hasta la fecha se ha demostrado más eficaz para el trastorno límite de la personalidad es la terapia dialéctica conductual, desarrollada por el psiquiatra Marsha Linehan a finales de los años 90.

La terapia plantea el TLP como un trastorno de disregulación emocional. Sigue un enfoque integrador, y está basada en principios conductuales y cognitivos junto a elementos del Mindfulness.

Es adecuada para casos de TLP donde se han manifestado intentos de suicidio; también trata los síntomas de depresión, ansiedad, ira, impulsividad y control de los impulsos, propios del trastorno. Se compone de 3 estrategias fundamentales: el cambio, la aceptación y la comprensión dialéctica. Las 4 modalidades de tratamiento son: terapia individual, contacto telefónico, consulta del terapeuta y entrenamiento grupal en habilidades.

Referencias bibliográficas:

  • OMS (1992), CIE-10. Décima revisión de la clasificación internacional de las enfermedades. Trastornos mentales y del comportamiento. Descripción clínicas y pautas para el diagnóstico. Madrid: Ed. Méditor.
  • Gempeler, J. (2008). Terapia conductual dialéctica. Rev. Colomb. Psiquiat., 37(1).
  • Roncero, C., Rodríguez-Urrutia, A., Grau-López, L. y Casas, M. (2009). Trastornos del control de impulsos y tratamiento con antiepilépticos. Actas. Esp. Psiquiatr., 37(4), 205-2012.