La interrupción de la captación de oxígeno puede matar grupos de neuronas.

El ser humano respira continuamente, de una manera semiautomática, durante toda su vida. Respirar nos permite obtener el oxígeno que nuestras células necesitan para sobrevivir, y la ausencia de este proceso durante el tiempo suficiente nos provoca la muerte (de hecho, durante mucho tiempo se consideró el momento en que se deja de respirar como el de morir). Se trata de algo tan imprescindible que es necesario incluso cuando nuestro nivel de conciencia se encuentra alterado, e incluso cuando dormimos.

Pero en ocasiones durante el sueño se producen algunas alteraciones que nos dificultan realizar este proceso tan vital, aunque sea por unos segundos. Así, nos podemos encontrar con diferentes trastornos respiratorios durante el sueño. De este tipo de alteraciones de la salud hablaremos en este artículo.

Los trastornos respiratorios durante el sueño

Se entienden como trastornos respiratorios del sueño a aquel conjunto de alteraciones ocurridas durante el período de sueño en los que se produce una ventilación o respiración insuficiente o un cambio en el ritmo respiratorio. En su mayoría, se trata de trastornos en que aparecen apneas, o breves periodos en el que el paciente deja de respirar durante al menos diez segundos y que suele generar un despertar parcial del sujeto para poder inhalar y recibir oxígeno. Existe también otro concepto asociado, la hipoapnea, en que aunque el sujeto no deja de respirar en ningún momento la cantidad de aire que entra en el organismo se reduce en gran medida al volverse la respiración más superficial.

Estos trastorno tienden a generar despertares nocturnos frecuentes (en su mayoría no percibidos conscientemente), y suelen vincularse con la aparición de ronquidos. Suelen tener consecuencias, siendo tal vez más visible es la dificultad para mantener un sueño continuado y reparador, que puede tener como consecuencia la aparición de somnolencia diurna, fatiga y dificultades de concentración. También puede comportar problemas a nivel relacional, como molestias y conflictos con compañeros de cama.

Los trastornos respiratorios durante el sueño son vistos por la mayoría de la población como algo leve que no genera complicaciones, y en algunos casos esto es así, pero en realidad la presencia de un trastorno respiratorio durante el sueño puede tener una serie de graves consecuencias para la salud si no es tratado correctamente.

Y es que pueden tener efectos muy nocivos para nuestro sistema cardiovascular: de hecho este tipo de trastornos es un factor de riesgo para el padecimiento de cardiopatías. Y es que la obstrucción del paso del aire genera hipertensión pulmonar y una sobrecarga en el ventrículo derecho del corazón (que es la parte del corazón encargada de enviar la sangre a los pulmones para su reoxigenación) que puede llevar a una mayor probabilidad de arritmias, anginas de pecho e incluso infartos.

Asimismo, puede tener efectos cognitivos, ya que dificulta el mantenimiento y ritmicidad de los ciclos del sueño y, además, la presencia de micro-anoxias repetidas puede llegar a provocar la muerte de grupos de neuronas. En niños, también puede generar retrasos en el crecimiento y del desarrollo, así como una mayor resistencia a la insulina o otros problemas de tipo metabólico. También se ha observado que suponen un perjuicio para pacientes diabéticos y con trastornos neuromusculares.

Tipos

Existen muy diversos fenómenos que podrían ser considerados como trastornos respiratorios del sueño y que tienen diferentes niveles de repercusión sobre el sujeto que los padece. A continuación se detallan algunos de los más comunes.

1. Apnea obstructiva del sueño

Tal vez el trastorno respiratorio del sueño más conocido, la apnea obstructiva es una alteración en que el sujeto que la padece sufre durante el sueño la obstrucción de las vías aéreas superiores, a pesar de seguir realizando la acción de respirar. Ello genera que el ritmo respiratorio aumente como intento de recibir el aire que no termina de llegar.

Son frecuentes los despertares y microdespertares no conscientes durante el sueño si bien el sujeto termina por despertarse ante la contracción de los músculos vinculados a la respiración, en búsqueda del oxígeno. Ello puede darse de forma cíclica varias veces durante la noche.

Uno de los síntomas más frecuentes es la presencia de ronquidos irregulares y de alta intensidad, además de los despertares provocados por la búsqueda de aire por parte de nuestro organismo. No es infrecuente que aparezcan sueños vívidos y elevados niveles de sudoración nocturna. Durante el día suelen padecer fatiga, falta de fuerza, problemas de memoria y menor apetito sexual. Es frecuente que aparezcan arritmias y puede facilitar la aparición de problemas cardíacos severos.

2. Apnea central del sueño

Las apneas centrales del sueño son aquellos tipos de apneas que ocurren cuando las vías aéreas de la persona no está obstruida sino que permite el correcto paso del aire, pero sin embargo existe una disminución del flujo respiratorio. El problema en sí es que el organismo no realiza el esfuerzo de respirar de manera normal. Dicho de otro modo, hay una interrupción del flujo de aire debido a una reducción o ausencia de esfuerzo respiratorio.

Se trata de un problema derivado de una alteración cardíaca o cerebral, pudiendo haber detrás de ello numerosas posibles causas. Al contrario que en otras apneas y trastornos del sueño, no es habitual que se produzcan ronquidos, pudiendo incluso llegar a no detectarse directamente. Lo que sí es percibido es la presencia de fatiga diurna, despertares nocturnos causados por la sensación de ahogo y en ocasiones miedo a dormir debido a dichas sensaciones.

3. Apnea mixta del sueño

Se trata de un trastorno respiratorio durante el sueño que reune las características de los dos anteriores: el problema respiratorio empieza por una apnea central en el que el esfuerzo para respirar está muy disminuido, pero cuando va a volver a ritmos normales aparece una obstrucción real de las vías respiratorias que suele generar el despertar del sujeto.

4. Síndrome de Resistencia de la Vía Aérea Superior

Síndrome de menor gravedad que los demás en el que no se genera una disminución de los niveles de oxígeno recibidos. Este trastornos se caracteriza por la presencia de despertares durante el sueño, sin que aparezca un episodio de apnea. El problema en este caso parece vinculado a un aumento del esfuerzo realizado para inspirar. Suelen aparecer ronquidos intensos derivados de dicho esfuerzo. También tiende a generar somnolencia diurna.

5. Síndromes de hipoventilación

Estos síndromes se caracterizan porque, al contrario de lo que ocurre con las apneas, no existe un período de tiempo en que se produzca un cese completo de la respiración. Se trata de síndromes en los que el sujeto que los padece tiene algún tipo de deficiencia en el sistema respiratorio que hace que no llegue un nivel suficiente de aire al organismo, generalmente siendo la respiración superficial. Llega una menor cantidad de oxígeno al cerebro y se produce un aumento de los niveles de dióxido de carbono en sangre.

No es infrecuente que aparezcan ronquidos, y al igual que los anteriores suele causar fatiga, problemas de memoria y algunos despertares nocturnos. Hablamos de síndromes porque son varios los que podrían encontrarse incluidos en esta categoría, como por ejemplo el síndrome de Ondina (provocada por alteración congénita del control respiratorio).

Causas de la aparición de estos trastornos

Los motivos para que aparezca algún tipo de trastorno respiratorio durante el sueño pueden ser múltiples, tanto de tipo genético como ambiental.

Alteraciones de carácter biológico y genético las encontramos en la presencia de malformaciones craneales o en hipertrofias de órganos como la lengua o las amígdalas, o bien en diferentes síndromes y enfermedades tanto genéticas como adquiridas.

Uno de los factores de riesgo controlables más relevantes es la obesidad: el aumento de tejido graso especialmente alrededor de la garganta puede ejercer un peso y una presión sobre las vías aéreas que dificulte el paso del aire. Asimismo también la obstrucción y deterioro de estas vías puede contribuir a generar o mantener un trastorno respiratorio durante el sueño, como por ejemplo el consumo de tabaco. Las alergias son también un posible motivo de su aparición.

También pueden estar vinculadas (como ocurre en el caso de las apneas centrales) o derivarse de la presencia de una cardiopatía o lesión cerebral que puede venir derivada de infecciones, accidentes cardiovasculares o cerebrovasculares, tumores, enfermedades respiratorias o traumatismos craneoencefálicos.

Tratamiento

El tratamiento de los trastornos respiratorios durante el sueño puede ser llevado de múltiples maneras en función de las necesidades y capacidades del paciente, así como de sus características personales.

Una de las opciones disponibles pasa por la realización de un plan para bajar de peso en el caso de la apnea obstructiva, junto con la evitación de sustancias irritantes para las vías aéreas.

Pueden emplearse diferentes fármacos en el tratamiento, aunque no suelen ser demasiado efectivos. La excepción puede darse si tratamos con un paciente cuya obstrucción sea alérgica o derivada de diferentes enfermedades expresadas puntualmente. En estos casos debe tratarse la enfermedad o alteración que causa o facilita la alteración de la respiración durante el sueño.

Un mecanismo habitual para el tratamiento es el uso de equipos de presión positiva contínua en vía aérea o CPAP. Se trata de un mecanismo que proporciona una presión continuada a través de una mascarilla colocada en nariz y/o boca, permitiendo la funcionalidad pulmonar continuada al mantener abiertas las vías aéreas. Se aplica en aquellos pacientes en que los problemas de respiración nocturna son muy frecuentes y no responden a la higiene de sueño y otros tratamientos, y pretende lograr el cese de las apneas y la limitación de flujo respiratorio.

En algunos casos se requiere la intervención quirúrgica, por ejemplo cuando se dan hipertrofias en las amígdalas o incluso en la lengua. También pueden emplearse alternativas como el uso de prótesis dentales o dispositivos de avance mandibular.

Referencias bibliográficas

  • Nazar, G. (2013). Trastornos respiratorios del sueño en la edad pediátrica. Revista Médica Clínica Las Condes, 24: 403-411. Elsevier.