La ansiedad y otras emociones no se manifiestan únicamente en nuestra mente. Además de pensamientos catastrofistas y malestar emocional la ansiedad nos hace sentir tics, respirar más rápido, acelera nuestro corazón e incluso nos produce una indigestión.

Son tres los tipos de respuestas que se manifiestan con las emociones: cognitivas, comportamentales y fisiológicas. Estas tres dimensiones están relacionadas con la ansiedad, pero no tienen por qué ir a la par.

El triple sistema de respuesta es un modelo ya clásico que pone énfasis en estas tres dimensiones relacionadas con las emociones, prestando atención al comportamiento y organismo del paciente sin ignorar sus procesos a nivel psicológico. Veámoslo con más detalle a continuación.

¿Qué es el triple sistema de respuesta?

El triple sistema de respuesta es una teoría tridimensional de la ansiedad elaborada por el psicólogo Peter Lang en 1968. Esta teoría, que también es llamada modelo de Lang en honor a su autor, es tridimensional en tanto que evalúa tres tipos de respuesta relacionadas con la ansiedad: cognitiva, comportamental y fisiológica. Antes de que se conceptualizara este modelo se creía que las emociones y otros procesos psicológicos eran siempre de carácter interno, esto es, que solo se daban de forma mental o cognitiva.

No obstante, con la aparición del modelo de Lang se fue extendiendo la idea de que para aproximarnos a algún problema, en especial los trastornos de ansiedad, se deben evaluar tanto los aspectos internos, como el pensamiento del paciente, además de lo que su organismo refleja tanto fisiológica como comportamentalmente, siendo esta la idea fundamental del triple sistema de respuesta. Además, se defiende que, aunque relacionadas, unas respuestas no tienen por qué ir a la par de las demás, esto es, no las esferas de lo cognitivo, conductual y fisiológico se manifiestan con la misma intensidad.

Premisa principal del modelo

La teoría del triple sistema de respuesta tiene sus orígenes en las observaciones de Peter Lang cuando trataba a pacientes con fobias usando la desensibilización sistemática. Este psicólogo observó que las respuestas de sus pacientes contradecían al modelo unidimensional de la emoción, supuesto teórico que estaba muy extendido en la década de los 1960s. El modelo unidimensional sostenía que las medidas cognitivas, conductuales y fisiológicas estaban correlacionadas en los problemas emocionales como la ansiedad y que si se da un cambio en una de estas medidas también se dará en las otras dos.

Sin embargo, la experiencia clínica de Lang sugería más bien lo contrario, puesto que vio que había ciertas discordancias entre estos tres tipos de respuesta a la hora de presentarse un caso de ansiedad y, también, en otras problemáticas psicológicas relacionadas con emociones. Se manifestaba un triple sistema de respuesta, esto es, los componentes cognitivos, fisiológicos y comportamentales del paciente no tenían por qué correlacionarse entre sí, aunque sí estar relacionados con la problemática principal de la ansiedad. Es decir, podía haber diferente intensidad en la manifestación de respuestas.

Componentes del sistema

Como hemos indicado, el modelo de Lang sostiene que frente a la ansiedad se pueden observar tres niveles de respuestas diferentes: cognitivo, fisiológico y motor. Estas tres tipologías no necesariamente tienen que estar ni conectadas ni interrelacionadas y, al mismo tiempo, su intensidad, percepción, duración y momento de aparición pueden variar según el paciente. Esto se debe a la presencia e influencia de estímulos, tanto internos como externos al paciente, además del tipo de estímulo que desencadene la respuesta y, naturalmente, las propias características del individuo (diferencias individuales)

1. Respuesta cognitiva

Dentro del modelo de Lang se habla de respuesta cognitiva al conjunto de pensamientos y sentimientos que aparecen en la mente del individuo en presencia del estímulo que le provoca ansiedad. Por la parte de sentimientos podemos hablar de miedo, preocupación o temor. En cuanto a la parte de los pensamientos, por mencionar algunos, tenemos exagerar la magnitud de la amenaza percibida, imaginarse los peores escenarios posibles, anticipar que algo catastrófico va a suceder...

Todo esto puede dar a sensaciones tales como inseguridad, sensación de pérdida de control, pensamientos negativos sobre uno mismo como baja autoestima y autoconcepto reducido, incapacidad para tomar decisiones, problemas para concentrarse y miedo a que los demás se den cuenta de que se está sintiendo profundo malestar o que detecten a que se padece ansiedad.

2. Respuesta motora o conductual

La respuesta motora o conductual hace referencia a los movimientos o acciones que realiza el paciente cuando siente ansiedad. Este tipo de respuesta se divide en dos tipos: respuestas directas y respuestas indirectas.

2.1. Respuestas directas

Nos referimos como respuestas motoras directas aquellas que son directamente observables pero involuntarias. En este tipo de respuestas encontramos temblores, tartamudeo, tics, inquietud motora general...

Además, se puede manifestar falta de precisión motora y problemas para el aprendizaje y la ejecución de tareas complejas. Estos signos motores pueden ser tan disruptivos que pueden afectar procesos tan aparentemente poco relacionados como la memoria y la discriminación preceptiva.

2.2. Respuestas indirectas

Las respuestas indirectas son las conductas de escape o de evitación que realiza el paciente, las cuales tienen cierto control voluntario aunque no absoluto. Este tipo de comportamientos suelen presentarse como respuesta ante los otros dos componentes del triple sistema de respuesta, esto es, las cogniciones (pensamientos y sentimientos) y los cambios fisiológicos.

En esta tipología de respuestas comportamentales se incluyen conductas que a corto o largo plazo pueden dañar la salud del individuo o llevarle a problemas varios: abuso de alcohol, tabaquismo, uso de sustancias prohibidas, comer grandes cantidades de comida...

3. Respuestas fisiológicas

Las respuestas fisiológicas son aquellas que aparecen cuando se da algún incremento en la actividad del sistema nervioso autónomo y el sistema nervioso somático, además de en combinación con las respuestas endocrinas del Sistema Nervioso Central. Estos sistemas están implicados en las respuestas que se dan a nivel orgánico ante un estímulo que causa ansiedad, como puede ser aumento en la actividad cardiovascular, tensión muscular, sudoración, sequedad bucal, interrupción de la digestión...

El paciente no tiene por qué manifestar todos estos signos fisiológicos cuando aparece un estímulo que le provoca ansiedad, pero sí que cabe decir que en caso de manifestar alguno y que se mantenga largo tiempo puede repercutir negativamente en la salud física del afectado. Por ejemplo, estar constantemente con ansiedad y manifestar sus respuestas fisiológicas por mucho tiempo puede provocar problemas tales como insomnio, molestias gastrointestinales, contracturas musculares, disfunción eréctil, taquicardia...

Utilidad en el diagnóstico de los trastornos de ansiedad

El modelo del triple sistema de respuesta tiene una gran utilidad con respecto al diagnóstico de los trastornos de ansiedad puesto que, al tenerse en cuenta que lo cognitivo, lo motor y lo fisiológico pueden no manifestarse con la misma intensidad al aparecer un estímulo ansiógeno, es posible obtener un diagnóstico diferencial más preciso y aplicar unas técnicas terapéuticas más apropiadas para el caso concreto.

Uno de los principales problemas que tienen los informes verbales en forma de entrevista es que se centran más en el área cognitiva y puramente emocional del paciente, es decir, se le pregunta cómo se siente, algo que es necesario saber, pero no se evalúa cómo se comporta el paciente en una situación puramente ansiógena, haciendo que manifieste respuestas de los tres tipos. Para poder saber cómo ayudar al paciente es necesario ir más allá de lo interno, evaluando tanto su respuesta orgánica como su comportamiento ante el estímulo, aspectos que ni el paciente mismo puede ser consciente de que realiza.

Con el modelo del triple sistema de respuesta se comprende la necesidad de provocarle, en un contexto controlado, las respuestas asociadas a la ansiedad. Por este motivo el propio Peter Lang recurrió a menudo a estímulos como fotografías, palabras y sonidos con un componente positivo, negativo y neutral, estímulos que despertaban algún tipo de emoción en el paciente. Estos estímulos tienen un sistema propio, el Sistema Internacional de Imágenes Afectivas (IAPS) y el Sistema Internacional de Sonidos Afectivos (IADS).

Esta misma estrategia es hoy en día fundamental para detectar y tratar problemas de ansiedad como, por ejemplo, las fobias. Saber que un paciente siente ansiedad ante un estímulo fóbico es necesario para poder diagnosticarle como paciente con fobia, pero poco sirve si no se va más allá y se trata de averiguar cómo responde ante aquello a lo que dice sentir ansiedad. Por ejemplo, para ayudar a un paciente con aracnofobia se le pueden presentar imágenes de arañas, registrar cómo se comporta, qué es lo que siente y también qué respuesta fisiológica manifiesta.

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