La figura del Dodo que aparece en Alicia en el País de las Maravillas da nombre a este concepto. Ilustración de la novela Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carroll, por Antonie Zimmermann.

La psicología es una ciencia relativamente joven (no se crearía el primer laboratorio científico de psicología hasta 1879) y que evoluciona continuamente, habiendo surgido diferentes escuelas de pensamiento dedicadas a distintos ámbitos y conceptualizaciones de la psique humana. Uno de los ámbitos más conocidos y populares es la psicología clínica y la psicoterapia, la cual ayuda en gran medida a la mejoría de aquellos pacientes aquejados de diferentes dolencias, dificultades y trastornos.

Sin embargo, tratar a un paciente no es decir lo primero que nos pase por la cabeza: requiere del uso de diferentes técnicas que hayan demostrado tener eficacia real y significativa. Valorar la efectividad de una técnica exige valorar no sólo la posible mejoría de un paciente sino también compararla con la ausencia de terapia y con otros tratamientos y corrientes. La investigación realizada en este sentido ha generado grandes repercusiones y maneras de entender la psicoterapia y sus efectos. Incluso hoy en día existe debate respecto a si los diferentes tipos de terapia presentan o no diferencias significativas en cuanto a efectividad, discutiéndose algo con un curioso nombre: el efecto Dodo, relacionado con un tema conocido como el veredicto del Dodo. De estos dos conceptos hablaremos aquí.

¿Qué es el efecto Dodo?

Se denomina efecto Dodo un hipotético fenómeno que refleja que la eficacia de todas las técnicas de psicoterapia mantienen una efectividad casi equivalente, no existiendo diferencias significativas entre las múltiples corrientes teóricas y metodológicas disponibles. El veredicto del Dodo es el tema de debate que gira alrededor de la existencia o no existencia de este efecto. ¿Funcionan las terapias a causa de su eficacia para accionar los mecanismos psicológicos precisos según el modelo teórico del que se parte, o simplemente funcionan debido a otras cosas que todos los terapeutas aplican sin darse cuenta?

Su denominación es una metáfora introducida por Rosenzweig en referencia al libro de Lewis Carrol, Alicia en el País de las Maravillas. Uno de los personajes de dicha narración es el pájaro Dodo, quien consideró al finalizar la carrera sin final el hecho de que “todo el mundo ha ganada y todos deben tener premios”. El efecto en cuestión fue sugerido por este autor en una publicación en 1936, considerando tras la realización de algunas investigaciones que son los factores compartidos entre las diferentes perspectivas y el funcionamiento de la terapia lo que realmente genera un cambio y permite la recuperación del paciente.

De existir realmente este efecto, las implicaciones podrían ser altamente relevantes para la aplicación de la psicología clínica práctica: el desarrollo de terapias distintas entre las diferentes corrientes de pensamiento pasaría a ser innecesario y sería recomendable investigar y generar estrategias que se centraran en explicar y potenciar los elementos que tienen en común (algo que en realidad ya suele hacerse en la práctica, siendo el eclecticismo técnico bastante habitual en la profesión).

Sin embargo, diferentes investigaciones han puesto en duda y negado su existencia, observándose que determinados enfoques funcionan mejor en determinados tipos de trastorno y población.

Dos polos contrapuestos: el veredicto del Dodo

Las investigaciones iniciales que parecían reflejar la existencia de el efecto Dodo encontraron en su momento una férrea oposición por parte de diversos profesionales, los cuales realizaron sus propias investigaciones y encontraron que realmente sí existen diferencias significativas. Sin embargo, a su vez estas investigaciones fueron posteriormente rebatidas por otros autores, encontrándonos aún en la actualidad con diferentes investigaciones que sugieren distintas conclusiones.

De este modo, podemos encontrar que existen principalmente dos bandos en la consideración de si existen diferencias estadísticamente significativas en lo que respecta a la efectividad de las diferentes terapias.

La importancia de la relación terapéutica

Por un lado, quienes defienden la existencia del efecto Dodo afirman que casi todas las terapias tienen una efectividad similar entre sí, no siendo tanto las técnicas específicas de cada corriente teórica sino los elementos comunes subyacentes a todas ellas las que generan un efecto real en los pacientes. Estos últimos defienden la necesidad de investigar y reforzar dichos elementos comunes.

Algunos autores como Lambert defienden que la recuperación se debe a efectos inespecíficos: en parte a factores de la relación terapéutica, factores personales del sujeto ajenos a la propia terapia, la expectativa de recuperación y de estar trabajando para la mejoría y, tan solo de una forma mucho más modesta, a elementos derivados del modelo teórico o técnica en sí.

Lo cierto es que en este sentido han surgido diferentes investigaciones que apoyan la gran importancia de estos aspectos, siendo algunos de los principales la relación terapéutica entre profesional y paciente (algo a lo que desde todas las disciplinas se le ha dado gran importancia) y la actitud del terapeuta ante el paciente y su problemática (empatía, escucha activa y aceptación incondicional entre ellas). Pero ello no excluye necesariamente la posibilidad de que (tal y como propone Lambert), sí que existan diferencias entre tratamientos a la hora de resultar eficaces.

La importancia del modelo de terapia

Quienes defienden que sí que existen diferencias significativas entre terapias, por contra, observan verdaderas diferencias en la efectividad de los tratamiento y valoran que el funcionamiento básico de las diferentes estrategias de intervención empleadas es lo que genera el cambio conductual y cognitivo en el paciente, teniendo algunas estrategias mayor eficacia que otras en determinados trastornos o alteraciones.

Las diferentes investigaciones realizadas comparando tratamientos han demostrado diferentes niveles de efectividad en función del problema a tratar y las circunstancias que lo rodean.

Asimismo, se ha observado que determinadas terapias pueden incluso ser contraproducentes en función del trastorno en el que se apliquen, algo que ha tenido que ser controlado con el fin de que los pacientes puedan mejorar y no todo lo contrario. Algo así no pasaría si todas las terapias funcionaran igual. Sin embargo también es cierto que ello no impide que el núcleo del cambio pueda deberse a factores comunes entre las diferentes terapias.

¿Y una consideración intermedia?

Lo cierto es que el debate continúa a día de hoy estando vigente, y no existe un consenso claro al respecto y contándose la investigación respecto a si el efecto o veredicto del Dodo realmente está ahí o no. En ambos casos se han criticado diferentes aspectos metodológicos que pueden hacer dudar de los resultados obtenidos o tener implicaciones distintas a las inicialmente consideradas.

Probablemente pueda considerarse que ninguno de los dos bandos tiene la razón absoluta, existiendo procedimientos más adecuados que otros en determinadas situaciones y sujetos (al fin y al cabo cada sujeto y problemática tienen sus propias maneras de funcionar y su modificación requiere de una actuación más centrada en determinados ámbitos) pero resultando los elementos compartidos entre las diferentes terapias el mecanismo principal que permite la generación del cambio.

En cualquier caso, no hay que olvidar que la práctica clínica de la psicoterapia se hace o debe hacerse siempre en beneficio del paciente, que es quien acude a consulta buscando una ayuda profesional por parte de una persona preparada para ello. Y esto implica tanto conocer técnicas específicas que poder emplear que hayan demostrado ser efectivas como desarrollar y optimizar las habilidades terapéuticas básicas de tal manera que pueda mantenerse un contexto que resulte, per se, beneficioso para él.

Referencias bibliográficas

  • Lambert, M.J. (1992). Implications of outcome research for psychotherapy integration. En Norcross JC y Goldfried MC (Eds.). Handbook of psychotherapy integration (pp.94-129). New York: Basic Books.
  • Fernández, J.R. y Pérez, M. (2001). Separando el grano de la paja en los tratamientos psicológicos. Psicothema Vol. 13(3), 337-344.
  • González-Blanch, C. y Carral-Fernández, L. (2017). ¡Enjaulad a Dodo, por favor! El cuento de que todas las psicoterapias son igual de eficaces. Papeles del Psicólogo, 38 (2): 94-106.