La visión en túnel es un fenómeno peculiar que afecta a la capacidad para percibir los estímulos de nuestro entorno. Es relativamente frecuente que, cuando nos encontramos en un estado marcado de estrés psicofisiológico, prestemos atención de forma exclusiva a aquello que se relaciona con la tarea, amenaza o preocupación principal que nos ocupa.

En este artículo describiremos qué es la visión en túnel y cuáles son sus causas. Por tal de hacerlo haremos un breve repaso de la teoría cognitiva sobre las distintas modalidades de la atención, y explicaremos la diferencia entre el concepto de visión en túnel que manejamos en la psicología con el uso que se hace de éste en la medicina.

La atención como activación fisiológica

La atención es una función psicológica amplia, y como tal las alteraciones que la afectan pueden dar lugar a fenómenos muy diversos. Así, por ejemplo, si atendemos a la atención como la capacidad de seleccionar un estímulo y centrar nuestros recursos cognitivos en éste, podemos identificar trastornos de esta función en la esquizofrenia o en los episodios maníacos.

También se han descrito alteraciones relacionadas con la atención como concentración (como la ausencia mental y la laguna temporal), como vigilancia (que en el trastorno de ansiedad generalizada tiene el carácter de ‘hipervigilancia’), como expectativas (un aspecto relevante en la psicosis) y como activación fisiológica, asociada a la experiencia de estrés.

El fenómeno de la visión en túnel se enmarca en este último ámbito de análisis de los procesos atencionales. No obstante, se trata de un concepto ambiguo que no ha sido utilizado únicamente en el campo de la psicología, sino que también se ha hablado de la visión en túnel en contextos médicos, en particular en el de la oftalmología.

¿En qué consiste la visión en túnel?

Desde el punto de vista de la psicología cognitiva, la visión en túnel es una alteración de la atención que se produce en situaciones de estrés intenso, particularmente cuando se experimenta una sensación de amenaza. No obstante, ésta no se corresponde siempre con la realidad, sino que algunos individuos son más propensos que otros a la visión en túnel.

En concreto se ha propuesto que las personas introvertidas tienen una mayor tendencia que las extrovertidas a la visión en túnel, si entendemos estos dos constructos tal y como los define Eysenck: como manifestaciones del nivel base de activación de la corteza cerebral. Así, los introvertidos son más propensos a este fenómeno por su mayor nivel de ansiedad general.

La visión en túnel también es menos habitual en niños y en ancianos que en personas con una edad intermedia; esto se debe igualmente a diferencias en la activación cortical. Por otra parte, como es lógico, la vivencia de situaciones que resultan objetivamente amenazantes para una persona determinada incrementan la probabilidad de visión en túnel.

En el contexto médico en general, el concepto “visión en túnel” se utiliza normalmente para hacer referencia a la pérdida de la capacidad de visión periférica, como sucede en el glaucoma. Las personas con esta alteración sólo pueden ver de forma clara la parte central de su campo visual; de esto se deriva la percepción de éste con la forma aproximada de un túnel.

Sin embargo, en la psicología de la atención el término tiene un carácter más abstracto; muchos expertos no sólo incluyen dentro de éste las alteraciones visuales causadas por el estrés, sino que el estrechamiento de la atención al que se debe puede afectar del mismo modo a otros sentidos. Cabe destacar el oído, casi tan importante como la vista para los humanos.

Causas de este fenómeno

La visión en túnel entendida como un fenómeno atencional se debe a la hipervigilancia específica, es decir, a la atención selectiva a estímulos que se asocian con una potencial amenaza para la seguridad o la supervivencia. Esto facilita que atendamos a los estímulos que consideramos relevantes, pero reduce la capacidad de percibir el resto de factores de la situación.

La activación cortical dependen en gran medida de la liberación en el torrente sanguíneo de hormonas del estrés, las más importantes de las cuales son los corticoesteroides. Esto tiene lugar de forma más marcada cuanto mayor sea la percepción de estrés de la persona, más intensa sea la actividad física y mental que ejecuta y más exigentes las demandas de la situación.

Muchos modelos cognitivistas sobre la atención se focalizan en el hecho de que nuestros recursos atencionales son limitados, por lo que sólo podemos centrar nuestra percepción en unos u otros estímulos dividiendo de formas distintas estas capacidades. En este sentido resulta relevante recordar que hay varios tipos de atención: selectiva, focalizada, dividida…

Cuando tiene lugar la visión en túnel nuestra vista, y frecuentemente también el resto de sentidos, se centran sólo en los estímulos que asociamos con aquello que más nos preocupa. Esto lleva a que nuestra probabilidad de percibir adecuadamente el resto de estímulos se reduzca de forma muy marcada, disminuyendo la calidad de nuestra conducta.