La etnohistoria estudia a las minorías desfavorecidas, como los tehuelches. Wikimedia Commons.

La historia, por mucho que trate de intentarlo, no es una disciplina desligada del contexto ni tampoco de las características del propio individuo quien la estudia.

Es por esto que no son pocos quienes consideran que la historia, especialmente al abordar a culturas no occidentales, no ha sabido estudiarlas dejando de lado la visión europea.

Con la etnohistoria se ha tratado de corregir esta visión eurocéntrica de los acontecimientos históricos de otras culturas, tratando de percibir la realidad cultural del grupo étnico objeto de estudio y viendo cómo han percibido su propia historia. Abordemos más a fondo en qué consiste exactamente este campo del saber.

¿Qué es la etnohistoria?

El término etnohistoria tiene una definición un tanto poco precisa. La definición más aceptada, y la cual se acerca más al nombre que se le ha dado a este campo del saber, es que se trata de la rama que surge a partir de la historia y de la antropología.

Ésta tiene como objetivo el estudio de las comunidades originarias de una determinada región desde su propio punto de vista, y cómo percibieron el contacto con otros grupos étnicos, ya fuera en contexto de invasión o de comercio.

Pese a que esta es la definición más aceptada y básica para el término, no son pocas las alternativas dadas para la palabra ‘etnohistoria’. La definición más completa, ofrecida por Erminie Wheeler-Voegelin, una pionera en el campo, es que se trata del estudio de de las identidades, ubicaciones, contactos, movimientos, costumbres y hábitos tradiciones culturales y población misma de un grupo étnico.

Esta definición ha sido la más utilizada a la hora de estudiar comunidades que o bien ya no existen o bien han perdido un significativo porcentaje de su territorio original, teniendo un importante protagonismo en el interés de los etnohistoriadores las comunidades indígenas mesoamericanas.

De acuerdo con Paul Radin en 1933, no es posible describir con precisión ninguna cultura sin que se aborde de la forma más precisa y cercana a cómo veían el mundo las personas que pertenecían a esa misma cultura.

Seymour-Smith, en 1986, la define como la unión entre las disciplinas de la historia y la antropología, tomándose una visión más cercana a cómo percibían su propia cultura quienes la conformaban, teniéndose en cuenta especialmente aspectos como la historia tanto local como la popular, y tratando de huir de cómo la describen las clases más dominantes. La etnohistoria se puede entender como el estudio de cómo las personas hacen una representación de su propia historia.

Gene Weltfish considera que la etnohistoria se trata de la disciplina que se encarga del estudio de los grupos étnicos a lo largo del tiempo que vivieron, desde el presente hasta el momento más antigu del que se tenga constancia de su existencia, en base a la interpretación de los documentos escritos en los que se les haga referencia. Se pone especial énfasis en aspectos como la forma en que enterraban a sus difuntos, nombres propios, testimonios de supervivientes…

Sea cual sea la definición más cercana a lo que realmente piensan y hacen los etnohistoriadores, lo cierto es que se debe tener en cuenta que este campo del conocimiento, que aún no se ha puesto de acuerdo sobre si es una rama de la historia y antropología, una disciplina independiente, un método o un proceso, surgió cómo crítica a la visión tradicional de la historia a la hora de abordar a grupos étnicos menos favorecidos.

La etnohistoria, surgida durante el siglo XX, si bien se fundó en un momento en el que el racismo biologicista y muchos prejuicios estaban siendo derribados, pretendía combatir la visión paternalista y supremacista que seguía habiendo entre muchos académicos a la hora de abordar la historia de los indígenas americanos. Como disciplina, la historia seguía teniendo una visión muy eurocéntrica a la hora de entender los acontecimientos históricos de culturas no blancas ni occidentales.

La propuesta etnohistórica se fundamenta en la necesidad de tratar de entender la historia de una cultura a partir de su propia visión, entendiendo la interpretación que hacían los miembros del grupo étnico en cuestión.

Así, poniendo por ejemplo a los indios cherokee, iroquois o sioux, se pretendía comprender cómo vivieron la conquista del oeste y la expansión de los Estados Unidos. Como es sabido, no son pocas las visiones racistas de este acontecimiento, mostrándose a los colonos blancos como héroes mientras que los indígenas, a quienes se les arrebataba la tierra, siendo presentados como los auténticos enemigos. La etnohistoria pretende cambiar esta visión, y ser más empática con los nativos.

Antecedentes históricos

Aunque se tiene constancia de que el término etnohistoria apareció a finales del siglo XIX y Paul Radin, en 1933, trató de darle una definición, el primer gran paso hacia la formación y establecimiento de la disciplina viene de manos de la antropóloga Erminie Wheeler-Voegelin en 1954. En ese año, Wheeler-Voegelin publicó el primer boletín informativo del Ohio Valley Historic Indian Conference que, con el devenir de los años, se transformaría en la revista Ethnohistory, especializada en, como su propio nombre indica, etnohistoria.

El surgimiento de este campo es debido a la tarea llevada a cabo por antropólogos a raíz de la Comisión de los Reclamos de los Indios, de 1946. Esta comisión se estableció para aclarar qué transacciones, durante los años de expansión de los Estados Unidos, habían sido justas. Cuando el país todavía era joven, los colonizadores blancos compraron tierras a los indios, y muchas de estas compraventas de terreno fueron, en esencia, estafas de los colonos a los indios.

Para que las tribus que reclamaban haber sido estafadas tuvieran derecho a algún tipo de indemnización, era necesario que pudieran demostrar que habían ocupado un determinado territorio. Es aquí donde los antropólogos tuvieron un papel importante, estudiando tanto en los archivos bibliotecarios como en el registro civil y en la propia cultura que reclamaba su parte. Este es lo que se considera el inicio de lo que posteriormente se convertiría en etnohistoria.

Con el paso del tiempo, la etnohistoria no únicamente ha estudiado a los grupos indígenas originarios de lo que hoy en día es Estados Unidos y Canadá. También se han llevado a cabo investigaciones sobre cómo eran las civilizaciones mesoamericanas, indígenas polinesios, tribus africanas y qué derechos tienen.

Metodología

Aunque ni los propios etnohistoriadores se han puesto de acuerdo sobre si la etnohistoria se trata realmente de una disciplina, una rama de la historia y la antropología, un método o un proceso llevado a cabo durante el estudio de los acontecimientos históricos de una determinada cultura, lo que sí se puede decir es que como ‘método’ tienen en común el tener en cuenta cómo han vivido los hechos históricos quienes son miembros de una determinada cultura.

Como ya hemos ido comentando, tradicionalmente, la historia ha seguido una visión caracterizada por dar mayor peso a la opinión de historiadores occidentales que no la de quienes proceden de otras culturas y han vivido de primera mano esos acontecimientos históricos.

Los etnohistoriadores se sirven del registro legal, especialmente material bibliotecario y leyes, además de pruebas físicas como monumentos, elementos arquitectónicos y objetos cotidianos para saber cómo vivía una determinada cultura y demostrar que efectivamente vivieron en el lugar estudiado. También se tienen en cuenta los testimonios de los que hayan logrado sobrevivir en caso de que haya habido un exterminio o una reducción drástica de la población.

Referencias bibliográficas:

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