Antes de la conquista castellana de Canarias, allá por el siglo XV, en el archipiélago vivía una cultura aborigen: los guanches.

Aunque las excavaciones arqueológicas y los contactos con los europeos han permitido saber un poco sobre esta cultura, su lengua, ritos religiosos y organización social, muchos aspectos guanches siguen siendo un misterio. Viajemos a las islas Canarias para descubrir esta tan interesante cultura.

¿Quiénes eran los guanches?

Los guanches son el nombre con los que se conocen a los antiguos aborígenes de las islas Canarias, aunque su origen etimológico hace referencia sobre todo a la cultura que habitaba la isla de Tenerife antes de la conquista castellana de 1496. Han sido relacionados con los pueblos bereberes del norte de África.

La palabra guanche tiene un origen incierto, aunque varios historiadores, filólogos y conquistadores de la época señalan que procede del propio idioma de los guanches, apareciendo la palabra ya en documentos oficiales de la época en la que se procedió a la conquista. La palabra guanche probablemente sea una forma sincopada de “guanchinerfe”, que significaría “hombre de Chinerfe”, siendo Chinerfe el nombre que daban los guanches a la isla de Tenerife.

¿De dónde venían?

Los guanches tuvieron que llegar por mar, pese a que los primeros contactos entre estos pueblos y los europeos vinieron a indicar que habían perdido todo conocimiento de navegación. A diferencia de lo que se suele ver en otras culturas insulares, estos no tenían ningún tipo de embarcación que les permitiera viajar entre islas, pese a que de algún lugar tuvieron que venir. Lo curioso es que este hecho fue el que hizo que los grupos guanches de cada isla fueran diferenciándose con el paso del tiempo de forma muy marcada.

De acuerdo con los yacimientos arqueológicos de Icod de los Vinos (Cueva de los Guanches), los primeros humanos en habitar Tenerife debieron vivir en el siglo VI a. C. Mediante análisis genéticos, se ha visto que estas poblaciones debían estar relacionadas con los antiguos bereberes del norte de África. Cerca del 55% del linaje guanche tiene relación con la genética de las gentes del Magreb.

La colonización de las islas por afroamericanos se produjo, seguramente, por medio de diversas migraciones, motivadas por la desertización del Sáhara y la búsqueda de lugares libres de la invasión fenicia y romana que se asentó en la costa mediterránea africana.

¿Cómo eran físicamente?

De acuerdo con descripciones de los primeros exploradores europeos, como es el caso del fraile Alonso de Espinosa, los guanches propios de la isla de Tenerife tenían dos subrazas: los del sur eran de piel morena, mientras que los de la parte norteña eran más blancos e, incluso, rubios.

Los estudios antropológicos han dividido los restos guanches en dos tipos, dependiendo de su forma craneal. Hay quienes se les ha denominado cromañoides, con la cara ancha y robusto, y de cráneo alargado y estrecho, y los mediterranoides, de caras altas y con cráneos cortos.

Si bien estamos hablando de un grupo humano como cualquier otro, lo que llama la atención es que parece que presentaban un acusado dimorfismo sexual. Los hombres eran más robustos y altos, midiendo entre 160 y 170 centímetros, mientras que las mujeres rara vez superaban los 160 cm. Cabe indicar que estas estaturas variaban en función de la zona. Existió una población que vivió en los macizos montañosos de Anaga y Teno, aislada del resto, en donde los hombres no eran más altos que 160 cm y las mujeres medían menos de 150 cm, teniendo una menor diferenciación sexual.

Su esperanza de vida debía oscilar entre los 30 y 45 años, aunque seguramente los nobles, mejor alimentados y sin tener que realizar grandes esfuerzos físicos, llegaban hasta los 65 años.

Características de la cultura de los nativos de las Islas Canarias

Estasson las principales características culturales de los guanches.

La lengua guanche

La lengua guanche es el conjunto de hablares que hablaban los aborígenes canarios. Este idioma estaba relacionado con las lenguas bereberes, y por esto ha sido denominado también bereber canario o tamazight insular. Se han encontrado inscripciones y grabados de piedra cuyos signos son semejantes al alfabeto tifinagh usado por los bereberes, lo cual es considerado una evidencia de la relación con el tamazight.

Aunque lo más probable es que el idioma se extinguiera hacia el siglo XVIII hay quienes creen que podría haber llegado a sobrevivir hasta el siglo XIX. Hoy en día no se conoce a ningún hablante nativo de esta lengua, además de que se tiene relativa poca información sobre su gramática y léxico.

No obstante, no son pocos los topónimos canarios cuyo origen es guanche, especialmente los nombres de municipios, como Gáldar, Alajeró, Timijiraque y Chipude, además de algunos nombres de persona, como Mahey, Acoidan, Agoney, Ossinissa. También han sobrevivido varias palabras en el dialecto español hablado en Canarias, como baifo (cría de cabra), gofio (grano tostado y molido), gánigo (vasija de barro), beletén (primera leche) o guirre (buitre).

¿De qué se alimentaban?

La principal actividad de subsistencia guanche era la ganadería y el pastoreo de trashumancia, compuesta básicamente por cabras y ovejas. También habían introducido cerdos y perros de raza pequeña, llamados cancha. En algunos yacimientos se han encontrado restos de gatos y erizos y se cree que todos estos animales podrían haber formado parte de la dieta aborigen, más que ser animales de compañía o de producción de tejidos. Del ganado, además de comer su carne, que la tomaban a medio asar y sin acompañamiento, obtenían leche o “ahof”, de la que hacían una mantequilla llamada “oche”.

La agricultura se desarrollaba como práctica complementaria, siendo de secano y muy rudimentaria. Cultivaban cebada, trigo y diversas legumbres. Con los cereales, una vez tostados y molidos, hacían gofio o “ahoren”, que era tomado mezclado con agua, leche o manteca. Con ese mismo trigo molido y cocido con leche y manteca hacían una especie de gachas. La actividad agricultora era más intensa en el norte de Tenerife, dado que es ahí donde hay mejores condiciones climáticas. También tomaban bayas salvajes.

¿Cómo eran sus casas?

Los guanches vivían normalmente en cuevas, o en construcciones sencillas hechas a mano con piedra. Preferían vivir en las cuevas situadas en las laderas de barrancos y acantilados costeros. La parte más externa de la cueva, con mayor iluminación, era reservada como cocina, en donde se podían encontrar molinos y vasijas. La parte más oscura de la cueva servía de dormitorio.

No existían poblados en el sentido estricto de la palabra. Las familias y los individuos solos se agrupaban según cómo estuvieran dispuestas las cuevas.

Indumentaria

Los guanches vestían de forma primitiva pero bastante trabajada. Su vestimenta consistía en una capa hecha de piel de cabra u oveja, amarrada con correas al cuello, que se llamaba “tamarco”.

Las mujeres llevaban camisón sin mangas, hecho con dos piezas de piel de gamuza y cosida con correas de cuero. Los genitales eran cubiertos por una especie de taparrabos, llamado “ahico”, y era común en hombres y mujeres. Estas prendas las confeccionaban las mujeres, usando punzones de hueso y espinas de pescado.

Armas

Aunque aislados del resto del mundo, los guanches eran también una sociedad guerrera, aunque los conflictos solían ocurrir entre ellos, sobre todo cuando había habido un robo o alguna invasión territorial.

Las armas eran lanzas, mazas, garrotes y piedras arrojadizas. Usaban sus tamarcos a modo de escudo. Ya desde bien pequeños eran criados en el arte de la guerra, siendo muy hábiles lanzando y esquivando proyectiles.

¿Cómo era su sociedad?

La sociedad guanche estaba fuertemente jerarquizada en forma de pirámide, con un estamento de nobles que poseía los medios de producción, básicamente el ganado y las tierras, y otro estamento, el plebeyo, que aportaba mano de obra.

En la cima de la jerarquía se hallaba el rey guanche, llamado “mencey”, encargado de la redistribución de los medios productivos, del que partían otros tres estratos cercanos a él familiarmente. La alta nobleza estaba conformada por sus familiares más cercanos, los achimencey, que eran sus sucesores. Luego venían los cichiciquitzo, estamento que se correspondería con la nobleza de segunda clase. En la base de la sociedad se encontraba los achicaxna, que eran la plebe.

La diferenciación social venía representada por el aspecto físico, teniendo lo hombres nobles permiso para lucir largas barbas y cabelleras, mientras que la plebe debía ir rasurada.

El mencey era ayudado por un consejo de nobles, quienes administraban la justicia. Entre los castigos empleados se hallaban los azotes públicos dados con la vara del rey o “añepa” y no ejercían la pena de muerte. Aquel quien hubiera cometido un asesinato era condenado al destierro, y debía indemnizar a la familia de la víctima con cabezas de ganado.

Religión y ritos funerarios

La mitología guanche es diversa, dado que era muy distinta de isla en isla. La principal festividad religiosa era el Beñesmer o fiesta de la cosecha. Los guanches creían que su organización social venía representada por la forma en cómo había sido creado el mundo. Una deidad creadora había hecho primero a los nobles, a quienes les había dado ganados y tierras, y después hizo al resto de la población, para que sirvieran a los primeros.

En la isla de Tenerife creían en Achamán, que era el dios representante de lo bueno, de lo supremo, de la suerte y la benevolencia. Como contraparte estaba Guayota, el demonio, quien habitaba en el interior de Echeide o el infierno, palabra guanche del que viene el nombre del Teide. Magec era el dios del sol, siendo una de las deidades principales.

Los guanches rendían culto a sus antepasados y, aquellos que se lo podían permitir, los momificaban. Las técnicas de momificación eran bastante similares a las que usaban los antiguos egipcios, extrayendo algunas de las vísceras del difunto.

Practicaban sacrificios, tanto animales como humanos, aunque es un rasgo muy poco conocido de los guanches. Durante el solsticio de invierno tenían la costumbre de degollar a parte del ganado y arrojarlo a una hoguera hasta que el humo subiera al cielo.

Contacto con los europeos

Los primeros contactos entre guanches y europeos ocurrieron en la segunda mitad del XIV, siendo visitados esporádicamente por navegantes mallorquines. Fue a partir de la llegada de Jean IV de Béthencourt en 1402 cuando Tenerife fue el escenario de frecuentes incursiones en busca de esclavos, mercado el de la esclavitud que acababa de reemerger en Europa.

En 1464 se intentó conquistar la isla por primera vez. Diego García de Herrera, autoproclamado señor de Canarias, pretendió someter a los guanches, pero vio que los castellanos eran inferiores numéricamente a los isleños. Firmó un tratado de paz con los menceyes de la isla, quienes le permitieron construir una torre. El tratado fue roto en 1472 y los europeos fueron expulsados de la isla.

Tras varios intentos por parte de los europeos sin mucho éxito, teniendo una relación ambivalente con uno de los menceyes, Bencomo de Taoro, la conquista de la isla se completó en mayo de 1496, cuando los menceyes deciden rendirse tras haberse ido debilitando progresivamente. El acto de sumisión se oficializó por medio de la Paz de los Realejos.

Referencias bibliográficas:

  • Acosta Martínez, P.; Pellicer Catalán, M. (1976). Excavaciones arqueológicas en la cueva de la Arena (Barranco Hondo, Tenerife). Anuario de Estudios Atlánticos (Las Palmas de Gran Canaria: Patronato de la Casa de Colón) (22): 125-184. ISSN 0570-4065
  • Arco Aguilar, M. (1976). El enterramiento canario prehispánico». Anuario de Estudios Atlánticos (Las Palmas de Gran Canaria: Patronato de la Casa de Colón) (22): 13-124. ISSN 0570-4065