Vivimos en una sociedad moderna y globalizada. Independientemente de las opiniones al respecto, es innegable que en la época de la globalización el contacto con las diferentes culturas es algo buscado de forma constante por una gran mayoría de la población, compartiendo ideas, puntos de vista y avances de diferente tipo.

Pero este contacto no es buscado por todo el mundo. Existen múltiples grupos y tribus que rechazan el contacto con otros seres humanos externos a ellos, protegiendo su modo de vida y costumbres. Un ejemplo de ello lo podemos encontrar en los sentineleses del norte, quienes viven totalmente apartados del resto del mundo.

Una de las tribus más apartadas y desconocidas

Situada en el océano Índico, entre las islas pertenecientes al archipiélago de las islas Andamán, puede encontrarse una isla de alrededor de 72 kilómetros cuadrados llamada Sentinel del Norte. Esta zona perteneciente a la India es el hogar de los sentineleses, una de las pocas tribus primitivas que han esquivado hasta el momento el contacto con el resto de la humanidad, conservando sus costumbres y tradiciones sin entrar en contacto con la civilización.

El conocimiento sobre esta tribu es muy escaso, limitándose principalmente a las observaciones realizadas mediante imágenes por satélite y reconocimientos aéreos y los pocos conatos de acercamiento que se han ido realizando a lo largo de la historia.

Los sentineleses del norte son una tribu que se ha caracterizado por ser un pueblo esquivo y que evita activamente el contacto tanto con el mundo exterior como con otras tribus. Son territoriales y ante el intento de contacto por parte de extraños han reaccionado o bien evitándolos o bien con violencia. No se conoce ni la estructura ni el significado de su lenguaje y, de hecho, se desconoce incluso como se denominan a sí mismos, siendo el nombre que se les ha puesto un topónimo.

Un modo de vida al margen de la civilización

La que habita Sentinel del Norte es una tribu de características pre-neolíticas, que se cree desciende directamente de los primeros asiáticos que llegaron a la isla hace alrededor de sesenta mil años. Su nivel tecnológico se corresponde con el propio de tribus primitivas poseyendo armas hechas de madera y piedra que emplean con el fin de defender su territorio y abatir presas, si bien ocasionalmente también emplean el hierro que les llega de restos y residuos que les llegan por mar. No parecen conocer el fuego, y las imágenes aéreas obtenidas de la isla tampoco reflejan la existencia de zonas de ganado o tierras de cultivo.

Se trata de una tribu de cazadores y recolectores, y se les ha visto cazando en los bosques y pescando en las playas de Sentinel del Norte. Construyen canoas estrechas que les sirven para navegar por aguas poco profundas. A pesar de estas condiciones de vida sencillas, su estado de salud en general parece ser bueno y estable, habiéndose avistado una buena proporción de niños y embarazadas. Viven en grandes casas comunales que pueden verse desde el aire, si bien también disponen de pequeñas chozas en puntos concretos, como en la playa.

En cuanto al número de personas que forman parte de la tribu de los sentineleses, si bien sólo se han podido censar de manera parcial mediante observación a distancia se calcula que la tribu de los sentineleses está configurada por entre una treintena y varios centenares, no pudiendo crecer demasiado debido a las dificultades que provocan el tener que cazar y recolectar para subsistir. 

Su pequeño número hace que sean capaces de hacer frente a sus necesidades alimenticias. Se trata pues de una tribu de cazadores y recolectores que sobrevive en un territorio relativamente pequeño debido a su poca expansión demográfica.

Contactos con los sentineleses a lo largo de la historia

Los primeros contactos conocidos con los sentineleses del norte se remontan al parecer al siglo XIII. Marco Polo ya escribió sobre esta tribu diciendo que ante la llegada de un extranjero los nativos le daban muerte para posteriormente devorarlo. Probablemente esto es producto de una exageración, dado que en los pocos intentos de contacto posteriores no se han encontrado indicios de conductas caníbales entre los moradores de esta isla, pero da idea de que la reacción ante la llegada de extraños no era positiva.

En el siglo XIX, en plena época colonial, un oficial británicos apellidado Portman desembarcó en la isla en un intento de contactar con la población nativa. Este acercamiento no tuvo al parecer ningún resultado, puesto que la expedición no se encontró con los nativos, quienes se ocultaron en la selva. 

Hubo otras expediciones con los mismos resultados, si bien en una de ellas se encontraron dos ancianos y dos niños los cuales fueron secuestrados y trasladados a la fuerza a la civilización, muriendo por enfermedad los dos ancianos y siendo los dos niños devueltos a su pueblo con numerosos regalos. Es posible que esto se tradujera en la transmisión de enfermedades occidentales para los que el sistema inmune de los nativos no estuviese preparado, produciendo grandes bajas que a la larga pudieran conducir a la existencia de inquina hacia los extranjeros.

Otro conocido intento de contacto se produjo en 1978, cuando un equipo de antropólogos acudió a Sentinel del Norte para rodar el documental Man in the search of man. El resultado final fue que los nativos atacaron al equipo de rodaje y estos tuvieron que huir, hiriendo al director del documental con flechas.

Si bien en casi todas las ocasiones las reacciones de los sentineleses al contacto externo han sido de tipo agresivo, en algunos casos se han producido resultados más favorecedores en que los habitantes de la isla han permitido un cierto nivel de acercamiento e incluso aceptado regalos. En el 1991 se llegó a un primer contacto en que los nativos se llegaron a acercar desarmados para aceptar obsequios, pero tras un breve periodo de tiempo y por motivos que no se han llegado a conocer los sentineleses terminaron por volver a rechazar el contacto.

Después de varios años de no conseguir una aproximación exitosa y de que los sentineleses atacaran a quienes se acercaran a su isla, se terminaron suspendiendo los intentos de acercamiento. A ello contribuyó también el hecho de que programas semejantes con otras tribus del archipiélago se terminaron saldando con consecuencias devastadoras para los nativos, con la degradación del hábitat y la muerte de una gran parte de sus poblaciones debido a enfermedades.

Los contactos más recientes

En el año 2004 un terremoto y posterior tsunami sacudió y arrasó gran parte de la isla de Sentinel del Norte. Las autoridades decidieron enviar helicópteros para comprobar si la tribu había sobrevivido, encontrándose con que efectivamente al menos cierta cantidad lo había logrado; algunos de los nativos aparecieron apuntando con arco y flechas a la aeronave.

Más recientemente, en 2006 dos pescadores furtivos desoyeron la prohibición de atracar en los arrecifes de la isla. Los helicópteros de búsqueda encontraron el barco en la orilla de la isla y los cuerpos semienterrados en la arena, no pudiéndose recuperar debido a la actitud hostil de los nativos ante el acercamiento de las aeronaves.

La importancia de su aislamiento: medidas de protección

Si bien el conocimiento sobre la existencia y cultura de la tribu de Sentinel del Norte es muy escaso y podría ayudar a la comprensión de la evolución de las sociedades humanas, el hecho de que no mantengan contacto con otros grupos humanos evita tanto que sean asimilados por otras culturas como que mueran debido al propio contacto. Y es que hay que tener en cuenta que, al tratarse de una tribu que ha permanecido y sobrevivido separada del resto de la humanidad, sus sistemas inmunes podrían resentirse del contacto con otras culturas al no haber adquirido las defensas necesarias para combatir enfermedades que para nosotros solo suponen una molestia o que son fácilmente curables.

Es por ello y por respetar tanto la existencia como el deseo de una comunidad de permanecer aislada que el contacto con la isla de Sentinel está actualmente bajo protección, habiendo establecido el gobierno indio una zona de exclusión (es decir, en la que se prohíbe el acceso) de cinco millas alrededor de la isla y comprometiéndose a no interferir en la vida de los nativos.

Referencias bibliográficas:

  • Goodheart, A. (2000). The Last Island of the Savages. The American Scholar 69 (4): 13-44.
  • Grig, S. (2013). Los Sentineleses: ¿la tribu más aislada del mundo?. Survival International. Boletín 194.