Uno de los representantes del Romanticismo en la historia de la literatura española.

La poesía de Gustavo Adolfo Bécquer ha sido reconocida como una de las más representativas en la literatura hispana. Se caracteriza por rimas breves de tono íntimo, y el contenido por contradicciones y temas que van del sueño, la razón y la mujer, hasta lo popular y la aristocracia.

En este artículo veremos varios de los mejores poemas de Gustavo Adolfo Bécquer, uno de los más importantes poetas españoles.

15 poemas de Gustavo Adolfo Bécquer

Gustavo Adolfo Bécquer nació en Sevilla en 1836 y murió en la misma ciudad, a los 34 años, en 1870 a causa de tuberculosis. Su obra póstuma, ubicada en el romanticismo, se ha convertido en una de las más representativas de la literatura española. Así mismo, la influencia de este poeta traspasó los límites de la literatura para ubicarse también en la pintura, ya que era un excelente dibujante, que fue recuperado por la crítica artística posterior.

Su obra más reconocida es Rimas y Leyendas que es una compilación de sus poemas y relatos. Actualmente, esta última se considera una de las obras clásicas y obligadas en literatura hispana. Veremos a continuación algunas de las rimas más populares de Gustavo Adolfo Bécquer.

1. Rima I

Yo sé un himno gigante y extraño que anuncia en la noche del alma una aurora, y estas páginas son de este himno cadencias que el aire dilata en la sombras. Yo quisiera escribirlo, del hombre domando el rebelde, mezquino idioma, con palabras que fuesen a un tiempo suspiros y risas, colores y notas. Pero en vano es luchar; que no hay cifra capaz de encerrarle, y apenas ¡oh hermosa! si teniendo en mis manos las tuyas pudiera, al oído, cantártelo a solas.

Varios versos que reflejan las limitaciones del lenguaje para expresar sentimientos.

2. Rima II

Yo me he asomado a las profundas simas de la tierra y del cielo, y les he visto el fin o con los ojos o con el pensamiento. Mas ¡ay! de un corazón llegué al abismo y me incliné un momento, y mi alma y mis ojos se turbaron: ¡Tan hondo era y tan negro!

Una comparación entre el mundo del conocimiento y el de las emociones.

3. Rima III

En la clave del arco mal seguro cuyas piedras el tiempo enrojeció, obra de cincel rudo campeaba el gótico blasón. Penacho de su yelmo de granito, la yedra que colgaba en derredor daba sombra al escudo en que una mano tenía un corazón. A contemplarle en la desierta plaza nos paramos los dos. Y, ese, me dijo, es el cabal emblema de mi constante amor. ¡Ay!, es verdad lo que me dijo entonces: verdad que el corazón lo llevará en la mano... en cualquier parte... pero en el pecho no.

Versos sobre la incapacidad de conectar con la realidad.

4. Rima VII

Del salón en el ángulo oscuro, de su dueña tal vez olvidada, silenciosa y cubierta de polvo, veíase el arpa. ¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas, como el pájaro duerme en las ramas, esperando la mano de nieve que sabe arrancarlas! ¡Ay!, pensé; ¡cuántas veces el genio así duerme en el fondo del alma, y una voz como Lázaro espera que le diga «Levántate y anda»!

Un solo objeto puede llegar a inspirar rimas tan inspiradas como estas.

5. Rima IX

Besa el aura que gime blandamente las leves ondas que jugando riza; el sol besa a la nube en occidente y de púrpura y oro la matiza; la llama en derredor del tronco ardiente por besar a otra llama se desliza; y hasta el sauce, inclinándose a su peso, al río que le besa, vuelve un beso.

Ejemplo de descripción de una escena atribuyendo carácteres humanos a diferentes elementos inanimados.

6. Rima X

Los invisibles átomos del aire en derredor palpitan y se inflaman; el cielo se deshace en rayos de oro; la tierra se estremece alborozada; oigo flotando en olas de armonía rumor de besos y batir de alas; mis párpados se cierran... ¿Qué sucede? – ¡Es el amor que pasa!

Varias sensaciones relacionadas con el modo en el que Gustavo Adolfo Bécquer experimenta el amor.

7. Rima XIV

Alguna vez la encuentro por el mundo y pasa junto a mí y pasa sonriéndose y yo digo ¿Cómo puede reír? Luego asoma a mi labio otra sonrisa máscara del dolor, y entonces pienso: -Acaso ella se ríe, como me río yo.

Este es uno de los poemas de Gustavo Adolfo Bécquer que se basan en la sencillez de una sola anécdota.

8. Rima XVI

Cuando me lo contaron sentí el frío de una hoja de acero en las entrañas, me apoyé contra el muro, y un instante la conciencia perdí de dónde estaba. Cayó sobre mi espíritu la noche en ira y en piedad se anegó el alma ¡y entonces comprendí por qué se llora! ¡y entonces comprendí por qué se mata! Pasó la nube de dolor... con pena logré balbucear breves palabras... ¿Quién me dio la noticia?... Un fiel amigo... Me hacía un gran favor... Le di las gracias.

Sobre la llegada de una noticia aciaga.

9. Rima XXI

¿Qué es poesía?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¡Qué es poesía!, ¿Y tú me lo preguntas? Poesía... eres tú.

Uno de los poemas de Gustavo Adolfo Bécquer más famosos y memorables.

10. Rima XXIII

Por una mirada, un mundo, por una sonrisa, un cielo, por un beso... yo no sé qué te diera por un beso.

La pasión es uno de los temas recurrentes de este artista.

11. Rima XXX

Asomaba a sus ojos una lágrima y... mi labio una frase de perdón; habló el orgullo y enjugó un llanto, y la frase en mi labio expiró. Yo voy por un camino, ella por otro; pero al pensar en nuestro mutuo amor, yo digo aún: ¿Por qué callé aquel día?. Y ella dirá: ¿Por qué no lloré yo?. Es cuestión de palabras, y, no obstante, ni tu ni yo jamás, después de lo pasado convendremos en quién la culpa está ¡Lástima que el amor un diccionario no tenga donde hallar cuándo el orgullo es simplemente orgullo y cuándo es dignidad!

Acerca de una ruptura amorosa.

12. Rima XXXVIII

Los suspiros son aire y van al aire. Las lágrimas son agua y van al mar. Dime, mujer, cuando el amor se olvida, ¿sabes tú adónde va?

Acerca de la veracidad de los amores pasados.

13. Rima L

Lo que el salvaje que con torpe mano hace de un tronco a su capricho un dios y luego ante su obra se arrodilla, eso hicimos tú y yo. Dimos formas reales a un fantasma, de la mente ridícula invención, y hecho el ídolo ya, sacrificamos en su altar nuestro amor.

Otro de los poemas dedicados al desamor que este poeta escribió a lo largo de su vida.

14. Rima LII

Olas gigantes que os rompéis bramando en las playas desiertas y remotas, envuelto entre la sábana de espumas, ¡llevadme con vosotras! Ráfagas de huracán que arrebatáis del alto bosque las marchitas hojas, arrastrado en el ciego torbellino, ¡llevadme con vosotras! Nubes de tempestad que rompe el rayo y en fuego ornáis las desprendidas orlas, arrebatado entre la niebla oscura, ¡llevadme con vosotras! Llevadme por piedad a donde el vértigo con la razón me arranque la memoria. ¡Por piedad! ¡Tengo miedo de quedarme con mi dolor a solas!

Acerca del vértigo que produce la soledad en determinadas circunstancias.

15. Rima XVI

Si al mecer las azules campanillas de tu balcón, crees que suspirando pasa el viento murmurador, sabe que oculto entre las verdes hojas suspiro yo.

Si al resonar confuso a tus espaldas vago rumor, crees que por tu nombre te ha llamado lejana voz, sabe que entre las sombras que te cercan te llamo yo.

Si se turba medroso en la alta noche tu corazón, al sentir en tus labios un aliento abrasador, sabe que aunque invisible al lado tuyo respiro yo.

Acerca de recuerdos que pueden llegar a perseguirnos.