El filósofo Jacques Derrida fue uno de los principales representantes de esta corriente.

En algunas tradiciones cientificas y filosóficas se propone que la realidad es algo objetivo y neutro que existe fuera de nuestras mentes e independientemente de nuestra actividad social; por lo mismo, se propone que podemos acceder a ella por un conjunto de métodos que la representaran tal y como es (por ejemplo a través de los modelos científicos).

Ante esto, hay corrientes del pensamiento y de las ciencias humanas que han hecho algunas críticas, por ejemplo, la corriente denominada postestructuralista. Es un término polémico y constantemente debatido, que ha tenido repercusiones en la forma de hacer ciencias humanas y social.

A continuación veremos de manera general qué es el posestructuralismo y cómo ha repercutido en la psicología.

¿Qué es el posestructuralismo? Definición general y antecedentes

El posestructuralismo es un movimiento teórico y epistemológico (relativo a cómo se construye el conocimiento) que surge principalmente dentro de las ciencias humanas de tradición francesa y que tiene repercusiones en la forma de hacer filosofía, lingüística, ciencia, arte, historia, psicología (en general en las ciencias humanas) en Occidente.

Surge a partir de la segunda mitad del siglo XX, y el término “post” no indica el paso de una época a otra sino la aparición de formas nuevas de hacer ciencias humanas. Es decir, que el postestructuralismo realiza una fuerte crítica a la corriente estructuralista, pero sin salir completamente de ella.

Es además un término que genera mucho debate ya que no están claros los límites entre el estructuralismo y el posestructuralismo (así como tampoco lo están entre modernidad-posmodernidad, colonialismo-postcolonialismo etc.) y generalmente los intelectuales que han sido catalogados como postestructuralistas rechazan estar inscritos en dicha corriente.

A nivel teórico se origina principalmente de la lingüística con influencias del psicoanálisis de raíces estructuralistas; así como a partir de los movimientos feministas que cuestionan cómo la mujer había sido representada tanto en la literatura como en la cultura general.

A muy grandes rasgos, la ruptura que el postestructuralismo establece ante el estructuralismo tiene que ver con el sentido y el significado, es decir, con la posición que el sujeto adquiere ante el lenguaje.

Dos conceptos clave: significado y subjetividad

El postestructuralismo aplicado a las ciencias humanas pone atención a los significados y a la forma en que un sujeto se produce a sí mismo, especialmente a través del lenguaje (un lenguaje que se entiende que no representa la realidad tal y como es, sino que al mismo tiempo la construye). Por eso, dos de los conceptos que más aparecen en la corriente postestructuralista son el de subjetividad y el de significado, aunque podrían mencionarse muchos más.

Hay ocasiones en las que se describe al posestructuralismo como una forma de sacar a la luz el significado oculto de los textos. No obstante, no se trata tanto de desvelar el significado oculto, sino de estudiar este significado como un producto de los sistemas de representación (de los modos y los procesos que utilizamos para ordenar y describir la realidad).

Es decir, que es un movimiento que cuestiona la lógica de la representación en la que estaban fundamentadas las ciencias humanas; porque esta última es una lógica a partir de la cual se ha construido la idea de que hay una realidad que es neutra, así como una serie de posibilidades de conocerla “objetivamente”.

A través de cómo entiende el significado, el postestructuralismo se posiciona como un reto para el realismo que había marcado la forma de hacer ciencias humanas, relativiza la forma tradicional de conocer el mundo, y trata de evitar el esencialismo (la idea de que una cosa, por ejemplo un ser humano, es lo que es por la existencia de una esencia verdadera que puede ser aprehendida).

Específicamente en lingüística (aunque esto tiene repercusiones en la forma de hacer ciencia) el posestructuralismo se define también como una práctica crítica que busca la pluralidad; argumentando que el significado o el sentido de un texto no vienen dados sólo por el autor, sino que se construye también mediante la subjetividad, durante la lectura, por el lector y la lectora.

De ahí surge también el concepto de intertextualidad, que indica que un texto de cualquier tipo es un producto heterogéneo, un resultado de muchas ideas y de muchos significados, lo que a su vez implica una lógica de subversión que hace difícil que se defina con la lógica y los lenguajes tradicionales.

¿Ha sido relevante para la psicología?

La psicología es una disciplina científica que se ha nutrido de muchas otras disciplinas, por eso mismo no es una ciencia homogénea sino que ha generado muchas corrientes y muchas prácticas distintas. Al ser una disciplina que busca comprender los procesos que nos constituyen como seres humanos, en un entramado tanto biológico como psíquico y social, la psicología ha sido construida por distintas corrientes filosóficas y científicas a lo largo del tiempo.

El enfoque postestructuralista transformó una parte de la psicología porque abrió la puerta para crear nuevos métodos de investigación, otras opciones de comprensión de la realidad, y con esto, nuevas teorías y modelos de identificación, algunos de ellos incluso con repercusiones políticas. Permite poner atención, por ejemplo, a las relaciones entre la identidad y la alteridad, y redefinir conceptos como identidad, subjetividad, sujeto, cultura, entre otros.

Por poner un ejemplo más concreto, la práctica científica se volvió más heterogénea cuando las teorías feministas que se relacionan con el posestructuralismo propusieron que la realidad social e individual (y la propia ciencia), son procesos que se han construido a partir de experiencias aparentemente neutras, pero que son en realidad experiencias masculinas y posiciones ciegas ante otras experiencias, como las de las mujeres.

Aunque el postestructuralismo escapa a una sola definición y sus elementos son constantemente debatidos, en suma podríamos decir que es una herramienta teórica que ha servido para comprender algunos procesos, especialmente en el campo de las ciencias humanas y sociales, que ha permitido crear alternativas políticas durante su estudio.

Referencias bibliográficas:

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  • Sazbón, J. (2007). Razón y método, del estructuralismo al post-estructuralismo. Pensar, epistemología, política y ciencias sociales. 1: 45-61.
  • Carbonell, N. (2000). Feminismo y postestructuralismo. En Segarra, M. & Carabí, A. (Eds). Feminismo y crítica literaria. Icaria editorial: España.