¿Qué es el trastorno disfórico premenstrual (TDPM)? Síntomas y tratamiento

Es una forma grave de malestar premenstrual que altera el ánimo y la vida diaria y tiene tratamiento

Trastorno disfórico premenstrual
Repasamos los síntomas de este trastorno.Pixabay.
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Durante unos días antes de la regla, algunas mujeres sienten que se convierten en otra persona: se irritan por todo, lloran sin saber por qué, discuten con quien más quieren o sienten que no pueden con su trabajo. Cuando baja la menstruación, todo vuelve poco a poco a su sitio, hasta el mes siguiente.

Si este ciclo se repite y te cuesta seguir con tu vida en esos días, puede que no se trate de un simple malestar premenstrual. En este artículo te explicamos cómo se reconoce el trastorno disfórico premenstrual, qué se sabe de su origen, cómo se diagnostica y qué tratamientos tienen respaldo científico.

¿En qué se diferencia el TDPM del síndrome premenstrual?

La diferencia está en la intensidad de los síntomas y en cuánto interfieren en la vida diaria. El síndrome premenstrual es muy frecuente y suele ser molesto pero llevadero, mientras que el TDPM produce síntomas emocionales tan intensos que afectan al trabajo, los estudios o las relaciones.

El trastorno disfórico premenstrual (TDPM) está recogido en el DSM-5-TR, el manual diagnóstico de la Asociación Americana de Psiquiatría, dentro de los trastornos depresivos. En el TDPM predominan los cambios de ánimo, la irritabilidad, la tristeza o la ansiedad, aunque también puede haber molestias físicas. Por eso se considera una condición de salud que merece atención clínica, y no una exageración ni una cuestión de carácter.

Las estimaciones de cuántas mujeres lo tienen varían según cómo se mida. Una revisión sistemática con metaanálisis publicada en 2024 situó la prevalencia en torno al 3 % cuando el diagnóstico se confirma con los criterios clínicos completos, y por debajo de esa cifra cuando se exige un registro diario de los síntomas durante varios ciclos.

¿Cuáles son los síntomas del TDPM?

Los síntomas más característicos son emocionales: cambios bruscos de humor, irritabilidad o enfado, tristeza o desesperanza y ansiedad o tensión. Para hablar de TDPM, al menos uno de estos cuatro tiene que estar presente, junto con otros síntomas hasta sumar un mínimo de cinco.

Según el DSM-5-TR, los síntomas pueden agruparse así:

  • Emocionales: sensibilidad extrema al rechazo, llanto fácil, irritabilidad que genera conflictos, tristeza intensa, pensamientos de autocrítica, ansiedad o sensación de estar al límite.
  • Cognitivos y de conducta: pérdida de interés por las actividades habituales, dificultad para concentrarse, cansancio o falta de energía, sensación de estar desbordada o de perder el control.
  • Cambios en el apetito y el sueño: comer más de lo habitual o tener antojos (sobre todo de dulces y carbohidratos), dormir mucho más o tener insomnio.
  • Físicos: sensibilidad o hinchazón en los pechos, dolor articular o muscular, sensación de hinchazón abdominal y aumento de peso.

Cada mujer vive una combinación distinta. Lo que comparten es que los síntomas causan un malestar clínicamente significativo o interfieren en el trabajo, los estudios, la vida social o la pareja.

Cuándo aparecen los síntomas a lo largo del ciclo

El patrón temporal es una de las claves del trastorno. Los síntomas aparecen en la última semana antes de la menstruación (la fase lútea tardía), empiezan a mejorar pocos días después de que llegue la regla y se vuelven mínimos o desaparecen en la semana posterior.

Este patrón tiene que repetirse en la mayoría de los ciclos del último año. Si el malestar está presente todo el mes y solo empeora antes de la regla, lo más probable es que se trate de otro problema, como una depresión mayor o un trastorno de ansiedad, que se intensifica en esos días. Los profesionales llaman a esto exacerbación premenstrual y su tratamiento es distinto.

¿Por qué aparece el trastorno disfórico premenstrual?

Su causa exacta todavía no se conoce, pero la investigación apunta a una sensibilidad especial del cerebro a los cambios hormonales normales del ciclo. Las mujeres con TDPM no suelen tener niveles hormonales alterados; lo que cambia es cómo reacciona su sistema nervioso a las subidas y bajadas de estrógenos y progesterona.

Entre los factores que se han estudiado están:

  • La relación entre las hormonas sexuales y la serotonina, un neurotransmisor implicado en la regulación del estado de ánimo. Esto ayudaría a explicar por qué los antidepresivos que actúan sobre la serotonina alivian los síntomas en muchas mujeres.
  • La respuesta del cerebro a los derivados de la progesterona, como la alopregnanolona, que influyen en los circuitos relacionados con la ansiedad y la calma.
  • Factores genéticos, que podrían hacer a algunas mujeres más vulnerables.
  • El estrés y las experiencias traumáticas, que se asocian a un mayor riesgo, aunque no está claro si son causa o factor que lo agrava.

Ninguno de estos factores explica por sí solo el trastorno. Lo más probable es que intervengan varios a la vez, de forma distinta en cada mujer.

¿Cómo se diagnostica el TDPM?

El diagnóstico lo hace un profesional sanitario a partir de la historia clínica y de un registro diario de síntomas durante al menos dos ciclos. No existe ningún análisis de sangre ni prueba de imagen que confirme el TDPM.

El registro diario es la herramienta más útil. Consiste en anotar cada día qué síntomas tienes, con qué intensidad y en qué momento del ciclo estás. Puedes hacerlo en una libreta, en una aplicación o con un calendario impreso. Al cabo de dos o tres meses, el patrón suele verse con claridad.

Además, el profesional puede pedir una exploración ginecológica o algunos análisis para descartar otras causas de los síntomas, como problemas de tiroides, y valorar si existe otro trastorno del estado de ánimo o de ansiedad. Llevar tu registro a la consulta acelera mucho el diagnóstico y evita que se confunda con otras condiciones.

Tratamiento del TDPM: qué opciones tienen respaldo

El tratamiento se adapta a la intensidad de los síntomas y a las preferencias de cada mujer, y suele combinar varias opciones. Estas son las que cuentan con más evidencia según las guías clínicas:

1. Antidepresivos ISRS

Los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, como la fluoxetina o la sertralina, son el tratamiento farmacológico de primera línea. Una revisión Cochrane concluyó que reducen los síntomas premenstruales en comparación con un placebo. A diferencia de lo que ocurre en la depresión, en el TDPM pueden hacer efecto en pocos días, y el médico puede indicar tomarlos todo el mes o solo en la segunda mitad del ciclo.

2. Anticonceptivos hormonales

Algunos anticonceptivos orales combinados, en especial los que contienen drospirenona, pueden reducir los síntomas al estabilizar las fluctuaciones hormonales. La evidencia es moderada y no son adecuados para todas las mujeres, por lo que la indicación corresponde al ginecólogo.

3. Terapia psicológica

La terapia cognitivo-conductual ayuda a identificar los pensamientos que se disparan en esos días, a manejar la irritabilidad y a planificar el mes teniendo en cuenta el ciclo. La terapia psicológica puede ser útil sola o junto a la medicación, y también ayuda a cuidar las relaciones que se resienten durante los días difíciles.

4. Otras opciones médicas

Cuando los síntomas son muy graves y no responden a los tratamientos anteriores, existen opciones hormonales más potentes que suprimen la ovulación. Se reservan para casos concretos y requieren seguimiento especializado.

Algunos suplementos, como el calcio, se han estudiado en el síndrome premenstrual con resultados prometedores pero limitados. Antes de tomar cualquier suplemento o remedio natural, conviene consultarlo con un profesional, porque algunos interactúan con otros tratamientos.

¿Qué puedes hacer en tu día a día?

Algunos hábitos pueden aliviar los síntomas y darte más sensación de control, aunque por sí solos no suelen ser suficientes en el TDPM. Funcionan mejor como complemento del tratamiento.

  • Ejercicio aeróbico regular: caminar a buen ritmo, nadar o ir en bici varias veces por semana se asocia a una mejora del ánimo y del malestar físico.
  • Horarios de sueño estables: acostarte y levantarte a la misma hora todos los días ayuda a regular el ánimo.
  • Menos cafeína y alcohol en la segunda mitad del ciclo, porque pueden aumentar la irritabilidad, la ansiedad y los problemas de sueño.
  • Comidas regulares, con alimentos integrales, frutas y verduras, para evitar grandes cambios de energía.
  • Técnicas de relajación, como la respiración diafragmática, la meditación o el yoga suave, que ayudan a bajar la tensión.
  • Planificar los días difíciles: si conoces tu ciclo, puedes evitar decisiones importantes o reuniones complicadas en esa semana y reservar tiempo para descansar.

Contarle a las personas cercanas qué te pasa también ayuda. Entender que los síntomas tienen un origen y un patrón reduce la culpa y los conflictos.

¿Cuándo pedir ayuda urgente?

Pide ayuda de inmediato si durante esos días aparecen pensamientos de hacerte daño, de no querer vivir o de que todo sería mejor sin ti. El TDPM puede asociarse a ideas suicidas en la fase premenstrual, y esas ideas requieren atención urgente aunque desaparezcan días después.

Puedes llamar a estas líneas gratuitas y confidenciales:

  • España: 024 (línea de atención a la conducta suicida) o 112 si hay riesgo inmediato.
  • México: Línea de la Vida, 800 911 2000, o 911 en una emergencia.
  • Colombia: línea 192, opción 4, o 123 en una emergencia.
  • Argentina: 135 (desde CABA y Gran Buenos Aires) o 0800 345 1435, del Centro de Asistencia al Suicida, o 911 en una emergencia.

También puedes acudir a urgencias o hablar con tu médico de cabecera. No tienes que esperar a que pase el ciclo para pedir ayuda.

Cómo acompañar a alguien con TDPM

Si tu pareja, tu hija o una amiga tiene TDPM, tu apoyo puede marcar la diferencia. Lo más útil suele ser informarte sobre el trastorno, no tomarte como algo personal la irritabilidad de esos días y evitar frases como «es que estás con la regla», que restan importancia a lo que siente.

Puedes ayudarla a llevar el registro de síntomas, acompañarla a consulta si lo desea y acordar juntos cómo organizar las semanas más difíciles. Si notas señales de que está pensando en hacerse daño, pregúntaselo con calma y ayúdala a contactar con un profesional o con una línea de ayuda.

El TDPM tiene tratamiento. Con un diagnóstico adecuado, muchas mujeres consiguen que esos días dejen de condicionar su vida. Si te reconoces en lo que has leído, empieza por anotar tus síntomas y consulta con tu médico, tu ginecóloga o un profesional de la psicología. La Oficina para la Salud de la Mujer de Estados Unidos y la enciclopedia médica MedlinePlus ofrecen información fiable para preparar esa primera consulta.

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Al citar, reconoces el trabajo original, evitas problemas de plagio y permites a tus lectores acceder a las fuentes originales para obtener más información o verificar datos. Asegúrate siempre de dar crédito a los autores y de citar de forma adecuada.

Isabel Rovira Salvador. (2018, enero 12). ¿Qué es el trastorno disfórico premenstrual (TDPM)? Síntomas y tratamiento. Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/clinica/trastorno-disforico-premenstrual

Psicóloga Sanitaria y Sexóloga

Licenciada en Psicología por la Universitat de València. Especializada en Sexología Clínica y Terapia de Pareja por el Instituto Superior de Estudios Psicológicos (ISEP) donde, entre otras cosas, descubrió su pasión por la psicología de la infertilidad. Para completar su formación clínica, realizó el Máster de Psicología General Sanitaria en la Universitat de Valencia.

Ha desempeñado labores de psicóloga en diversos centros, entre ellos la Unidad de Salud Mental del Hospital Clínico Universitario de Valencia y el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) en Barcelona.

Actualmente, Isabel compatibiliza su trabajo con un blog divulgativo llamado “Sexplícitamente Hablando”. En el que reflexiona sobre aspectos psicológicos de las relaciones personales y sobre la sexualidad.

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