Poesía infantil para todos los gustos. Unsplash.

La poesía infantil es una expresión artística adaptada al lenguaje y comprensión de los niños. En términos generales la lectura de poemas permite a los pequeños adquirir conocimientos sobre sí mismos y sobre su entorno de manera entretenida.

No sólo eso, sino que les permite adquirir o reforzar muchas otras habilidades. Por ejemplo, ayuda a desarrollar imaginación y al mismo tiempo sensibilidad emocional y artística. Por otro lado, incrementa su vocabulario y refuerza el vínculo con el lector. Así mismo puede ayudar a desarrollar habilidades de expresión verbal, incluso algunas complejas como la oratoria.

En el siguiente texto encontrarás varios poemas cortos para niños escritos por distintos autores, que pueden ser muy útiles para aprovechar tiempos de ocio y al mismo tiempo reforzar varios aprendizajes.

15 poemas cortos para niños

Por lo general, los poemas para niños son de corta extensión. Es así ya que esto les permite mantener la atención durante periodos adecuados a su desarrollo, así como retener distintos conocimientos de manera sencilla.

Dicho de otro modo, esta actividad puede reforzar el aprendizaje sobre distintos contenidos, según el poema aborda temas relacionados con los valores, la naturaleza, los vínculos, etcétera. Veremos a continuación algunos ejemplos.

1. Caracola, de Federico García Lorca

Me han traído una caracola. Dentro le canta un mar de mapa. Mi corazón se llena de agua con pececillos de sombra y plata.

El sonido que se escucha dentro de las caracolas puede dar para mucha creatividad, y estos versos son un ejemplo de ello.

2. Una rosa blanca, de Amado Nervo

Cultivo una rosa blanca en junio como enero para el amigo sincero que me da su mano franca. Y para el cruel que me arranca el corazón con que vivo, cardo ni ortiga cultivo; cultivo la rosa blanca.

Una filosofía de vida basada en el perdón.

3. Todo es ronda, de Gabriela Mistral

Los astros son ronda de niños Jugando a la tierra espiar Los trigos son talles de niñas Jugando a ondular… ondular Los ríos son rondas de niños Jugando a encontrarse en el mar Las olas son rondas de niñas Jugando la tierra a abrazar

Metáforas elegantes en las que los más pequeños son los protagonistas.

4. No, de Gloria Fuentes

No a la tristeza No al dolor No a la pereza No a la usura No a la envidia No a la incultura No a la violencia No a la injusticia No a la guerra Sí a la paz Sí a la alegría Sí a la amistad

La transmisión de valores puede producirse también a través de estos sencillos poemas cortos para niños.

5. Abril, de Juan Ramón Ramírez

El chamariz en el chopo. -¿Y qué más? El chopo en el cielo azul. - ¿Y qué más? El cielo azul en el agua. - ¿Y qué más? El agua en la hojita nueva. - ¿Y qué más? La hojita nueva en la rosa. - ¿Y qué más? La rosa en mi corazón. - ¿Y qué más? ¡Mi corazón en el tuyo!

Entrañable poema con el que crear un diálogo basado en versos.

6. Los juguetes son para jugar a jugar, Gloria Fuentes

No para Jugar a Matar (de mentira) Las pistolas (ni de agua) El revólver (ni de broma) La escopeta (ni tocarla) Los juguetes para todo Y las armas para nada.

Una defensa de los juegos no violentos.

7. Pegasos, lindos pegasos, de Antonio Machado

Yo conocí siendo niño, la alegría de dar vueltas sobre un corcel colorado, en una noche de fiesta.

En el aire polvoriento chispeaban las candelas, y la noche azul ardía toda sembrada de estrellas.

¡Alegrías infantiles que cuestan una moneda de cobre, lindos pegasos, caballitos de madera!

Versos acerca de la ilusión infantil con la que se va al tiovivo.

8. Versos de la tierra, Javier Luis Taboada

La Tierra es una peonza que no para de girar. Aunque parezca redonda, no te dejes engañar. Está un poquito achatada por arriba y por abajo. Es como una mandarina pelada marcando gajos. La Tierra cuando se mueve, a vueltas sobre sí misma y alrededor de su sol, sin destrozarse la crisma.

Poema para niños que además de resultar divertido sirve para aprender acerca de nuestro planeta.

9. Naranja dulce (Anónimo)

Naranja dulce, limón partido, dame un abrazo que yo te pido. Si fueran falsos mis juramentos pronto, muy pronto se olvidarán.

Un poema infantil basado en las sensaciones.

10. Canción de cuna de elefante, de Adriano del Valle

El elefante lloraba porque no quería dormir Duerme elefantito mío que la luna te va a oír Papá elefante está cerca se oye en el Manglar su mugir Duerme elefantito mío que la luna te va a oír El elefante lloraba y alzaba su trompa al viento parecía que en la luna se limpiaba la nariz.

Sencilla narración centrada en la historia de un elefante.

11. Los ratones, de Lope de Vega

Juntáronse los ratones para librarse del gato; y después de largo rato de disputas y opiniones, dijeron que acertarían en ponerle un cascabel, que andando el gato con él, librarse mejor podrían.

*Salió un ratón barbicano, colilargo, hociquirromo y encrespando el grueso lomo, dijo al senado romano, después de hablar culto un rato:

  • ¿Quién de todos ha de ser el que se atreva a poner ese cascabel al gato?*

Un simpático poema infantil lleno de humo, sobre la diferencia entre la teoría y la práctica.

12. Las Hadas, de Rubén Darío

Las hadas, las bellas hadas, existen, mi dulce niña, Juana de Arco las vio aladas, en la campiña.

Las vio al dejar el mirab, ha largo tiempo, Mahoma. Más chica que una paloma, Shakespeare vio a la Reina Mab.

Las hadas decían cosas en la cuna de las princesas antiguas: que si iban a ser dichosas o bellas como la luna; o frases raras y ambiguas.

Con sus diademas y alas, pequeñas como azucenas, había hadas que eran buenas y había hadas que eran malas.

Y había una jorobada, la de profecía odiosa: la llamada Carabosa.

Si ésta llegaba a la cuna de las suaves princesitas, no se libraba ninguna de sus palabras malditas.

Y esa hada era muy fea, como son feos toda mala idea y todo mal corazón.

Cuando naciste, preciosa, no tuviste hadas paganas, ni la horrible Carabosa ni sus graciosas hermanas.

Ni Mab, que en los sueños anda, ni las que celebran fiesta en la mágica floresta de Brocelianda.

Y, ¿sabes tú, niña mía, por qué ningún hada había? Porque allí estaba cerca de ti quien tu nacer bendecía: Reina más que todas ellas: la Reina de las Estrellas, la dulce Virgen María. Que ella tu senda bendiga, como tu Madre y tu amiga; con sus divinos consuelos no temas infernal guerra; que perfume tus anhelos su nombre que el mal destierra, pues ella aroma los cielos y la tierra.

Este poema para niños algo más crecidos anima a pensar en un mundo de fantasía.

13. Nana de la tortuga, de Rafael Alberti

Verde, lenta, la tortuga. ¡Ya se comió el perejil, la hojita de la lechuga! ¡Al agua, que el baño está rebosando! ¡Al agua, pato! Y sí que nos gusta a mí y al niño ver la tortuga, tontita, sola y nadando.

Un sencillo y corto poema infantil para los más pequeños de la casa.

14. La perla, de Manuel Felipe Rugeles

En caja de nacar la perla ha nacido y en caja de nácar

mis ojos la vieron.

Que es gris dicen unos Otros, que es azulada. Que tiene un ariente de rosa, lejano. Del mar de las perlas de luz del Caribe. La perla que he visto la quiero en tus manos. Nieve de tu cuello

Luz de tu garganta ¡Niña de la isla mi perla más blanca!

Un poema basado en sensaciones y lleno de imágenes agradables.

15. Con tal que te duermas, de Gabriela Mistral

La rosa colorada cogida ayer; el fuego y la canela que llaman clavel;

el pan horneado de anís con miel, y el pez de la redoma que la hace arder:

todito tuyo hijito de mujer, con tal que quieras dormirte de una vez.

La rosa, digo: digo el clavel. La fruta, digo, y digo que la miel;

y el pez de luces y más y más también, ¡con tal que duermas hasta el amanecer!

Uno de esos poemas infantiles para antes de irse a dormir, que ayudan a relajar a los pequeños.