Una muestra de la poesía de este escritor argentino.

Si hablamos de Julio Cortázar, probablemente la mayoría de personas que conozcan su obra identificaran su nombre con la de uno de los más grandes exponentes de la literatura hispana del pasado siglo.

Este escritor argentino, si bien de origen belga (si bien nació en Bélgica, al poco de nacer su familia huiría de la Primera Guerra Mundial primero a Suiza, luego a Barcelona y finalmente a Argentina, donde crecería), que además fue traductor y un importante intelectual de su tiempo, probablemente será más reconocido por sus cuentos y por una de sus obras novelescas más importantes, Rayuela.

También por su preocupación por el régimen militar argentino que existía en su época, la cual puede observarse en algunas de sus obras. Pero lo cierto es que aunque lo más conocido de él es la obra literario lo cierto es que ya desde la adolescencia este autor sintió un gran interés por la poesía, habiendo escrito diversas obras de gran belleza que reflejan sus preocupaciones y su sentir. Es por ello que a lo largo de este artículo vamos a exponer varios de los mejores poemas de Julio Cortázar.

10 poemas de Julio Cortázar

A continuación os dejamos con una breve muestra de poemas de Julio Cortázar, los cuales versan de ámbitos tan distintos como el amor, la amistad, la melancolía o el desengaño.

1. Happy New Year

Mira, no pido mucho, solamente tu mano, tenerla como un sapito que duerme así contento. Necesito esa puerta que me dabas para entrar a tu mundo, ese trocito de azúcar verde, de redondo alegre.¿No me prestas tu mano en esta noche de fin de año de lechuzas roncas? No puedes, por razones técnicas.

Entonces la tramo en el aire, urdiendo cada dedo, el durazno sedoso de la palma y el dorso, ese país de azules árboles. Así la tomo y la sostengo, como si de ello dependiera muchísimo del mundo,la sucesión de las cuatro estaciones, el canto de los gallos, el amor de los hombres.

Este poema nos habla de la añoranza de los seres que queremos y amamos en momentos especiales, como la llegada de un nuevo año, y con quien no podemos estar debida a la distancia que nos separa. Nos habla del recuerdo y de tener presente al otro, fresco en su memoria.

2. Después de las fiestas

Y cuando todo el mundo se iba y nos quedábamos los dos entre vasos vacíos y ceniceros sucios, qué hermoso era saber que estabas ahí como un remanso, sola conmigo al borde de la noche, y que durabas, eras más que el tiempo, eras la que no se iba porque una misma almohada y una misma tibieza iba a llamarnos otra vez a despertar al nuevo día, juntos, riendo, despeinados.

Poesía que expresa brevemente las sensaciones que produce el quedarse a solas con la persona amada, a la persona en la que confías y a la que admiras y con la que deseas pasar tus días.

3. Veredas de Buenos Aires

De pibes la llamamos: “la vedera” Y a ella le gustó que la quisiéramos, En su torno sufrido dibujamos Tantas rayuelas.

Después, ya más compadres, taconeando Dimos vuelta manzana con la barra, Silbando fuerte para que la rubia Del almacén saliera, con sus lindas trenzas A la ventana.

A mí me tocó un día irme muy lejos Pero no me olvidé de las “vederas” Pero no me olvidé de las “vederas”. Aquí o allá, las siento en los tamangos Como la fiel caricia de mi tierra. ¡Cuánto andaré por “ ái ” hasta que pueda volver a verlas...!

Esta poesía está dedicada a la tierra que el autor consideraba suya, Argentina, en la que pasaría gran parte de su infancia y a la que añoró cuando se marchó del país ante el auge de la dictadura militar argentina peronista de entre 1976 y 1983.

4. Resumen de otoño

En la bóveda de la tarde cada pájaro es un punto del recuerdo. Asombra a veces que el fervor del tiempo vuelva, sin cuerpo vuelva, ya sin motivo vuelva; que la belleza, tan breve en su violento amor nos guarde un eco en el descenso de la noche.

Y así, qué más que estarse con los brazos caídos, el corazón amontonado y ese sabor de polvo que fue rosa o camino. El vuelo excede el ala. Sin humildad, saber que esto que resta fue ganado a la sombra por obra de silencio; que la rama en la mano, que la lágrima oscura son heredad, el hombre con su historia, la lámpara que alumbra.

En esta ocasión el autor hace una breve descripción de las sensaciones que le produce la llegada del otoño y el paso del tiempo, así como el conocimiento de que todo volverá a renacer en primavera.

5. La lenta máquina del desamor

La lenta máquina del desamor, los engranajes del reflujo, los cuerpos que abandonan las almohadas, las sábanas, los besos, y de pie ante el espejo interrogándose cada uno a sí mismo, ya no mirándose entre ellos, ya no desnudos para el otro, ya no te amo, mi amor.

Una poesía bastante clara que expresa cómo poco a poco se ha ido perdiendo la magia y la ilusión en una relación de pareja, hasta el punto de haber desaparecido el amor.

6. After such pleasures

Esta noche, buscando tu boca en otra boca casi creyéndolo, porque así de ciego es este río que me tira en mujer y me sumerge entre sus párpados, qué tristeza es nadar al fin hacia la orilla del sopor sabiendo que el sopor es ese esclavo innoble que acepta las monedas falsas, las circula sonriendo.

Olvidada pureza, cómo quisiera rescatar ese dolor de Buenos Aires, esa espera sin pausas ni esperanza. Solo en mi casa abierta sobre el puerto otra vez empezar a quererte, otra vez encontrarte en el café de la mañana sin que tanta cosa irrenunciable hubiera sucedido. Y no tener que acomodarme de este olvido que sube para nada, para borrar del pizarrón tus muñequitos y no dejarme más que una ventana sin estrellas.

Este poema nos habla de la sensación de vacío y desesperanza, de utilizar las pasiones y vicios como evasión, así como de la añoranza de los tiempos mejores tras haberse terminado una relación llena y inicialmente feliz.

7. Los amigos

En el tabaco, en el café, en el vino, al borde de la noche se levantan como esas voces que a lo lejos cantan sin que se sepa qué, por el camino.

Livianamente hermanos del destino, dióscuros, sombras pálidas, me espantan las moscas de los hábitos, me aguantan que siga a flote entre tanto remolino.

Los muertos hablan más pero al oído, y los vivos son mano tibia y techo, suma de lo ganado y lo perdido.

Así un día en la barca de la sombra, de tanta ausencia abrigará mi pecho esta antigua ternura que los nombra.

Uno de los poemas de Julio Cortázar dedicados a la amistad, al recuerdo de aquellos amigos que nos importaron y con quien compartimos parte de nuestra vida.

8. Nocturno

Tengo esta noche las manos negras, el corazón sudado como después de luchar hasta el olvido con los ciempiés del humo.

Todo ha quedado allá, las botellas, el barco, no sé si me querían y si esperaban verme.

En el diario tirado sobre la cama dice encuentros diplomáticos, una sangría exploratoria, lo batió alegremente en cuatro sets.

Un bosque altísimo rodea esta casa en el centro de la ciudad, yo sé, siento que un ciego está muriéndose en las cercanías.

Mi mujer sube y baja una pequeña escalera como un capitán de navío que desconfía de las estrellas.

Hay una taza de leche, papeles, las once de la noche. Afuera parece como si multitudes de caballos se acercaran a la ventana que tengo a mi espalda.

Triste poema que expresa el sufrimiento y la añoranza de lo dejado atrás, probablemente derivado de las sensaciones que tuvo el autor al abandonar Argentina.

9. Ceremonia recurrente

El animal totémico con sus uñas de luz, los ojos que junta la oscuridad debajo de la cama, el ritmo misterioso de tu respiración, la sombra que tu sudor dibuja en el olfato, el día ya inminente.

Entonces me enderezo, todavía batido por las aguas del sueño, vuelvo de un continente a medias ciego donde también estabas tú pero eras otra, y cuando te consulto con la boca y los dedos, recorro el horizonte de tus flancos (dulcemente te enojas, quieres seguir durmiendo, me dices bruto y tonto, te debates riendo, no te dejas tomar pero ya es tarde, un fuego de piel y de azabache, las figuras del sueño) el animal totémico a los pies de la hoguera con sus uñas de luz y sus alas de almizcle.

Y después despertamos y es domingo y febrero.

Este poema expresa al abrazo y posterior relación bajo las sábanas de una pareja adormilada, tras despertarse.

10. Toco tu boca

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.

Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio.

Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

Este bonito poema de amor nos relata las sensaciones que produce una situación de intimidad y amor y las sensaciones que nos despierta mirarse y besarse con la persona amada.