Varias historias cortas de la cultura de México. Unsplash.

Las leyendas mexicanas cortas son famosas por su contenido místico y el sincretismo cultural que las conforma. Son parte importante de la cultura popular, ya que representan y al mismo tiempo transmiten valores e imaginarios sobre la vida y la muerte, lo masculino y lo femenino, la moral y la injusticia, las sanciones y las recompensas.

En este artículo encontrarás 10 leyendas mexicanas cortas, así como una breve descripción sobre este tipo de narrativas y cuáles son las funciones que cumplen.

10 leyendas mexicanas cortas

Las leyendas son los relatos que se transmiten de generación en generación a través de la palabra hablada, y en menor medida a través de los textos. Se trata de narraciones que pueden incluir elementos y personajes históricos, fantásticos o sobrenaturales, que interactúan con las personas e impactan los fenómenos de la vida cotidiana. Tienen la función de explicar situaciones humanas o de la naturaleza, y tienen la facultad de representar parte importante de los imaginarios, los valores y las convenciones sociales.

Por lo mismo, las leyendas varían de acuerdo con el lugar donde emergen y la cultura que las transmite. En las leyendas mexicanas podemos encontrar un amplio repertorio de imágenes simbólicas y representaciones míticas que cumplen funciones sociales importantes. Aunque existen muchas más, a continuación veremos 10 leyendas mexicanas cortas.

1. La llorona

Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo existió una mujer que, en un intento de vengarse del hombre que amaba, asesinó a sus hijos ahogándolos en un río. Inmediatamente después se arrepintió, y ante la culpa decidió suicidarse.

Desde entonces, vaga por las calles de distintas ciudades al caer la media noche (especialmente se aparece cerca de lugares donde hay agua), y repite sin cesar “¡Ay mis hijos!”. Por esto es conocida como “La Llorona”

Las raíces de esta mujer, y los motivos que la llevan a vengarse, varían de acuerdo con la versión. Así mismo hay quienes cuentan que se trata de una mujer que se aparece específicamente a hombres borrachos y a través del susto les castiga.

2. El Popocatépetl y el Iztaccíhuatl

En el centro de México existen dos volcanes que se llaman Popocatépetl e Iztaccíhuatl, tal como habían sido nombrados un guerrero azteca, y la hija de uno de los jefes, respectivamente. Popocatépetl tuvo que ir a la guerra, pero le prometió a Iztaccíhuatl que volvería tan pronto como fuera posible.

No obstante, otro guerrero que los había escuchado y también se encontraba enamorado de la hija de jefe, le hizo saber a Iztaccíhuatl que Popocatépetl había muerto en combate, aunque esto no había ocurrido. Fue tanta la tristeza que Iztaccíhuatl decidió quitarse la vida, y cuando Popocatépetl regresó y no encontró a su amada, hizo lo mismo. En un signo de estremecimiento, los dioses decidieron reunirlos de nuevo en la forma de dos grandes volcanes.

3. El callejón del beso

Esta leyenda, típica de la ciudad de Guanajuato, cuenta que un padre receloso habían separado a su hija Carmen de su enamorado. A tal punto le disgustaba el vínculo amoroso, que le prometió casarla con otro hombre, más rico y prestigioso, que vivía fuera de país. Antes de cumplir con ello, encerró a la hija en una de las típicas casas de la ciudad, que se caracterizan por encontrarse en alto y una muy cerca de la otra, divididas únicamente por un pequeño callejón.

Para fortuna de los enamorados, la ventana de la habitación de Carmen colindaba con la de una casa en venta, que fue rápidamente adquirida por el enamorado, como única solución para su reencuentro. Así los enamorados pudieron estar juntos nuevamente.

Pero, poco después, fueron descubiertos por el padre, quien presa de la furia, clavó una navaja en el pecho de su hija. Su amado solo pudo darle un beso de despedida. Desde entonces, este callejón ha sido bautizado como el callejón de beso, y es tradición para las parejas que lo atraviesan besarse ahí mismo.

4. El colibrí maya

Dicen cuando los dioses mayas crearon la tierra, a cada animal le asignaron una tarea determinada. Pero, al terminar, se percataron de que no había quien transportara las ideas, los pensamientos y los deseos entre unos y otros.

Encima se habían terminado el barro y el maíz, que son los materiales con los que habían originado el resto de las cosas. Sólo les quedaba una pequeña piedra de jade, por lo que decidieron tallarla y crear una pequeña flecha. Cuando finalizaron soplaron sobre ella y salió volando. Habían creado así un nuevo ser, al que llamaron x’ts’unu’um, que significa colibrí.

5. La Mulata de Córdoba

La Mulata de Córdoba fue una mujer condenada a la hoguera por el Santo Oficio, cerca de la costa al este de México. Se le atribuía el poder de la eterna juventud y ser la abogada de los casos imposibles, como los de obreros desempleados y mujeres solteras. Se encontraba siempre rodeada de hombres que con facilidad se enamoraban de ella y perdían el camino de la rectitud. Ante todo lo anterior, decían que tenía pactos con el diablo y que incluso lo recibía en su propia casa.

Hasta que fue detenida por el Tribunal de la Santa Inquisición, siendo acusada de practicar la brujería y de haber llegado en un barco que no había atracado en ninguna playa. Una noche antes de cumplir su condena y mientras se encontraba en una celda, solicitó que le llevaran un trozo de carbón, con el que dibujó un barco y pudo volar fuera de las rejas. Al llegar, los guardias sólo pudieron encontrar un olor a azufre, cuya existencia se relata hasta nuestros días.

6. El callejón del muerto

Esta leyenda cuenta que en la ciudad de Oaxaca, al sur de México, un hombre cuya tarea era encender las lámparas de aceite de la ciudad, fue asesinado ahí mismo. Había concluido su labor, pero enseguida se percató de que faltaba encender una, por lo que volvió justo antes de volver a casa. Murió misteriosamente y, desde entonces, dice la leyenda que su alma se aparece después de las 9 de la noche, para recorrer el callejón de las lámparas de aceite.

7. El nagual

Desde la época prehispánica, varios de los dioses que han formado parte de la cultura mexicana han tenido la facultad de cambiar de la forma humana a la de algún animal. Está facultad se trasladó después a brujos, brujas y chamanes, quienes adquieren las habilidades del animal en el que se transforman y lo utilizan en favor de la comunidad.

Así pues, dice la leyenda que los nahuales se aparecen constantemente a las personas, especialmente a la media noche y tomando la forma de animales comunes.

8. El callejón del diablo

Ubicado en la Ciudad de México, cuentan que en este callejón se aparece el mismísimo diablo. Un hombre escéptico decidió comprobar tal historia, con lo que se animó una noche a caminar por ahí. Se trataba de un lugar sombrío donde se encontraban algunos árboles.

Cuando no llevaba ni la mitad del camino se detuvo, ya que creyó haber visto una sombra detrás de un árbol. Enseguida continuó andando, y cuentan que la sombra se le acercó, tomando la forma de un hombre que reía intensamente. El hombre antes escéptico salió corriendo, pero comenzó a sentir que el suelo se hundía y le atrapaba con fuerza para impedir su huída.

No obstante, logró escapar y transmitir su encuentro con el diablo a quienes se encontró por el camino. En otras versiones se cuenta que la aparición fue hacia un hombre borracho y que, para evitarla, es necesario depositar diariamente joyas y ofrendas bajo el árbol donde se aparece.

9. La isla de las muñecas

En Xochimilco, una de las delegaciones de la Ciudad de México donde se encuentra un gran lago con numerosas trajineras, se cuenta que un hombre llamado Julián Santana recolectaba muñecas abandonadas.

El hombre vivía en una de estas trajineras, y la razón por la que juntaba las figuras era para ahuyentar a los espíritus de lago. Específicamente, Don Julián ofrecía estas muñecas en símbolo de paz para ahuyentar el espíritu de una niña que murió ahogada ahí mismo. Actualmente existe una pequeña isla con las muñecas recolectadas por Don Julián en los canales de Xochimilco, y dicen que el alma de este hombre vuelve constantemente para cuidarlas.

10. La princesa Donají

Esta leyenda cuenta que Cosijopi, el último gobernador del Istmo de Tehuantepec, en la zona sur de México, tuvo una hija a la que llamó Donají. Durante una guerra entre los mixtecos y los zapotecos, Donají fue capturada como rehén y posteriormente decapitada. A pesar de que su cuerpo fue sepultado, nunca se dio a conocer el lugar donde yacía su cabeza.

Tiempo después, un pastor que pasaba por la sierra oaxaqueña arrancó una azucena (flor silvestre también llamada lirio). Al hacer esto, encontró bajo la tierra lo que parecía ser una cabeza humana, y al rescatarla, la llevó a reunirse junto con su cuerpo en el templo de Cuilapam. Fue entonces cuando el alma de la princesa Donají pudo finalmente descansar en paz.