El cuerpo humano es algo muy complejo y, cada año, los científicos encuentran algo nuevo y muy llamativo, que nos hace cuestionarnos hasta qué punto somos conocedores de nuestro embalaje orgánico.

Para ayudar a conocer un poco más sobre nuestro organismo aquí veremos 30 curiosidades sobre el cuerpo humano, además de explicar algunos detalles sobre ellas.

30 curiosidades sobre el cuerpo humano

A continuación veremos unas cuantas e interesantes curiosidades sobre el cuerpo humano.

1. El hueso y más grande

En el cuerpo humano hay huesos de todo tipo de longitud, pero el más largo es, sin lugar a dudas, el fémur. Este hueso se encuentra en las dos piernas, y tiene una longitud promedio del 26,74% la altura de la persona, aunque la proporción varía en función del sexo y el origen étnico.

Es un hueso especialmente útil en antropología, dado que es el que permite estimar la altura de una persona, aunque sólo se conserve este hueso de ella.

2. Hueso más pequeño

No se puede hablar del hueso más grande sin mencionar al más pequeño. En este caso hablamos del diminuto estribo, un huesecillo que se encuentra en la oreja y tiene una longitud de entre 2,5 y 3 centímetros.

3. Cambian nuestros ojos al crecer

En el momento de nacer, la mayoría de los niños tienen ojos claros, siendo muchos de ellos azules.

Sin embargo, los que tienen padres con ojos más oscuros, al ser expuestos a los rayos del sol, generan más melanina que los hijos de padres con ojos claros, volviéndose los ojos del mismo color que el de sus progenitores.

4. Tamaño del pene

De promedio, el pene humano erecto tiene una proporción de tres veces el tamaño del pulgar. De media, el pene flácido mide unos 9 cm, mientras que erecto tiene 13 cm. Sin embargo, si nos queremos poner más concretos, debemos hablar de las diferencias encontradas entre razas.

De media, en personas caucásicas el pene mide unos 13 cm, mientras que los africanos negros son los que lo tienen más largo, con unos 17 cm, y los asiáticos, más pequeña, con unos 10 cm.

5. Nuestro aroma

Al igual que tenemos una cara característica cada uno de nosotros, también generamos un olor diferente. Nuestro aroma es un signo que nos puede identificar, dado que la nariz humana es capaz de asociar hasta 50.000 aromas distintos, y perfectamente se puede reconocer a alguien solo aspirando su olor.

El motivo por el que olemos diferente es debido a varios factores. Entre ellos está la genética, además de nuestra dieta y, claro está, nuestra higiene corporal.

6. ¿Cuántas flatulencias expulsamos?

Cuando hablamos de que los seres humanos expulsamos gas no únicamente nos referimos al proceso de la respiración. Las flatulencias, que es la forma más fina para referirnos a estos malolientes gases, son emitidas una media de 14 veces por día/persona. En términos más específicos, nuestras ventosidades suponen entre 0,5 y 2 litros de gas diario.

7. El órgano de mayor longitud

El órgano de mayor longitud es el intestino delgado, que llega a medir hasta 3 metros mientras la persona está viva. Al morir éste se expande, alcanzando entre los 7 y 8 metros de largo.

8. Somos un mundo viviente

Los seres humanos y, en general, la inmensa mayoría de los animales, somos un auténtico mundo viviente para miles de millones de microorganismos. A nivel microscópico, la cantidad de células y bacterias que habitan y conforman nuestro organismo es altísima. Se estima que hay entre 10 y 50 mil millones de células en el organismo y que, aproximadamente, cada 60 segundos mueren unos trescientos millones.

En cada centímetro de piel habitan unos 32 millones de bacterias, las cuales, en su inmensa mayoría, cerca del 95%, son inofensivas. En cuanto a la boca, se pueden encontrar hasta unas 40 mil bacterias. De hecho, cuando no damos un beso, transmitimos cerca de 280 tipos diferentes de bacterias.

Son tantas las bacterias que viven en nosotros que si todas fueran recogidas y metidas en un saco, éste pesaría dos quilos más.

9. Vida tras ser decapitado

Aunque este dato no ha podido ser rigurosamente demostrado, dado a lo poco ético que sería comprobarlo, se ha dicho que en caso de que se decapita una persona, la cabeza dará algunas señales de vida hasta pasados 20 segundos.

No se sabe bien si la cabeza sigue consciente en esos segundos, tampoco es posible preguntarse qué piensa o qué siente dado que no tiene cuerdas vocales para emitir sonido alguno, además de que se requieren músculos del cuello y respirar para poder hablar.

10. Al morir pesamos menos

Cuando una persona fallece, prácticamente de inmediato pierde cerca de 21 gramos. Esto puede ser material para los más supersticiosos, quienes crean en el alma humana, sin embargo hay explicación científica. Al morir nos deshinchamos rápidamente, soltando los gases del estómago y los pulmones.

Pasadas unas horas es cuando ocurren otros procesos químicos que también alteran el peso del cadáver, hinchándose, haciendo que huela mal e, incluso, llegue a hacer ruidos extraños.

11. ¿Cuántos músculos movemos al hacer gestos?

En la cara hay músculos, de eso nadie tiene dudas, la pregunta es cuántos de ellos se implican en cada uno de los gestos que hacemos en nuestro día a día. Cuando sonreímos usamos 17, mientras que cuando fruncimos el ceño son muchos más, hasta 43. Al enfadarnos se utilizan cerca de 37, siendo también los mismos cuando lloramos.

Así que ya lo saben. En vez de comprar productos de la teletienda para hacer gimnasia facial, lo más sano y económico es emocionarse.

12. ¿Donde hay más huesos?

Del total de 206 huesos que tiene un ser humano adulto, cerca de un cuarto de ellos se encuentran en los pies.

Cada pie tiene 26 huesecillos, siendo estos: siete huesos tarsianos (astrágalo, calcáneo, escafoides, cuboides y las tres cuñas), cinco huesos metatarsianos y catorce falanges, tres para cada dedo, excepto el primero que tiene dos.

13. Lenguas y huellas dactilares son únicas

Las huellas dactilares se han convertido en uno de los distintivos más eficaces para identificar a una persona.

Cada persona tiene las suyas propias, y no es un rasgo que pueda heredarse ni dependa de la genética, con lo cual ni siquiera los gemelos idénticos comparten huellas dactilares.

Esto mismo pasa con la lengua humana. Cada persona tiene una diferente, con sus circunvoluciones más o menos marcadas, su forma propia y la distribución de las papilas gustativas.

14. La fuerza de una mordida humana

Aunque no somos cocodrilos, unos de los animales cuyas fauces son capaces de destrozar huesos, cartílagos y tejidos de sus pobres presas, sí que la fuerza de nuestra mordida no es para nada moco de pavo.

La fuerza absoluta de los músculos implicados en este proceso, si se pudiera canalizar en un solo sentido, sería de 195 kilos.

15. Pelos en las cejas

Si bien hay personas con cejas muy vellosas y otras con cejas muy finas, sí que se puede indicar que, de media, las personas solemos tener unos 250 pelos en cada una de ellas.

La vida útil de estas estructuras tegumentarias es de unos 4 meses, y su factor de crecimiento es relativamente rápido.

16. Más huesos al nacer

Hay diferencias entre la cantidad de huesos cuando nacemos que cuando hemos llegado a la edad adulta. En el momento en que hemos salido del útero y ya damos nuestras primeras señales de vida como seres vivos, poseemos unos 300 huesos.

Sin embargo, a medida que vamos creciendo, algunos de estos acaban soldándose los unos con los otros, como es el caso de los huesos del cráneo, haciendo que la cantidad, al llegar a adultos, se vea reducida a unos 206.

Pero curiosamente hay huesos que los recién nacidos no tienen mientras que los adultos sí. Un ejemplo de ello son las rótulas, las cuales se forman entre los 6 y 12 meses de vida.

17. Parpadeo: un pequeño gesto del ojo, una gran función para el organismo

Se ha calculado que, de media, parpadeamos entre 15 y 20 veces por minuto. Esta fugaz acción es muy importante, dado que permite evitar que el ojo acumule polvo, además de hidratarlo.

Si no hiciéramos este pequeño gesto cada dos por tres, nuestros ojos se podrían rojos, se inflamarían, serían más propensos a la sequedad y a las infecciones y correríamos el riesgo de perderlos.

18. Cinco sentidos: ¡mentira!

Aunque tradicionalmente en la escuela se nos ha enseñado que son cinco los sentidos del cuerpo humano (oído, gusto, olfato, vista y tacto) realmente los seres humanos disponemos de más sentidos.

Como a día de hoy todavía la investigación no se sigue aclarando sobre cuántos son los sentidos que disponemos los seres humanos, sí que podemos mencionar unos cuantos de muy interesantes.

Entre ellos tenemos el sentido del equilibrio, la kinestesia (percepción del movimiento), propiocepción (percepción del cuerpo propio), mecanorrecepción (capacidad motora de respuesta), nocicepción (capacidad de sentir dolor)...

19. Pequeño, pero matón

En nuestras manos tenemos el dedo meñique, un dedo muy pequeño, pero matón, dado que es el más fuerte de los que conforman la mano.

Su presencia es fundamental para que podamos agarrar objetos con la fuerza necesaria para manejarlos. De hecho, se ha visto que personas quienes han perdido este dedo a causa de un accidente han perdido cerca de la mitad de la fuerza en la extremidad.

20. Fuertes, pero no cachas

Los dedos son fuertes, pero no están cachas. Con esto queremos decir que pese a que tienen mucha fuerza para manejar objetos, especialmente el meñique como decíamos anteriormente, estas partes del cuerpo no poseen ningún músculo.

Por mucha fuerza y destreza que se tenga al hacer una acción cotidiana, como puede ser abrir y cerrar un abrigo, coger una mancuerna o aguantar algo no es por la acción de los músculos de los dedos, dado que no los hay.

Los auténticos implicados en estas acciones son los movimientos combinados de huesos y tendones, además de los músculos de las palmas de las manos.

21. Estómago e intestinos: ¿un segundo cerebro?

De acuerdo con los escrito por James Greenblatt en 2011, en el tracto digestivo hay más neuronas que en en cualquier otro lugar, además del cerebro. De hecho, se ha visto que el estómago tiene independencia del cerebro.

El estómago y los intestinos tienen sus propios reflejos, actuando de forma libre con el cerebro y actuando consecuentemente tanto en la digestión como en aspectos emocionales.

Es por ello que quizás tengamos esta sensación de mariposas en el estómago cuando nos enamoramos.

22. Los huesos son más fuertes que el acero

Esta afirmación pueda sorprender a muchos, especialmente aquellos quienes en alguna ocasión se han partido un hueso, pero lo cierto es que nuestro sistema esquelético tiene una dureza increíble.

Los huesos pueden aguantar mejor la presión que el hierro, e incluso tienen un mayor aguante que una barra de acero con el mismo ancho, siendo hasta 5 veces mejor.

No obstante, y pese a este sorprendente hecho, no quiere decir que los huesos humanos no se puedan romper, y por eso no se deben tomar riesgos innecesarios y poner a prueba lo dicho en esa curiosidad.

23. Brillamos

Muchas personas brillamos cuales estrellas de Hollywood, pero esta curiosidad no hace referencia a este dicho, sino se debe interpretar en su sentido más literal: los seres humanos emitimos luz.

Nuestro organismo es capaz de emitir luz, en forma de brillos, sin embargo, la intensidad de estos destellos es unas 1.000 menor a la que es capaz de captar nuestros ojos.

24. Posición cuerpo afecta a nuestro estado de ánimo y memoria

La capacidad de aprender puede verse afectada por la posición en la que nos encontremos. Se ha visto que si uno se inclina hacia abajo, se tiende a pensar más negativamente e, incluso, se es más propenso a tener descuidos y olvidos.

En cambio, si uno se sienta hacia arriba, mirando a esa dirección, probablemente el estado de ánimo se vea elevado, recordando con mayor facilidad.

25. Estómago: el derrite metales

Es por todos conocido que el ácido del estómago es capaz de disolver la comida y eliminar toda clase de partículas, pero quizá se siga menospreciando su auténtico poder.

Este líquido es capaz de derretir cosas mucho más duras, como por ejemplo metales. De hecho, una investigación del Hospital Meridia Huron consistió en dejar cuchillas de afeitar en ácidos similares a los mismos que tenemos en nuestro estómago.

El resultado: las cuchillas, pasado solo un día, habían sido reducidas a más de la mitad. El estómago es un órgano capaz de derretir los metales.

26. Los riñones: la depuradora del cuerpo

Los riñones están destinados a limpiar y filtrar la suciedad del organismo. Son la depuradora del cuerpo, dado que son una perfecta máquina biológica de purificación y limpieza.

En tan solo cinco minutos son capaces de haber filtrado toda la sangre del organismo, y no es precisamente algo que tenga poco mérito, dado que son cinco litros de sangre.

27. ¿Cómo nos moriríamos antes? ¿De hambre o de sueño?

Una persona normal moriría antes por falta de sueño que por hambre.

El cuerpo humano necesita dormir, dado que es el momento del día que puede descansar, reestructurar sus pensamientos y poner a buen ritmo las funciones orgánicas. Si no se duerme ningún día, pasados los 10 días el cuerpo entraría en colapso y moriríamos.

En cambio, es más tiempo el que podemos durar sin comer, cerca de unas dos semanas. Pese a que tampoco es bueno no comer nada, una persona normal tiene reservas suficientes como para poder durar sin ingerir alimento alguno por ese tiempo.

28. Retina

La retina es una capa de tejido que se encuentra en el interior del ojo. Esta estructura cubre cerca de 650 milímetros cuadrados de extensión, y contiene 137 millones de células sensibles a la luz.

Estas células son de dos tipos: por un lado, tenemos los bastones, que permiten ver en blanco y negro y son unos 130 millones, mientras que por el otro tenemos los conos, que permiten la visión en color y son unos 7 millones.

29. Minerales

En el organismo se encuentran todo tipo de minerales, ya sea componiendo estructuras como los huesos o disueltos en líquidos como en la sangre.

Los principales minerales del cuerpo humano son calcio, fósforo, potasio, sodio, cloro, azufre, magnesio, manganeso, hierro, yodo, flúor, zinc, cobalto y selenio. Hay otros más, pero de los que se consideran minerales puros sólo hay cuatro: apatita, aragonita, calcita, y cristobalita.

30. Porcentaje y pérdida de agua

El cuerpo humano se compone entre un 60 y 80% de agua, siendo los porcentajes del líquido elemento mayores cuando se es un bebé y menores a medida que se va creciendo.

El cuerpo es muy sensible a la pérdida de agua. Cuando perdemos cerca de un 1% del peso del cuerpo en agua, empezamos a sentir sed.

Si este porcentaje sube al 5% empezamos a marearnos e incluso desmayarnos. Si llegamos hasta el 10% tendremos un serio problema, dado que estaremos sufriendo deshidratación severa y un alto riesgo de morir.

BONUS ¿Cuántas cosas se podrían hacer con nuestro cuerpo?

Quizás esta se a la más sádica de todas las curiosidades que aparecen aquí, pero lo cierto es que con nuestro organismo se podría hacer un montón de cosas, si se encontraran los medios para ello. Aquí veremos otras curiosidades sobre el cuerpo humano de este tipo.

  • La cantidad de azufre en nuestro organismo es suficiente como para fabricar un potente antipulgas para un perro mediano. En cuanto al carbono que tenemos, nos sería útil para hacer cerca de 900 lápices.
  • El hierro que poseemos en nuestro organismo es suficiente como para hacer un pequeño engranaje de reloj.
  • Una persona con un índice de masa corporal medio, sin sobrepeso ni tampoco poco peso, alberga suficiente grasa como para hacer 7 pastillas de jabón.
  • La cantidad de agua que tiene nuestro organismo sería suficiente como para rellenar cincuenta botellas de un litro.

Referencias bibliográficas:

  • Nakano, T., Kato, M., Morito, Y., Itoi, S., Kitazawa, S. (2013). Blink-related momentary activation of the default mode network while viewing videos. Proc Natl Acad Sci U S A. 110(2):702-6. doi: 10.1073/pnas.1214804110.
  • Almodóvar, M. Á. (2014). El segundo cerebro: Descubre la importancia del sistema digestivo para tu salud (Cuerpo y Salud). Paidós
  • Li, P. K., Spittler, C., Taylor, C. W., Sponseller, D., Chung, R. S. (1997). In vitro effects of simulated gastric juice on swallowed metal objects: implications for practical management. Gastrointest Endosc. 46(2):152-5.