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Resulta bastante común pensar que las personas interpretamos la realidad sólo a partir de los datos que nos llegan directamente a través de los sentidos. Según este punto de vista, cuando vemos un cuerpo rectangular de cuyas esquinas descienden cuatro prolongaciones llegamos a la conclusión de que lo que estamos mirando es una mesa, siempre que hayamos aprendido antes ese concepto. 

Lo mismo ocurriría con los paisajes, las personas y los animales: percibiríamos cada uno de estos elementos físicos a través de nuestros sentidos y los identificaríamos automáticamente, de manera limpia y previsible, siempre que no nos faltasen datos. Lo cierto es que, aunque la mayoría de las veces hay una relación muy clara entre los datos brutos que nos entran por los sentidos y lo que nosotros interpretamos que es real, esto no siempre es así. El extraño Síndrome de Cotard es una muestra de ello.

¿Qué es el Síndrome de Cotard?

El Síndrome de Cotard es un desorden mental en el que el sujeto se percibe a sí mismo como algo que, en cierto modo, no existe o está separado de la realidad. 

Las personas con este síndrome son capaces de percibir sensorialmente su propio cuerpo (por ejemplo, pueden verse en un espejo, al igual que todas las personas sin alteraciones de visión) pero lo notan como algo extraño, como si no existieran. Una cantidad significativa de las personas con Síndrome de Cotard, por ejemplo, creen estar muertas, literal o figuradamente, o estar en estado de descomposición. No se trata de una manera metafórica de decir cómo se sienten, sino de una creencia fuerte, que es tomada de manera literal.

Este es un fenómeno psicológico similar a la despersonalización, en la que se experimenta una desconexión entre uno mismo y todo lo demás. La alteración aparece en la manera en la que se experimenta emocionalmente aquello que se percibe a través de los sentidos, no en la manera en la que los sentidos aportan información. Técnicamente, todo lo que se ve, se oye, se toca y se saborea o se huele parece ser de verdad, pero no se siente como verdadero.

En el Síndrome de Cotard, esta desconexión emocional va de la mano de una idea más específica y que es una pseudo-explicación a lo que se siente: uno mismo está muerto, y por consiguiente quien presenta esta alteración ya no tiene un fuerte interés por seguir estando vinculado al mundo.

Síntomas

Aunque este cuadro de síntomas puede ser llamado delirio nihilista, no tiene nada que ver con el posicionamiento filosófico o actitudinal de la persona. Alguien con Síndrome de Cotard tiende a creer sinceramente que el plano de la realidad en el que se encuentra su cuerpo no es el mismo en el que se encuentra su mente consciente, y actúa en consecuencia.

Lo que experimentan las personas con Síndrome de Cotard es muy parecido a la manera en la que algunas personas fuertemente influenciadas por una cultura o religión determinada pueden llegar a pensar acerca de su cuerpo, el resto de personas y el medio que habitan; la diferencia es que las personas con el síndrome perciben así las cosas siempre, independientemente del contexto, a causa de un funcionamiento anómalo de algunas de sus estructuras cerebrales.

El Síndrome de Cotard recibe su nombre del neurólogo francés Jules Cotard, quien a finales del siglo XIX acuñó el término de Síndrome de Negación para describir el caso de una mujer que creía estar muerta y tener podridos todos los órganos internos. Esta persona, al creer que estaba suspendida en algún punto entre el Cielo y el Infierno, no creía necesario comer, ya que el planeta Tierra había perdido todo su significado para ella.

La idea fundamental es la desrealización

El concepto de desrealización implica la idea de percibir los datos que nos llegan sobre el entorno como algo ajeno a la realidad de quien los percibe. Puedes experimentar algo parecido, por ejemplo, si estando en una habitación con poca luz colocas una de tus manos ante los ojos. Verás la silueta de una de las partes de tu cuerpo, que es algo que ya has memorizado a lo largo de tu vida, y notarás que sus movimientos se corresponden a los que tú quieres que haga. Sin embargo, la oscuridad puede hacer que, aunque todos los datos que tienes acerca de la mano se correspondan a los que asocias con tu propio cuerpo, tengas la sensación de que la mano no es tuya o está disociada de ti en algún aspecto.

Algo así es lo que viven las personas con Síndrome de Cotard: toda la información sensorial acerca de ellos mismos y el entorno parece en regla, pero a pesar de ello persiste la sensación de que nada de eso tiene significado o es irreal. Además, este delirio es lo suficientemente amplio como para poder tomar distintas maneras de manifestarse. Algunas personas creen que están muertas, otras tienen la sensación de ser inmortales, e incluso se dan casos de pacientes que sólo perciben algunas partes de su cuerpo como algo extraño o que está descomponiéndose.

Causas posibles

El Síndrome de Cotard es complejo en sus manifestaciones y en sus causas, que se encuentran en el funcionamiento del cerebro. Como hemos visto, el procesamiento de la información proveniente del exterior es correcto, lo que falla es la respuesta emocional de la que debería acompañarse este procesamiento, ya que todo carece de significado. Por eso, se cree que la raíz principal del delirio nihilista se encuentra en el funcionamiento anómalo de la parte del encéfalo asociada al procesamiento de las emociones: el sistema límbico, en la base del cerebro.

En cualquier caso, el Síndrome de Cotard nos enseña que el cerebro humano lleva a cabo tareas muy complejas y variadas para que podamos percibir e interpretar cómodamente la realidad. Que este proceso sea automático y la mayoría de las veces salga bien no significa que alguna de estas piezas no pueda llegar a fallar, dejándonos con unos ojos, narices y bocas que informen correctamente sobre un mundo sin significado.

Referencias bibliográficas:

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