Este hábito puede ser una de las partes fundamentales de la maternidad o la paternidad.

A lo largo de toda la historia de la raza humana, ha sido habitual que los miembros de una misma familia, padres e hijos, durmieran en la misma cama. Bien por motivos de espacio, económicos o bien por mera costumbre.

Esta práctica conocida como colecho ha desarrollado una gran fama en los últimos años y es firmemente defendida por aquellas personas que abogan por una crianza basada en el apego. No obstante, también existe una gran polémica en torno a esta práctica. A continuación describimos en qué consiste, sus pros y sus contras.

¿Qué es el colecho o cama familiar?

La práctica del colecho o cama familiar hace referencia a la costumbre en la que los bebés o niños pequeños duermen con sus padres. Esta práctica muy normalizada en la mayoría de partes del mundo se ha convertido en un medio más para desarrollar las dinámicas afectivas y de apego dentro de la familia.

A pesar de que en muchas ocasiones o contextos, el colecho solamente se lleva a cabo para asegurarse de que el niño duerme caliente y bien durante la noche, ha sido recientemente cuando, aquellas personas seguidoras de los estilos de crianza con apego, han dotado a esta práctica de beneficios para la salud física y mental, así como para la felicidad de padres e hijos

Existen varias formas de practicar el colecho en casa, desde pasar la noches toda la familia en la misma cama, hasta utilizar camas o cunas continuas o utilizar unas cunas especialmente diseñadas para unirlas a la cama de los padres.

Sea cual sea la opción escogida, la decisión de practicar el colecho debe tomarse de forma consensuada entre los progenitores y llevarse a cabo de manera responsable, garantizando la seguridad del bebé.

La mejor opción es que aquellos padres que decidan comenzar a poner en práctica el colecho acudan a médico especialista o a una matrona que les aconseje sobre cómo llevarlo a cabo de la mejor manera.

No obstante, a continuación se describen una serie de puntos a tener en cuenta a la hora de practicar el colecho.

Consejos para practicarlo

Existen una serie de pautas, consejos y precauciones desarrollados por diferentes organizaciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS) que los padres deben de tener en cuenta antes de iniciarse en el colecho. Estas pautas son las siguientes.

El bebé debe de estar acostado boca arriba Utilizar un colchón plano y firme. Está totalmente contraindicado el uso de colchones de agua, sofás o camas de tamaño reducido. Los padres deben asegurarse de que no exista la posibilidad de que el bebé caiga de la cama.

  • No cubrir la cabeza del bebé.
  • No está recomendado el uso de almohadones, mantas de pelo o peluches.
  • Evitar el sobrecalentamiento o exceso de calor en la cama.
  • Si alguno de los dos padres es fumador se desaconseja que duerma en la misma cama. Así como fumar en la misma habitación que se encuentre el bebé.
  • No compartir cama si se ha consumido algún tipo de somnífero, droga o bebida alcohólica.
  • Si alguno de los progenitores sufre algún tipo de enfermedad que disminuya el nivel de respuesta.
  • No compartir cama si alguno de los dos progenitores está resfriado, tiene gripe o fiebre o alguna enfermedad infecciosa.
  • Se desaconseja que las mascotas suban o duerman en la misma cama en la que duerme el bebé.

¿En qué situaciones es útil?

Independientemente de las ventajas del colecho, las cuales describiremos más adelante, existen un par de situaciones en las que la práctica del colecho resulta especialmente útil y los padres pueden tener en cuenta si quieren realizar esta práctica de forma ocasional.

Una de las situaciones en las que “colechar”, o que el bebé o niño duerma junto a sus padres, es cuando este está especialmente nervioso o inquieto por cualquier motivo y resulta prácticamente imposible que duerma solo.

Asimismo, si son los padres lo que se sienten cansados o agotados y tienen la necesidad de llevar a cabo los cuidados nocturnos del bebé, con el mínimo esfuerzo posible, como puede ser el caso del amamantamiento, el colecho resulta una práctica interesante a probar.

¿Qué ventajas tiene el colecho?

Son diversos los estudios que se han llevado a cabo en torno a la práctica del colecho, los cuales han llegado a un gran número de conclusiones y han establecido una serie de ventajas que tiene esta práctica en relación con la salud y el bienestar del bebé.

Una de las ventajas más importantes a nivel psicológico que posee esta práctica o costumbre es que aumenta la sensación de protección que tiene el bebé, así como potencia y refuerza el vínculo afectivo que se establece entre los padres y el hijo.

Dentro del listado de ventajas que ofrece el colecho se pueden incluir:

  • El colecho ayuda al establecimiento y mantenimiento de la lactancia materna y además facilita las tomas nocturnas.
  • Incrementa los episodios de sueño REM, este hecho reduce la ocurrencia de apneas del sueño, sumamente peligrosas para el niño.
  • Disminuye el riesgo de hipoglucemia.
  • Desciende la frecuencia y duración del llanto del bebé.
  • Facilita que el bebé se duerma más pronto y disminuyen los despertares nocturnos.
  • El colecho puede sincronizar los ciclos de sueño entre madre y bebé.
  • Disminuye considerablemente el Síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL). Aunque este punto todavía está siendo investigado, se han encontrado indicios de que al disminuir la apnea del sueño el riesgo de SMSL también disminuye.
  • Finalmente, las teorías que respaldan la práctica del colecho aseguran que esta favorece el óptimo desarrollo neuronal del bebé, así como el desarrollo de la capacidad de respuesta, la autoestima y la autonomía personal.

Controversias en torno a esta manera de dormir

Al igual que ocurre con prácticamente todas las tendencias o teorías en torno a la crianza o cuidado de los hijos, existen una serie de controversias y de críticas sobre el colecho.

Los detractores de esta práctica se apoyan en una serie de desventajas o peligros que relacionan con en el hecho de que padres o madres e hijos compartan cama. Estos inconvenientes son:

  • Riesgo de asfixia para el bebé.
  • No realizarlo en bebés prematuros o con pesos inferiores a 2,5 kg.
  • El estado de alerta de los padres que puede aparecer al dormir con el bebé puede llevar a que estos duerman peor o no descansen.
  • La falta de intimidad podría perjudicar a la relación de pareja.
  • Algunos estudios indican que practicar el colecho después de que el bebé cumpla un año puede crear dependencia en este y desarrollar una personalidad menos madura.
  • En contradicción con los estudios que afirman que el colecho reduce el riesgo de muerte súbita, existen una serie de autoridades médicas que insisten en que el colecho podría llegar a aumentarlo. No obstante, si tomamos como ejemplo países como Japón, el cual tiene el índice más bajo de SMSL, en estos sí se aconseja la práctica del colecho.