La crisis del coronavirus tiene una gran capacidad para afectarnos psicológicamente en muchos de los aspectos de nuestras vidas, y esto se cumple también en el caso de los niños y las niñas.

Y es que aunque las instituciones escolares se han esforzado para adaptarse al contexto de pandemia en relativamente poco tiempo, no hay que olvidar que, del mismo modo, los pequeños se ven en la necesidad de adaptarse a todo lo que ocurre. En su caso, además, lo hacen en una etapa de la vida clave para su desarrollo presente y futuro.

En este artículo haremos un repaso de los diferentes aspectos en los que la crisis del COVID-19 puede llegar a afectar al rendimiento escolar de los niños y de las niñas, y qué se puede hacer ante esto.

¿Qué elementos de la pandemia afectan al rendimiento escolar de los pequeños?

Cada caso es único, y es perfectamente normal encontrarse con casos de pequeños que se adaptan bien a la transición a las clases online. Sin embargo, muchos otros se verán en serias dificultades para seguir sacándoles partido a las clases, o incluso para evitar que la ansiedad y el estrés generado por ese tipo de enseñanza haya mella en su equilibrio emocional.

En este sentido, destacan las siguientes maneras en las que la pandemia del coronavirus puede afectar al rendimiento escolar de los pequeños.

1. Aumento de las distracciones

Los niños y niñas son más propensos a tener problema para concentrarse en una tarea, sobre todo si esta requiere realizar esfuerzos cognitivos.

En este sentido, en algunos casos las clases a distancia pueden llegar a ser una experiencia difícil para muchos, ya que estando en casa los pequeños se exponen a elementos distractores como el smartphone, un televisor cercano, la ventana… El docente tendrá algunas dificultades añadidas para saber si todos los alumnos están atendiendo, ya que no tiene una visión completa del contexto que rodea a cada niño.

2. Estrés producido por los problemas en casa

La pandemia no ocurre en el vacío: este fenómeno ha tenido un impacto social que va más allá de los efectos psicológicos que produce en cada individuo por separado.

De hecho, en tiempos difíciles como esto es más probable que se intensifiquen problemas de convivencia debido a ese desgaste psicológico generado por un entorno más impredecible y con mayores limitaciones (restricciones sanitarias, dificultades para encontrar trabajo, etc.), volviendo a las personas más vulnerables a la ansiedad y a los síntomas depresivos.

Como es natural, los pequeños no pueden experimentar la escolarización de manera separada a lo que ocurre en su casa, y esto se plasma tanto en su capacidad para aprender durante las clases como en sus notas.

3. Incertidumbre sobre el futuro

La crisis del coronavirus ha venido de la mano del fenómeno de la incertidumbre: muchas cosas que dábamos por sentado acerca de la realidad social y económica en la que vivimos ya no están tan seguras. Esto se puede plasmar en problemas de ansiedad capaces de afectar no solo a los adultos, sino también a los niños, ya sea de forma directa o por “contagio emocional” a través de las personas mayores.

4. Alteraciones en su manera de socializar con los otros niños de clase

La posibilidad de jugar e interactuar con los amigos de clase forma parte de la experiencia de ir a la escuela, y en muchos casos supone uno de los principales alicientes que ofrecen los centros escolares. Al verse privados de esta fuente de motivación, algunos niños pueden verse desanimados y encontrarse en una situación en la que no le ven sentido “ir a clase” online.

5. Problemas de autoestima derivados de todo lo anterior

Los problemas para adaptarse a este nuevo contexto de escolarización pueden llevar a los pequeños a desarrollar problemas de autoestima. Por ejemplo, ver cómo sus notas caen significativamente en cuestión de pocos meses a pesar de que no noten que se esfuerzan menos puede ser muy duro, sobre todo si no entienden a qué es debido.

¿Qué hacer?

La terapia psicológica puede ayudar a mejorar mucho el rendimiento y las notas de los estudiantes, debido a que les permite desarrollar varias habilidades que se plasman tanto en una mejor rutina de estudio y capacidad para aprender, como en una mayor capacidad para gestionar el estrés vinculado a los exámenes.

En este sentido, la psicoterapia actúa a través de estas vías:

  • Aprendizaje de técnicas para regular la ansiedad
  • Desarrollo de habilidades de auto-motivación
  • Interiorización de rutinas y hábitos que favorecen la salud mental en general
  • Entrenamiento en habilidades de gestión del tiempo y de los recursos de estudio
  • Gestión de los periodos de descanso
  • Aprendizaje de técnicas de concentración en tareas
  • Aprendizaje de habilidades sociales y de gestión de las relaciones de amistad
  • Cuestionamiento de creencias que dañan la autoestima
  • Si fuese necesario, sesiones en familia para abordar los problemas de convivencia

¿Quieres contar con apoyo psicológico profesional?

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Referencias bibliográficas:

  • Anderson, E.C.; Carleton, R.N.; Diefenbach, M.; Han, P.K.J. (2019). The Relationship Between Uncertainty and Affect. Frontiers in Psychology, 10: 2504.
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  • Kasper, S.; Boer, J.A. & Sitsen, J.M.A. (2003). Handbook of depression and anxiety (2nd ed.). Nueva York: M. Dekker.