De estrategias de enseñanza hay muchas, y todo docente debería conocerlas para poder saber elegir cuál es la más adecuada en función de la ocasión, los estudiantes y el contenido a enseñar.

Sea lo que sea lo que se vaya a enseñar, es fundamental que para lograr que se dé el aprendizaje significativo el profesor haga de sus clases algo ameno, fructífero y que despierte el interés, curiosidad y motivación de su alumnado.

A continuación veremos qué son las estrategias de enseñanza, además de ver las más comunes y aplicables en educación.

¿Qué son las estrategias de enseñanza?

Las estrategias de enseñanza son métodos, procedimientos o recursos utilizados por los profesores para conseguir que sus alumnos logren aprendizajes significativos. La aplicación de estas estrategias permite al profesorado transformar el aprendizaje un proceso activo, más participativo y que el alumno recuerda con mayor facilidad. Muchas de estas estrategias comparten en común el ser muy cooperativas, algo que facilita la asimilación de valores, desarrolla un mejor ajuste emocional en el alumnado y los prepara para la vida en sociedad.

Estas estrategias, aunque muy versátiles, no se deben aplicar sin un conocimiento previo del material que se va a impartir. La selección de la estrategia de enseñanza se debe hacer teniendo en cuenta qué propósitos se quieren conseguir, así como las competencias que se desean desarrollar en el alumnado. Es muy importante que el docente sepa desempeñar su papel, puesto que es su responsabilidad la de propiciar un ambiente de aprendizaje

Tradicionalmente, la estrategia de la enseñanza se ha centrado en transmitir conocimientos desde el profesor, visto como un absoluto experto, y el alumno, visto como un completo ignorante. Este proceso ponía especial énfasis en la memorización de los contenidos, evaluados por medio de exámenes o ejercicios escritos que, en muchas ocasiones, no invitaban a tomar posturas críticas, priorizando el ser fáciles de corregir por el profesorado.

Afortunadamente, esto ha ido cambiando, haciendo que los profesores sean más conscientes de que, para conseguir un mejor aprendizaje, es necesario aplicar estrategias de enseñanza variadas, adecuadas para cada tipo de persona, contenido y situación. Gracias a su diversidad se puede hacer del proceso de enseñanza algo realmente efectivo, despertando la curiosidad del alumnado, su participación y añadiéndole un importante componente lúdico.

Las estrategias de enseñanza más comunes en la educación

A continuación veremos las estrategias de enseñanza más comunes, las cuales todo profesor debería conocer para hacer de su tarea docente algo verdaderamente fructífero. Estos métodos pueden servir tanto para activar los conocimientos que ya dominan los estudiantes cómo enseñarles nuevos, además de fomentar un espíritu crítico y una mejor argumentación lógica.

1. Ilustraciones

Las ilustraciones son representaciones visuales de los conceptos, objetos o situaciones descritas en la teoría, o un tema específico del que se haya hablado en clase como puede ser una fotografía histórica, un dibujo ejemplificando la estructura de un edificio, esquemas, gráficos y demás soportes visuales. Existen cuatro tipos diferentes con diferente función.

  • Descriptivas: muestra figuras, fotografías y dibujos.
  • Expresivas: figuras o dibujos en los que se destacan aspectos actitudinales.
  • Lógico-matemáticas: son diagramas de conceptos o funciones matemáticas.
  • Algorítmicas: son diagramas que incluyen los pasos para un procedimiento.

Si bien se pueden usar con alumnos de cualquier edad, son fundamentales para los más pequeños, dado que todavía no disponen un amplio conocimiento del mundo y la mejor manera que tienen para construirlo es por medio de representaciones visuales.

2. Objetivos

Los objetivos son enunciados en los que se establecen las condiciones, el tipo de actividades y cómo se evaluará el aprendizaje. Es a través de su explicación a inicio de curso lo que hace comprender al alumnado qué es lo que se espera de él, además de trazarle el camino que debe seguir.

Es muy importante establecer estos objetivos, puesto que, además de servir como guía para el docente, hace que el alumno sepa, previamente, lo que tendrá que hacer durante el curso.

De esta manera se da a los alumnos la oportunidad de responsabilizarse de su propio aprendizaje, investigando por su propia cuenta en vez de esperar a que el profesor les tenga que decir qué se va a hacer al principio de cada sesión. Así los alumnos no se llevarán una sorpresa diaria, sino que al menos tendrán una ligera idea de lo que se va a dar y podrán relacionarlo con conocimientos de otros cursos con mayor facilidad.

3. Presentación previa

Consiste en preparar bien el material introductorio para poder facilitar el proceso de adquisición del mismo. No se debe confundir esta estrategia con la de la presentación de los objetivos, dado que la presentación previa implica introducir el contenido en cada sesión despertando conocimientos que ya posee el alumnado o preparándoles para el temario que se va a explicar. Ya sea por medio de la prelectura o una exposición breve y aclaratoria se puede facilitar mucho el proceso de adquisición de la nueva información.

4. Debates y discusión dirigida

La incorporación de debates y discusiones dirigidas es una estrategia de enseñanza imprescindible en toda educación que quiera fomentar el libertad de opinión, el pensamiento crítico, el respeto y la comprensión de que existen otros puntos de vista.

Los debates deben ser intercambios informales de ideas e información sobre el tema tratado, siempre bajo la dirección del educador para asegurarse de que los alumnos no se alejan del punto a debatir. Durante el debate se presentarán posiciones contrarias sobre un determinado tema, debiendo cada participante defender desde el respeto y la tolerancia su punto de vista, usando la lógica, la reflexión y la debida argumentación.

Es muy importante que si el docente opta por esta estrategia presente un tema que dé lugar a diferentes enfoques y puntos de vista. Además, el docente deberá actuar como director o mediador en el debate, haciendo una serie de preguntas para invitar a sus alumnos dar a conocer sus opiniones. Lo ideal es que conozcan previamente el tema del que se va a hablar, o que tengan una idea de qué va, para que puedan estar un poco preparados y argumenten sus posturas.

Es muy importante que las preguntas que haya lanzado el mediador del debate sigan un orden lógico, además de que finalizado el debate se llegue a una conclusión. De esta manera el debate permitirá una reflexión y exposición organizada de los argumentos propios, estimulando la capacidad crítica. Los alumnos desarrollarán una mejor competencia de pensamiento crítico y reflexivo, en un trabajo colaborativo y una mejor capacidad de comunicación.

5. Talleres

La transformación de las clases teóricas en talleres es una muy buena estrategia de enseñanza, útil para adquirir nuevo conocimiento de forma práctica y colaborativa. En los talleres se crean grupos para que los alumnos presenten sus propias propuestas, las debatan y las lleven a cabo, además de usar la lógica y hacer un uso inteligente del contenido teórico visto en las clases. Esta estrategia promueve el desarrollo de conocimientos cognitivos, procedimentales y actitudinales.

La gracia de este tipo de actividades es que los alumnos aprenden en un contexto muy similar a la vida real, en el sentido de que, una vez sean mayores, no tendrán acceso a un libro o presentación que les explique qué deben hacer ante una situación nueva. La mejor manera de poner en práctica la creatividad y la inteligencia es por medio de esta estrategia de enseñanza, haciendo que puedan pensar de forma innovadora ante una situación a la que nunca se habían enfrentado.

6. Clases prácticas

Aunque puedan parecer lo mismo que los talleres, no lo son. Los talleres invitan a los alumnos a explorar por su propia cuenta cómo hacer las cosas, debatir qué deben hacer entre ellos y poner en práctica varias actividades. En cambio, las clases prácticas son la modalidad organizativa en la que se desarrollan actividades directamente relacionadas con la teoría, es decir, es la representación práctica de lo que ya ha explicado el profesor en clase o lo que aparece en el libro.

Implica enseñar por medio de ejemplos prácticos las habilidades básicas y procedimentales relacionadas con la materia objeto de estudio. Este tipo de estrategia es ideal para asignaturas y otras materias que tengan un elevado componente práctico, como pueden ser informática, biología, química o física. Las clases prácticas se pueden desarrollar en aulas especiales como el laboratorio o el aula de infromática.

7. Resolución de problemas

La resolución de problemas es poner en práctica conocimientos teóricos pero que solo se pueden adquirir adecuadamente por medio de ejercicios en los que se aplican fórmulas, algoritmos o rutinas. Esta estrategia, también clásica, de ser correctamente usada permite despertar el interés de los estudiantes al ver cómo se resuelven problemas de toda índole.

Los ejercicios pueden tener una o varias soluciones conocidas por el profesor, cuya principal intención es la de aplicar lo aprendido para afianzar los conocimientos sobre los contenido teóricos. Es muy importante que el profesor esté pendiente de cómo lo hacen los alumnos, para detectar posibles errores procedimentales y evitar que los vayan repitiendo una y otra vez. Esta estrategia es básica en asignaturas tales como matemáticas, química y física.

8. Aprendizaje cooperativo

El aprendizaje cooperativo o entre iguales es una forma de organización de la enseñanza que consiste en hacer pequeños grupos en los que sus miembros incentivan el aprendizaje de los demás, colaborando y exponiendo qué es lo que saben. Los miembros de los grupos interactúan entre ellos, haciendo que quienes mejor han aprendido el contenido lo expliquen de forma más amena y en un lenguaje más asequible a aquellos quienes tienen problemas.

Además, también se trabajan habilidades socioafectivas e intelectuales, puesto que explicar lo que se acaba de aprender implica poner en práctica una mejor capacidad de organización de la información, explicándola de una forma empática para quienes tienen más dificultades. Es por medio de todo esto que no solo se adquieren los contenidos de clase, sino también valores y actitudes más prosociales.

9. Simulación pedagógica

La simulación pedagógica es una estrategia en la que se pide a los alumnos que representen un contexto o escenifiquen una situación.

Así, los alumnos tienen que abandonar por un momento su propia personalidad e identidad, adquiriendo la que deben representar. Esto les permite tener una mayor comprensión de las características de, por ejemplo, profesiones, grupos étnicos, injusticias o situaciones cotidianas dado que, al representarlas, tienen que ponerse en el papel y actuar como si realmente fueran otra persona.

Esto puede verse como una especie de juego y, en cierta manera, lo es. Los alumnos tienen que asumir su rol, actuando de forma creativa y abierta en función de lo que les ha tocado representar, o de cómo creen que se comporta aquella persona que les ha tocado representar. Dentro de la simulación pedagógica tenemos los juegos de roles, los sociodramas y el psicodrama.

10. Preguntas intercaladas

Las preguntas intercaladas se insertan en la situación de la enseñanza o en la lectura de un texto, con la intención de mantener la atención del alumnado y favorecer la práctica y obtención de información relevante.

Estas preguntas son productivas, ya que es a partir de ellas que se puede saber cuál es el grado de involucramiento y, a la vez, comprensión del alumnado. Con ellas es posible sacar a relucir el conocimiento latente en la mente del individuo que, quizás, no se le habría ocurrido antes dar a conocer porque, simplemente, no se acordaba. Es darle las pistas para recordar aquello que puede que sepa.

Referencias bibliográficas:

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