Una manera de evitar que algunos pequeños tengan dificultades añadidas a la hora de aprender. Pxhere.

En ciencias de la educación se considera con cada vez más fuerza que la participación y el aprendizaje dentro de las escuelas no solo depende de que los niños y niñas se adapten a las actividades escolares; sino que la propia escuela tiene la responsabilidad de adecuarse a las condiciones de los niños y niñas.

A partir de este planteamiento han surgido distintas propuestas pedagógicas para hacer frente a la diversidad de formas de aprender y de participar. Una de ellas son las adaptaciones curriculares.

¿Qué son las adaptaciones curriculares?

Las adaptaciones curriculares, también conocidas como adecuaciones curriculares, son una de las estrategias que ha desarrollado la pedagogía para disminuir las barreras en el aprendizaje y la participación de los niños y niñas.

La palabra “curricular”, viene de “curriculum” (que significa “carrera” en latín), y hace referencia a los planes o proyectos educativos que dan forma a las actividades pedagógicas. En este sentido, una currícula nos permite responder a las preguntas de ¿qué se enseña? y ¿cómo se enseña? Esto puede variar de acuerdo con la escuela o los sistemas educativos.

Así, una adaptación curricular consiste a grandes rasgos en planear y realizar las modificaciones que sean pertinentes en una currícula (por ejemplo, en el programa de educación de primer año de primaria) para favorecer el aprendizaje y la participación de uno o varios niños o niñas.

¿En qué casos son necesarias?

Las adecuaciones curriculares pueden ser necesarias en el caso de que un niño o niña tenga dificultades para adquirir habilidades o conocimientos a la velocidad que se demanda en una escuela mediante la currícula oficial (en este caso podríamos decir que existe una barrera en el aprendizaje).

Pero no solo eso, tambien puede pasar que una escuela necesite adaptar las condiciones de su espacio (la arquitectura), de manera que los niños y niñas puedan acceder a los programas educativos. Por ejemplo, en el caso de alguien que tenga una movilidad reducida.

O también puede pasar que los niños o niñas estén pasando por situaciones conflictivas a nivel emocional y esto repercuta en su rendimiento académico, lo que podría contrarrestarse si la currícula tiene cierta flexibilidad.

Estos últimos casos se trata de barreras en la participación, y aunque no implican modificar directamente el programa educativo, son importantes porque la participación de los niños y niñas es una de las condiciones necesarias para facilitar su acceso a la currícula.

Tipos de adaptaciones curriculares

Existen varios tipos de adecuaciones curriculares, cada uno depende de la propia condición del niño o niña y también de las condiciones del colegio o de sistema educativo.

1. Adaptaciones de acceso (o programar el aula)

Las adaptaciones de acceso son las que, como su nombre lo indica permite a los niños y niñas incorporarse en los espacios educativos. Pueden ser de dos tipos, adaptaciones de acceso con relación a la condición física, o adaptaciones de acceso con relación a la comunicación.

1.1. Adaptaciones de acceso con relación a la condición física

Consisten en revisar los medios y los recursos que impiden o permiten al niño o niña acceder a la currícula por motivos de movilidad o comunicación. Es decir, se trata de adecuar los espacios físicos de las escuelas, brindar los apoyos tecnológicos necesarios y procurar que exista un mobiliario adecuado, de manera que puedan garantizar a todos los niños o niñas integrarse a las aulas, a los jardines, etc.

1.2. Adaptaciones de acceso con relación a la comunicación

Implican tener en cuenta que a lo largo de su desarrollo, los niños y niñas pueden tener distintas dificultades para comunicarse con los demás, tanto de manera oral como de manera escrita.

Así mismo en el caso de niños con discapacidad tanto sensorial como intelectual o motriz pueden presentarse dificultades para comunicarse. Un ejemplo de adaptación de acceso en este caso es promover los sistemas aumentativos y alternativos de comunicación y el uso recursos como los símbolos, el sistema de señas, el uso de audífonos, el sistema Braille, o los tableros electrónicos o pictóricos, que entre otros cosas pueden facilitar la expresión y la comprensión de los niños y niñas.

En suma, las adaptaciones de acceso pueden facilitarse si nos preguntamos cómo es el desplazamiento, la comunicación y las interacciones que se promueven dentro del entorno educativo.

2. Adaptaciones de los elementos de la currícula

Estas adaptaciones consisten en realizar modificaciones directamente sobre la currícula educativa. Es un proceso que debe hacerse de manera paulatina y con la participación tanto de los niños y niñas involucradas como de la planta docente.

Su desarrollo puede subdividirse en cuatro etapas generales: el diagnóstico, el diseño, la implementación y la valoración. No obstante, estas etapas, su curso y su cierre dependen mucho tanto de la persona que las propone así como de las personas que las pondrán en práctica.

2.1. Diagnóstico: ¿para qué necesitamos una adecuación curricular?

Se trata de conocer las condiciones institucionales, es decir, los apoyos con los que cuenta la escuela dentro de su comunidad, así como identificar los conocimientos de la planta docente sobre los planes de educación que se aplican según el curso escolar.

Implica asimismo realizar una evaluación psicopedagógica, no solo del niño o niña sino de las posibilidades reales de los docentes de realizar una adecuación y de darle seguimiento. En el mismo sentido, identificar la condición del niño, esto es, los motivos por los que se está dificultando su acceso al aprendizaje. Finalmente, conocer la zona de desarrollo próxima, sus necesidades e interés, de manera que puedan plantearse objetivos prudentes y realistas.

2.2. Diseño: ¿cómo compensar la situación?

Luego de haber analizado los documentos normativos, los planes educativos vigentes, las condiciones escolares y las necesidades de los niños y niñas, es necesario priorizar la situación que necesita ser compensada a través de una adecuación curricular, y a partir de ahí generar una propuesta. Por ejemplo, en algunos casos prioritario que el niño o niña adquiera conocimientos académicos, y en otros es más necesario estimular habilidades sociales.

Se trata entonces de desarrollar la propuesta junto con el equipo docente, de manera que se planifique una currícula mensual, bimestral o anual según las necesidades del contexto educativo, y adaptar esta propuesta a las necesidades y la zona de desarrollo próxima del niño.

2.3. Implementación: la puesta en práctica

Consiste en empezar a utilizar las unidades didácticas programadas para el tiempo determinado, y sobre todo implementarlas de manera paulatina. Así mismo facilitar los materiales, las estrategias detalladas y considerar la forma de evaluación o valoración que se llevará a cabo.

2.4. Valoración constante

Finalmente, es necesario valorar el acceso que tiene el niño o niña a la currícula, tanto a nivel de movilidad como en cuanto a comunicación, y la facilidad que tiene ahora para adquirir los conocimientos que nos hemos propuesto. Asimismo, detectar nuevas dificultades, tanto del propio niño o niña, como de los docentes y de la comunidad educativa, de manera que sea posible plantear alternativas prudentes.

Referencias bibliográficas:

  • Dirección Básica de Educación Básica Especial. (2007). Manual de Adaptaciones Curriculares. Ministerio de Educación: Perú
  • Puigdellívol, I. (1996). Programación de aula y adecuación curricular: el tratamiento de la diversidad. Graó: Barcelona