Es un hecho que la infancia parece una etapa especialmente diseñada para construir seres humanos con poco apego por las normas sociales y la toma de responsabilidades. 

Tiene sentido que sea así, ya que en este momento de la vida es más importante saber cómo es el mundo que aprender a encajar perfectamente en él, siendo que aún no se conoce del todo. Sin embargo, esto puede suponer que en muchos lugares del mundo haya millones de adultos lidiando con jóvenes que necesitan reglas para vivir pero que a la vez se muestran muy reacios a seguirlas.

¿Cómo educar a un niño complicado?

Esto es, hasta cierto punto inevitable: todos los niños y niñas portan en su interior el espíritu rebelde típico de alguien que quiere explorar todo aquello que no es abarcable por las explicaciones de los adultos. Sin embargo, esto no significa que no haya ciertas actitudes y estrategias para hacer de la educación de los más pequeños algo más llevadero. 

Aquí tienes 7 consejos que te pueden ser de utilidad para mejorar tu manera de relacionarte con niños y niñas desobedientes.

1. Reserva un tiempo para comunicarte con ellos

A nadie le gusta seguir unas normas a las que no se les encuentra sentido. Por eso, la delimitación de lo que se puede y no se puede hacer debe ir acompañada de la explicación sobre por qué estas normas son útiles. Se pueden poner ejemplos concretos para ilustrar con mayor facilidad los peligros que se evitan con ciertas reglas, por ejemplo, o las ventajas de seguir ciertos pasos a la hora de hacer las cosas.

2. Pon énfasis en lo positivo

Resulta de gran utilidad hacer saber a los niños lo bien que siguen ciertas normas básicas y reconocer sus esfuerzos cuando se aplican para cumplir con las reglas. Esto, además de ayudar a estrechar lazos con ellos, influye en la imagen que tienen de sí mismos y hará que asuman ser personas a las que se les da bien seguir ciertos ejercicios de disciplina. De este modo, la posibilidad de romper las reglas perderá atractivo.

3. No muestres discrepancias o inconsistencias

Las normas son útiles si están bien establecidas. Por eso, conviene que los adultos no cuestionen estas reglas delante de los niños, ya que la idea de que ninguna norma tiene por qué ser adecuada podría generalizarse a todas ellas. Del mismo modo, lo mejor es no hacer que estas directrices de comportamiento no cambien si no hay buenos motivos para ello.

4. No busques siempre el origen del problema en el niño o niña

Algunas normas, simplemente, son poco adecuadas. Puede que sean muy difíciles de seguir, no estar bien justificadas o no amoldarse bien a la meta a la que están orientadas. Los más jóvenes de la casa son curiosos y activos por naturaleza y normalmente les cuesta esfuerzo seguir las pautas de comportamiento que les dan los adultos: por eso conviene que estas sean las adecuadas.

5. Prescinde de los premios todo lo que puedas

Las normas no deberían sostenerse en premios, ya que estos dan forma a un tipo de motivación extrínseca. Lo ideal que los pequeños vean como algo positivo el pripio cumplimiento de estas normas, ya sea porque refuerza su autoestima o porque les parece estimulante cumplir con estos mini-objetivos.

6. No respondas a sus rabietas con más agresividad

Abordar los episodios en los que un niño o niña exterioriza su enfado no debe ocasionar el mismo tipo de enfado en nosotros. En estas situaciones, el proceder de un cuidador o educador debe estar orientado hacia la educación de la otra persona, en vez de aprovechar ese contexto para descargar tensiones (algo que al niño o niña no le sirve de nada que hagamos). Por eso, lo mejor es intentar calmarlo, por ejemplo, abrazando su cuerpo, y esperar un rato hasta abordar el tema de las normas y los deberes. De este modo abordaréis estos temas en un momento en el que ambos sois receptivos.

7. Acepta que hay cosas de ellos que no podrás cambiar

La educación es en parte ayudar a que los más jóvenes se desenvuelvan bien en el mundo real y entiendan el funcionamiento de la cultura que los rodea. Sin embargo, eso no significa que para educar sea necesario limar todas las aristas de los niños y niñas hasta el punto de que se amolden perfectamente al arquetipo de hijo/a ejemplar. Si eres el padre o madre de estos pequeños, admitir que en cada hijo o hija hay aspectos que no se pueden controlar puede hacer de la paternidad o maternidad algo más llevadero.

Un consejo más: aprende la importancia de fomentar una autoestima saludable en tu hijo

Cuando el niño tiene un autoconcepto equilibrado y positivo sobre sí mismo, es capaz de afrontar la vida diaria de una forma mucho más saludable. Para que el niño goce de esta buena autoestima es muy importante que los padres tengamos en mente ciertas técnicas y hábitos.

Puedes descubrirlo leyendo este post: "10 estrategias para mejorar la autoestima de tu hijo"