Un fármaco derivado de la codeína.

Muchas sustancias pueden clasificarse como fármacos o como drogas, según su uso, su potencial adictivo, sus efectos y otras características. Aunque la diferencia esencial entre ambos es que un fármaco tiene un uso terapéutico, y una droga no.

En este artículo conoceremos la hidrocodona, un opiáceo semisintético. Hablaremos de las diferencias entre opio y opiáceo, compararemos la hidrocodona con otras sustancias, y veremos qué usos y efectos tiene este tipo de opiáceo, además de sus efectos secundarios.

Hidrocodona: ¿fármaco o droga?

Lo que mencionábamos en relación a la diferencia entre un fármaco y una droga, es lo que ocurre con la hidrocodona, un opiáceo semisintético que se fabrica a partir de una sustancia proveniente del opio llamada codeína. El opio, como veremos más adelante, engloba las sustancias que provienen de una planta llamada adormidera.

Así, la hidrocodona se puede utilizar como fármaco y como droga. Esta sustancia produce efectos analgésicos y placenteros, y puede utilizarse para tratar el dolor, o como uso recreativo, teniendo un importante potencial adictivo.

Origen de la sustancia

La hidrocodona es un opiáceo semisintético (artificial), y es sintetizada en laboratorios. Es decir, que no es natural, no se obtiene directamente del opio, sino que se sintetiza.

Se elabora en contextos de laboratorio a partir de la codeína; la codeína, también llamada metilmorfina, es un alcaloide (un tipo de sustancia) que encontramos en el opio (el opio engloba una serie de sustancias que se extraen de una planta, y que conoceremos a lo largo de este artículo).

La hidrocodona se empezó a utilizar en EEUU en el año 1943. Sin embargo, su uso está controlado y restringido, ya que se trata de una sustancia con un potencial de abuso muy elevado. Esto es gracias a su inclusión en la Ley de Sustancias Controladas, hace 5 años, en el 2014.

Su potencial adictivo es alto, y es por ello que debe controlarse bien su uso y si se toma, tomar con mucha precaución. Es por todo ello que la hidrocodona solo se suministra con receta médica. Sin embargo, a pesar de ser una droga muy adictiva y con efectos secundarios que pueden llegar a ser letales, esta sustancia se consume cada vez más en EEUU.

Características

Como hemos visto, la hidrocodona se sintetiza en un laboratorio a partir de un opioide natural que obtenemos de la planta adormidera (de sus semillas). Su principal indicación terapéutica es la del tratamiento del dolor. Además, curiosamente, la hidrocodona puede también emplearse para la tos.

A nivel químico, deriva de la codeína, una sustancia alcaloide que podemos encontrar en el opio. En cuanto a su formato y vías de administración, podemos encontrar la hidrocodona en diferentes formatos: en pastillas, cápsulas o en jarabe. Así, siempre suele administrarse por vía oral.

Comparación con otras sustancias

Si la comparamos con la morfina, el opiáceo analgésico por excelencia, encontramos que la hidrocodona es un poco menos potente en cuanto a la reducción del dolor (aunque la diferencia es mínima).

Por otro lado, en comparación con la codeína, la sustancia a partir de la cual se sintetiza la hidrocodona, vemos cómo la hidrocodona es un ligeramente más potente que ésta, y así lo demuestran ciertos estudios.

Efectos en el organismo

Pero... ¿qué efectos produce la hidrocodona, además de la reducción o eliminación del dolor? Genera también un efecto placentero, como de “felicidad”, así como una sensación agradable que hasta puede llegar a la euforia, sensación de tranquilidad, etc. Todo esto hace que se vuelva una sustancia adictiva y que se convierta en una droga, porque las personas tendemos a volvernos adictas al placer.

Además, la hidrocodona también presenta algunos efectos propios de la heroína, otro opiáceo semisintético que también es una de las drogas más adictivas.

Finalmente, y como hemos mencionado, también produce un efecto en el alivio de la tos que se da también en la codeína.

Efectos secundarios

Como hemos visto, la hidrocodona es una sustancia que puede utilizarse como fármaco para reducir el dolor, pero también como droga, y cuando su uso se vuelve abusivo y aditivo, acaba resultando perjudicial para la persona. Así, es una sustancia que potencialmente puede ser peligrosa, como veremos a continuación.

Como todo fármaco y como toda droga, la hidrocodona puede generar ciertos efectos secundarios. Generalmente, estos son de náuseas y vómitos, estreñimiento, cansancio y síntomas eufóricos. En casos graves pueden aparecer dificultades para respirar.

Combinación con otras sustancias

Los efectos secundarios de la hidrocodona pueden ser aún más graves si se combina su uso con otras sustancias, medicamentos o drogas. De esta forma, si combinamos la hidrocodona con otras drogas como el alcohol, los barbitúricos, la cocaína o las anfetaminas, ésta puede generar importantes fallos a nivel cardíaco, pulmonar y renal.

Por otro lado, puede también provocar ataques de corazón, síntomas amnésicos, coma, o hasta la muerte.

¿Qué es el opio?

Como hemos visto, la hidrocodona proviene de la codeína, que a su vez forma parte del opio. El opio incluye los opioides que se obtienen de la adormidera o amapola real, una planta; su nombre científico es Papaver somniferum. Concretamente, las sustancias se obtienen de sus semillas.

Los efectos que produce el opio son básicamente de tres tipos: efectos analgésicos (reducen el dolor), efectos placenteros (o de sensación de paz y tranquilidad) y efectos eufóricos.

¿Para qué se utiliza el opio? A partir de sus compuestos se pueden crear medicamentos, usados especialmente en tratamientos que causan dolor como por ejemplo los tratamientos para el cáncer. También se utiliza para crear drogas adictivas, como por ejemplo la heroína.

Diferencias entre opio y opiáceo

Hemos visto como el opio es una sustancia natural proveniente de las semillas de una planta, que además tiene propiedades analgésicas. Los opiáceos, como lo es la hidrocodona, en cambio, son sustancias químicas psicoactivas que derivan del opio. Tienen efectos similares a los opios, produciendo un estado de felicidad, calma y reduciendo el dolor de la persona.

Los opiáceos pueden ser de dos tipos: endógenos (los que sintetiza el propio organismo de manera natural, a través del Sistema Nervioso Central [SNC]) o exógenos. Los opiáceos exógenos intentan imitar el efecto de los opiáceos endógenos, y se dividen en tres subtipos (donde encontraremos la hidrocodona): naturales, semisintéticos y sintéticos.

1. Opiáceos exógenos naturales

Los opiáceos exógenos naturales se extraen extraer directamente de la planta del opio (la adormidera o amapola real). En este grupo encontramos la morfina, ampliamente conocida, y también la codeína y la tebaína.

A nivel químico, se trata de los alcaloides (un tipo de sustancia) del opio.

2. Opiáceos exógenos semisintéticos

Los opiáceos exógenos semisintéticos, también llamados opiáceos artificiales, se sintetizan en laboratorios. De este grupo forma parte la hidrocodona, un opiáceo semisintético. Pero, ¿cómo se fabrican? A partir de los opiáceos anteriores, los naturales y que extraemos directamente de la planta del opio.

Concretamente, la hidrocodona se sintetiza a partir de la codeína, una sustancia alcaloide que se encuentra en el opio.

Otro opiáceo semisintético muy conocido, y utilizado como droga psicoactiva, es la heroína, que se sintetiza a partir de la morfina.

Finalmente, encontramos un tercer opiáceo artificial: la oxicodona, fabricada a partir de la tebaína (otro alcaloide proveniente del opio).

3. Opiáceos exógenos sintéticos

Finalmente, los opiáceos exógenos sintéticos son más artificiales que los anteriores, y que pretenden imitar su efecto. La diferencia con los opiáceos semisintéticos como la hidrocodona, es que su estructura no tiene que ver con los alcaloides propios del opio, a diferencia de los semisintéticos. Algunos ejemplos de opiáceos sintéticos son la metadona y la petidina.

La metadona, por su parte, es ampliamente conocida por utilizarse como fármaco para los procesos de desintoxicación de personas adictas a los opiáceos (como tratamiento de mantenimiento). A grandes rasgos, lo que hace es simular el efecto de la droga sin causar los daños que la misma produce.

Referencias bibliográficas:

  • Daza, J. y Ruiz, O. (2011). Uso de opioides en el tratamiento del dolor. Biociencias, 6(2): 63 - 71.
  • Stahl, S.M. (2002). Psicofarmacología esencial. Bases neurocientíficas y aplicaciones clínicas. Barcelona: Ariel.