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Los seres humanos somos seres relacionales, es decir, sólo podemos entendernos en relación con los demás, y el principal lugar donde aprendemos a hacerlo es la familia. Las estadísticas indican que alrededor de un 30-40% de las familias sufre alguna forma de violencia doméstica o de pareja. El maltrato en la pareja es afecta a más mujeres, pero los hombres también pueden ser víctimas.

Cuando alguien es víctima del maltrato en pareja, es necesario distinguir entre el maltrato psicológico y el maltrato físico.

Maltrato físico y el maltrato psicológico

El maltrato psicológico se basa en comportamientos intencionados, ejecutados desde una posición de poder y encaminados a desvalorizar, producir daño psíquico, destruir la autoestima y reducir la confianza personal. Su padecimiento lleva a la despersonalización, al mismo tiempo que genera dependencia de la persona que los inflige. El maltratador se vale para ello de insultos, acusaciones, amenazas, críticas destructivas, gritos, manipulaciones, silencios, indiferencias y desprecios.

El físico, además de todo lo anterior, se realiza pegando y provocando cualquier tipo de dolor físico, ya sea con las manos o con otros objetos, pudiendo llegar a causar la muerte de la persona agredida.

El maltrato es un proceso que se suele prolongar a lo largo de muchos años, que parte de una situación de control y desvalorización por parte del marido hacia su mujer o viceversa, y en la que, entre otras cosas, impide a su pareja el desarrollo de actividades sociales como salir sus amistades o visitar a su familia.

La mayoría de agresores no usan la violencia fuera de la familia

En un principio se creía que la violencia intrafamiliar implicaba actos irracionales, impulsivos, en los cuales el agresor no entendía las consecuencias de sus actos. La realidad es que no es un problema de perder el control de sí mismo, sino de toma de control sobre la pareja y/o hijos.

La mayoría de los ofensores no usa la violencia contra otras personas fuera de la familia, ni tampoco se arriesga a agredir en situaciones en que prevé consecuencias negativas para sí mismo. Otra creencia extendida es que el maltrato en la pareja se restringe a los sectores más pobres y carentes de educación, pero en realidad esto no es un fenómeno exclusivo de los sectores pobres, y a medida que se asciende en la escala social existen más recursos para ocultar esta situación.

En cuanto al consumo de alcohol, la realidad es que es un factor de riesgo pero se ha observado no es la causa directa de los maltratos. Muchos alcohólicos no son violentos en el hogar.

¿Por qué hay mujeres que aguantan el maltrato?

En la mayoría de los casos la mujer maltratada mantiene el vínculo con su maltratador por encontrarse económica y emocionalmente dependiente, y por desconocimiento de sus derechos. El temor a un desenlace fatal también impide a muchas mujeres acudir a los servicios sociales a pedir la ayuda adecuada.

Para prevenir la violencia de género, es necesario cambiar actitudes mediante la coeducación, la educación en igualdad de derechos desde la infancia y la adolescencia y la reeducación a las personas adultas. La convivencia presupone la libre elección y la no propiedad de las personas.

Los hombres también pueden ser víctimas de maltrato

La violencia de pareja se asocia inmediatamente a la mujer golpeada. Pero, aunque en menor medida, los hombres también pueden ser víctimas de la violencia de su pareja.

La mayoría de los casos de violencia de género en la que el hombre es la víctima se deben a maltrato psicológico. Los hombres no suelen denunciar por diferentes motivos: falta de apoyo jurídico y de recursos para el hombre maltratado, problemas de credibilidad o miedo al ridículo.