Las 4 diferencias entre inteligencia fluida y cristalizada

Un resumen de las características que ayudan a distinguir entre inteligencia fluida y cristalizada.

Nahum Montagud Rubio

Nahum Montagud Rubio

Diferencias entre inteligencia fluida y cristalizada

Uno de los modelos más importantes que ha influido en la comprensión de lo que es la inteligencia es la teoría de Cattell-Horn, una teoría en la que la inteligencia es presentada como la combinación y trabajo conjunto de dos componentes: la inteligencia fluida y la inteligencia cristalizada.

Si bien estas dos inteligencias son muy importantes para nuestra capacidad de resolver problemas, tanto nuevos como aquellos que ya hemos vivido antes, presentan unas cuantas diferencias.

A continuación vamos a ver las diferencias entre la inteligencia fluida y la inteligencia cristalizada.

Diferencias entre inteligencia fluida e inteligencia cristalizada, y sus características

A lo largo de la historia se han dado diferentes definiciones sobre lo que es la inteligencia. Si bien cada modelo ha propuesto su propio concepto, la mayoría coinciden en cuáles son las capacidades esenciales que componen esta idea, entendiendo como inteligencia al conjunto de capacidades que permiten el entendimiento y comprensión de problemas, resolverlos y que de una u otra forma se relaciona con la adquisición de conocimientos y nuevos aprendizajes.

Hay quienes han considerado que la inteligencia es un componente puramente genético y heredado, algo que se tiene y que no se puede mejorar de forma alguna a lo largo de la vida.

Otros, en cambio, han tratado a la inteligencia como algo que sí puede cambiar durante la vida, y que recibe una importante influencia de los aprendizajes que se realizan a lo largo de la trayectoria vital. Por último, tenemos modelos que integran ambas ideas, como la teoría de Raymond Cattell.

El psicólogo británico Raymond Cattell es ampliamente conocido en psicología por su particular modelo sobre la inteligencia. Junto con la colaboración de John Horn, Cattell planteó un modelo en el que se conciben dos componentes para la inteligencia, que interactúan y trabajan de forma conjunta para producir la inteligencia individual general: la inteligencia fluida y la inteligencia cristalizada.

La teoría de Cattell-Horn combina las ideas anteriormente mencionadas en las que se concibe a la inteligencia como algo que depende de la genética del individuo pero que también se nutre de los aprendizajes a lo largo de la vida. Así pues, habría el componente intelectual muy dependiente de factores heredados, que sería la inteligencia fluida, y el componente que dependería más del ambiente en el que uno crece, que sería la inteligencia cristalizada.

Inteligencia fluida

De acuerdo con el modelo de Cattell-Horn, la inteligencia fluida se relaciona con la habilidad para pensar y razonar de forma abstracta. Esta habilidad, que tiene un importante componente genético, es la capacidad de las personas para adaptarse y enfrentarse a nuevas situaciones de forma ágil sin que se hayan dado aprendizajes o se tenga experiencia previa.

Ejemplos en donde se aplicaría este tipo de inteligencia los tendríamos en resolver puzzles, hacer un cubo de rubik, desarrollar una nueva estrategia para resolver un ejercicio matemático o filtrar información irrelevante de un texto.

Los componentes de la inteligencia fluida son estos:

  • Capacidad de razonar con contenidos abstractos
  • Razonamiento lógico
  • Capacidad de establecer relaciones o extraer diferencias

Se puede entender por qué esta inteligencia está tan relacionada con el componente genético en el hecho de que está muy vinculada a variables neurofisiológicas tales como el desarrollo de conexiones neuronales. Igualmente, esto no quiere decir que dependa exclusivamente de nuestra genética, puesto que estas mismas conexiones se pueden fomentar viviendo en entornos culturalmente enriquecedores, es decir, el factor ambiental también influye en la inteligencia fluida.

La inteligencia fluida adquiere su momento de desarrollo más intenso en edades más tempranas, momentos en los que se da un gran desarrollo de las estructuras cerebrales. Se podría decir que es durante la adolescencia el momento en el que el individuo está lo más cerca posible de haber desarrollado plenamente su inteligencia fluida, aunque también se ha visto que seguimos desarrollándola, aunque a menor ritmo, hasta la década de los cuarenta años.

Es justo a partir de los 40 el momento en el que esta inteligencia empieza a declinar. Esta mengua de inteligencia fluida, especialmente notable a partir de los 60 y 70 años, se debe a diferentes factores que implican una reducción de la funcionalidad de las estructuras cerebrales, como el envejecimiento normal, sufrir accidentes, desarrollar patologías cerebrales y/o consumir sustancias.

Inteligencia fluida

Inteligencia cristalizada

La inteligencia cristalizada es el componente de la inteligencia general relacionado con el conocimiento y los aprendizajes del individuo, es decir, es un componente intelectual muy relacionado con la experiencia y el ambiente en el que se haya desarrollado la persona. Las situaciones en las que esta inteligencia se implica son todas aquellas en las que sea necesario rescatar información aprendida y darle un buen uso, como por ejemplo en un examen de lengua, aplicar fórmulas matemáticas o dar una conferencia.

Los componentes de la inteligencia cristalizada son los siguientes.

  • Comprensión del lenguaje
  • Valoración de la experiencia
  • Capacidad para establecer juicios y conclusiones
  • Conocimientos mecánicos
  • Orientación en el espacio

La inteligencia cristalizada, al estar basada en la experiencia, es técnicamente mejorable a lo largo de toda la vida, en el sentido de que siempre vamos a poder aprender algo nuevo, a no ser de que padezcamos algún tipo de patología que nos impida almacenar nuevo conocimiento. Es decir, esta inteligencia aumenta con la edad, puesto que cuanto más vivimos más experiencias conseguimos.

Cabe decir que esta inteligencia no únicamente depende del entorno en el que se haya podido desarrollar el individuo, sino también por factores relacionados con la personalidad y su motivación. Un individuo que siente curiosidad por aprender algo nuevo cada día, se siente motivado para investigar y descubrir cosas nuevas, va a ser una persona cuya inteligencia cristalizada tienda a ser mayor que la de una persona que no comparte estos mismos rasgos.

¿Cómo distinguir entre ambos tipos de inteligencia?

La principal diferencia entre estos dos tipos de inteligencia es para qué sirven. La inteligencia fluida es esa capacidad que nos permite resolver problemas nuevos, situaciones de las que no tenemos experiencia previa ni un aprendizaje ya hecho y que tenemos que usar nuestra creatividad para ver de qué manera podemos salir victoriosos de las mismas. En cambio, la inteligencia cristalizada es aquella en la que hacemos un buen uso de los conocimientos que ya hemos adquirido para resolver una situación que ya hemos vivido previamente.

Otra diferencia es cómo va evolucionando a lo largo de la vida. La inteligencia fluida suele alcanzar su punto de mayor nivel durante la adolescencia, aunque sí que es cierto, como hemos comentado antes, que puede seguir desarrollándose hasta los 40 años, aunque a un ritmo menor. En cambio, la inteligencia cristalizada siempre va en aumento, siempre que no se padezca una enfermedad que implica la adquisición de nuevos conocimientos.

También hay diferencias de edad en cuanto al momento en que estas inteligencias van en declive. La inteligencia fluida empieza a reducirse a partir de los 40 años de forma muy progresiva, acelerándose esta mengua a partir de los 60. En cambio, la inteligencia cristalizada disminuye de forma muy variada, dependiendo más de si la persona padece algún tipo de alteración cerebral. En caso de que no haya daño cerebral alguno, lo normal es que incluso teniendo 70 años se sigan aprendiendo cosas nuevas, algo que como mucho podría verse afectado por los fallos de memoria propios de esa edad.

Cabe decir que, curiosamente, estas dos inteligencias comparten un hecho que depende también de la edad. Tanto la inteligencia fluida como la cristalizada se desarrollan con gran intensidad durante edades tempranas, especialmente en la infancia y la adolescencia. Esto se puede observar con los niños de primaria, puesto que van aprendiendo muchos nuevos contenidos y palabras al día (inteligencia cristalizada) mientras que a medida que van pasando los meses se ven capaces de resolver problemas cada vez más complejos (inteligencia fluida).

Pero además del factor edad, otro aspecto diferenciador entre la inteligencia fluida y la cristalizada es el peso de la genética y el ambiente. Realmente, los dos factores influyen en ambas inteligencias, pero como hemos mencionado, la inteligencia fluida depende mucho de la genética y es altamente hereditaria, siendo difícil modificarla una vez se ha alcanzado el pico máximo durante la adolescencia.

En cambio, la cristalizada depende mucho del ambiente y el aprendizaje. Si bien es cierto que cada persona nace con una capacidad más o menos innata para memorizar contenidos, la experiencia es un aspecto que depende mucho del entorno en el que nos hemos criado, si es culturalmente más enriquecedor o si por el contrario tiene carencias que nos impiden expandir nuestro conocimiento.

  • Shaffer, D. (2005). "Psicología del desarrollo: infancia y adolescencia". Edición, 5ª ed. Publicación, México, D.F

Graduado en Psicología con mención en Psicología Clínica por la Universidad de Barcelona. Postgrado de Actualización de Psicopatología Clínica en la UB.

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