La compleja mente del ser humano nos permite realizar diferentes formas de pensamiento, y el abstracto es uno de ellos.

Vamos a profundizar sobre este proceso para descubrir cuáles son las principales características del pensamiento abstracto y la utilidad que tiene frente a otras formas de pensamiento que también realizamos de manera habitual.

¿Qué es el pensamiento abstracto?

Los procesos mentales englobados dentro del pensamiento abstracto se refieren a aquellos cuyo contenido no son elementos frente a los que el individuo se encuentre en ese preciso instante. También se considera pensamiento abstracto el que va dirigido a reflexionar sobre las causas o principios que subyacen bajo ciertos fenómenos.

Se trata de una forma de pensamiento muy complejo y que representa un salto cualitativo frente a al pensamiento concreto, aquel en el que el objeto de nuestras reflexiones sí está ante nosotros. Por el contrario, el pensamiento abstracto permite hacer una serie de razonamientos mucho más elaborados, que se apoyan en las estructuras cerebrales más recientes, evolutivamente hablando.

Este tipo de procesos mentales aparecen por primera en el inicio de la adolescencia, aproximadamente. El famoso autor Jean Piaget ya habló de procesos relacionados con el pensamiento abstracto cuando estableció sus diferentes estadios de desarrollo cognitivo. Una vez que el individuo desarrolla esta capacidad, será capaz de enfrentarse a problemas mucho más intrincados, aplicando razonamientos lógicos que le harán superar diferentes situaciones.

Gracias al pensamiento abstracto el ser humano es capaz de focalizar sus reflexiones de manera deliberada en uno u otro elemento, a voluntad. Esto además le proporciona la capacidad de evaluar diversos objetos o ideas, comparándolas entre sí y analizándolas al mismo tiempo, sin necesidad de que ninguna de ellas esté presente en ese momento.

Principales cualidades del pensamiento abstracto

El pensamiento abstracto tiene varias características que lo hacen muy especial. Algunas ya las hemos mencionado, pero vamos a ver con más detalle las más importantes.

1. Ideas sobre elementos ausentes

La primera de las cualidades ya la hemos visto en el primer punto. Se trata de la capacidad que el pensamiento abstracto nos otorga para poder traer a nuestra mente diversos elementos que conocemos pero que no están necesariamente frente a nuestros ojos en ese momento. Aunque parezca algo banal, no lo es tanto si observamos las capacidades de un niño.

En el caso de los más pequeños, cuando ni siquiera han desarrollado la percepción de permanencia del objeto, pueden darse situaciones en las que el adulto que está frente a él, con simplemente taparse la cara con las manos, parecerá haber desaparecido ante los ojos del bebé. Igualmente ocurre al revés, cuando el niño pequeño pensará que con cerrar los ojos o tapárselos el adulto ya no podrá encontrarle.

Volviendo a la capacidad de pensar y razonar acerca de elementos que no tenemos delante, hemos de darle a esta cualidad la magnífica importancia que tiene, pues sin ella no seríamos capaces de realizar planes o interpretar ninguna idea que estuviera separada de los objetos que en determinado momento están al alcance de nuestros sentidos. En definitiva, es una de las capacidades que nos hace ser humanos.

2. Pensamiento de ideas abstractas

El pensar sobre ideas abstractas puede resultar una redundancia del punto anterior, pero en realidad no lo es. En este caso no nos referimos a tener la capacidad de poder reflexionar sobre cosas que no podemos ver ni tocar en ese momento, elementos que son intangibles y por lo tanto nunca podríamos percibirlos físicamente.

Manejamos conceptos abstractos constantemente aunque no reparemos en ello. Es habitual pensar acerca de la belleza de una persona, de actos de bondad o de maldad, tenemos sentimientos como la alegría, el enfado o el rencor, sabemos cuándo algo es justo o injusto, tenemos creencias, deseos, ilusiones o sueños. Algunas personas están sumidas en la pobreza mientras que otras poseen mucho dinero y por lo tanto son ricos.

Todas ellas son ideas abstractas, pero no nos supone ningún problema para reflexionar acerca de cada uno de estos conceptos. Es algo que podemos hacer gracias a nuestra capacidad para tener pensamiento abstracto, por lo que tampoco debemos dejar de tener en cuenta la importancia de esta segunda cualidad.

3. Reflexiones profundas

Continuando con las habilidades que nos otorga el pensamiento abstracto, otra de las más importantes sería la de poder realizar reflexiones profundas. Podemos analizar en detalle un elemento o situación y sacar conclusiones que nos hagan superar un obstáculo o incluso anticiparnos a un posible problema gracias a nuestro aprendizaje.

Ante un evento determinado, podremos tratar de entender cuál ha sido el hecho que lo ha originado, cuáles han sido los factores que han intervenido en que haya sucedido de esa manera en concreto y por último podremos pensar acerca de las posibles repercusiones que tendrá dicho suceso en el futuro.

Pero esta cualidad va más allá, ya que nos abre las puertas de la metacognición, la capacidad para reflexionar sobre nuestros propios pensamientos y extraer otro tipo de aprendizaje. Por ejemplo, podemos interpretar de dónde viene nuestro estado de ánimo o por qué adoptamos una determinada posición acerca de un tema en concreto, acercándonos al origen de nuestras creencias o valores.

4. Diferentes interpretaciones

La capacidad de análisis que anticipábamos en el punto anterior representa otra ventaja del pensamiento abstracto que merece una mención aparte. Se trata de la habilidad que tenemos para poder interpretar un suceso de maneras muy diferentes. Es obvio que esto sucede de forma constante, pues basta imaginar un hecho cualquiera para darse cuenta de que diferentes personas tendrán creencias diferentes al respecto.

Ya sean decisiones políticas de una administración, una jugada durante un partido de un deporte cualquiera o un capítulo de una serie de moda. Los razonamientos abstractos que podemos hacer al respecto admiten tantas interpretaciones como alcance nuestra imaginación. Cada persona podrá añadir los matices que crea convenientes y será motivo de debate o incluso de discusión, en función de la importancia que los individuos atribuyan a su postura.

En ocasiones hasta los hechos más objetivos son objeto de controversias y se inician disputas acerca de su auténtico significado y repercusiones. Es la otra cara de la moneda de esta inagotable capacidad de interpretar que nos otorga el pensamiento abstracto. Un arma de doble filo.

5. Detectar relaciones entre elementos

En línea con las cualidades que estamos viendo, llegamos a otra de las principales características del pensamiento concreto. Esta se referiría a la habilidad que poseemos para poder pensar sobre varios elementos y establecer relaciones entre ellos. Además, al no necesitar de la presencia física de estos elementos podemos hipotetizar escenarios y ser así creativos e innovadores.

Las personas que tienen muy desarrollada esta cualidad probablemente destacarán en disciplinas artísticas, como la música, el cine, la pintura o la literatura. Incluso en la cocina, pues también es una actividad que requiere de cierta abstracción que nos permita interpretar qué ingredientes o técnicas podemos combinar para generar nuevos platos.

6. Pensamiento científico

El punto anterior ponía en valor la utilidad de poder captar las relaciones entre diferentes conceptos y así poder evaluar otras diferentes. Esta habilidad es además la puerta para poder establecer razonamientos de tipo científico. El pensamiento abstracto nos va a permitir plantearnos hipótesis ante un determinado fenómeno para intentar explicarlo de una manera lógica. Además, vamos a poder comprobar dichas hipótesis.

Es más, gracias a esta capacidad también se nos presenta otra habilidad diferente, y es que podemos observar un evento concreto y extraer conclusiones que nos permitan interpretar la lógica que hay detrás, es decir, utilizar el razonamiento inductivo partiendo de un caso concreto para hallar las generalidades subyacentes. Es otro de los métodos más importantes a la hora de plantear hipótesis de una forma científica.

Por otra parte, también podremos hacer uso del método deductivo, que nos permitirá ajustar los planteamientos generales de un fenómeno a un suceso concreto, es decir, justo el sistema opuesto al proceso inductivo. Somos capaces de realizar todos estos procesos cognitivos tan complejos gracias a la capacidad de pensamiento abstracto que tenemos.

Cómo mejorar el pensamiento abstracto

Obviamente, al igual que ocurre con el resto de capacidades mentales, no todo el mundo tiene las mismas habilidades de base en lo que a pensamiento abstracto se refiere. La buena noticia es que dichas capacidades no son del todo estáticas, sino que pueden ejercitarse en cierta medida a través de la práctica de diferentes tareas que impliquen un uso de las mismas.

1. Reflexionar

Los ejercicios de reflexión son muy eficaces y además muy fáciles de llevar a cabo, pues se pueden hacer mientras estamos en la ducha, mientras vamos en el metro o el autobús, mientras paseamos por la calle o en cualquier situación en la que no tengamos la mente activa en otro proceso. Basta con centrarnos en un tema en concreto e indagar sobre las causas, las repercusiones, los sentimientos que despierta en nosotros, etc.

Estas reflexiones no tienen por qué ser un acto individual. Podemos debatir con otras personas y enriquecernos mutuamente con nuestros argumentos y obligarnos a pensar para explicar claramente nuestra posición y cuál es la lógica en que se apoya.

2. El poder de la lectura

La lectura es una fuente inagotable de saber, pero además también nos sirve para trabajar nuestro pensamiento abstracto. Podemos elegir entre multitud de estilos y géneros y transportarnos así a infinitas situaciones que nos harán crear un escenario imaginario en nuestra cabeza y nos llevará a reflexionar sobre ideas o eventos nuevos, resultando una actividad de lo más estimulante para nuestro cerebro.

3. Crear arte

Leer, admirar cuadros o ver películas son actividades muy enriquecedoras, pero lo es tanto o más el ser nosotros mismos los autores de dichas obras. Obviamente no todo el mundo tiene las habilidades necesarias para llevar a cabo una obra maestra, pero el proceso de creación resulta igualmente positivo para nuestro pensamiento abstracto, aunque no seamos, ni mucho menos, unos expertos en determinada disciplina artística.

Referencias bibliográficas:

  • Gómez, M., Izuzquiza, D. (2004). Tecnología y aprendizaje colaborativo en el diseño de materiales para desarrollo del pensamiento abstracto en didáctica de las matemáticas. RELATEC.
  • Jaramillo, L.M., Puga, L.A. (2016). El pensamiento lógico-abstracto como sustento para potenciar los procesos cognitivos en la educación. Sophia, Colección de Filosofía de la Educación.
  • Rojas-Gomez, J.T. (2017). El pensamiento Abstracto a partir de la interdisciplinariedad de las Matemáticas. Revista Ecomatemático ISSN.