Veamos los aspectos característicos de este tipo de documento. Unsplash.

Es probable que a lo largo de nuestra vida necesitamos documentarnos de manera más o menos extensa sobre una temática concreta, sea de cara a realizar algún tipo de tarea académica o laboral o para solventar una problemática sobre la que tenemos un conocimiento limitado, o bien por simple curiosidad. Para ello podemos recurrir a una gran cantidad de fuentes de información.

De hecho, son tantas las posibles fuentes que hablan de un mismo tema y describen diferentes aspectos de éste, a veces de tal manera que parecen referirse a elementos distintos, que sería posible que nos perdiéramos en una infinidad de artículos, documentos o archivos varios. Afortunadamente podemos recurrir a monografías, un tipo de texto que recoge de manera sistematizada la información sobre una misma temática. ¿Qué son? ¿Cuáles son las características de una monografía? Vamos a verlo a lo largo de este artículo.

¿Qué es una monografía?

De cara a ver las características principales de las monografías en primer lugar resulta relevante definir qué son, ya que ya en su definición son visibles muchos de sus rasgos más distintivos.

Entendemos por monografía a todo aquel texto o documento que recoge y sintetiza la información disponible referente a un tema concreto.

Se trata de una síntesis que puede ser más o menos extensa y que por lo general realizan uno o unos pocos autores a partir de la recopilación de las informaciones obtenidas de diversas fuentes, estableciéndose como un documento especializado en el tema tratado y que por lo general pretende servir como investigación del “estado del arte” o la situación de los conocimientos sobre dicha temática. Su objetivo suele ser la de recopilar y sintetizar la información existente además de añadir nuevas informaciones o puntos de vista sobre la temática.

Las monografías no se realizan al azar, sino que tienen una estructura determinada y lógica en el que presentan la información disponible, la organizan y la discuten sin que por ello medie la opinión personal de su autor (pese a que lo escrito puede estar sesgado por dicha opinión).

Existen de muy diversos tipos, si bien por lo general suelen ser o bien de compilación de otras fuentes o bien de investigación para aportar nuevas informaciones. También existen análisis de experiencias, si bien estas suelen ser un tanto más subjetivas.

Si bien el término monografía puede parecer poco habitual, lo cierto es que en el ámbito académico estos documentos se realizan con frecuencia, como por ejemplo en los trabajos finales de grado o máster o las tesis doctorales, e incluso en trabajos más sencillos elaborados como tarea durante los estudios. Eso sí, el trabajo debe estar fundamentado en el conocimiento ya existente y realizado con espíritu crítico, no siendo una mera opinión personal sin nada que lo apoye.

Principales características de la monografía

Si bien la mayoría de las principales características de las monografías se han podido ver en el punto anterior, a continuación vamos a hacerlas más explícitas comentándolas separadamente.

1. Exige escoger un tema o problema

Tal y como hemos dicho la monografía es un texto centrado en un tema concreto, en el cual se basa el conjunto del documento. De hecho, es por ello que hablamos propiamente de monografía. Con ello queremos decir que es necesario delimitar un tema o problema del cual vaya a versar la monografía en cuestión, puesto que de lo contrario podríamos encontrarnos con divagaciones que no llevan a un mejor entendimiento del fenómeno o elemento tratado y podrían inducirnos a errores o interpretaciones.

2. Diseño y extensión variables

La extensión de una monografía no dependen del hecho de que esta sea tal, sino del tipo de monografía que realicemos, el número de fuentes consultadas, lo que se pretende con su realización o incluso de las características de la propia temática. Eso sí, por lo general se pretende hacer una síntesis del conocimiento, no una reproducción tal cual de él.

En cualquier caso se trata de algo que debe diseñarse y delimitarse previamente, no dejándolo al azar sino premeditándolo y acotando de antemano qué pretendemos hacer. Así, uno de los primeros pasos va a ser la de diseñar y plantear cómo queremos que sea la monografía en cuestión.

3. Sistematización del conocimiento existente

El contenido de la monografía no se basa en supuestos u opiniones, siendo necesario en primer lugar tener en cuenta que va a haber que recopilar de antemano una gran cantidad de información, buscando siempre que sea lo más fiable posible. Deberíamos procurar que al menos parte de nuestras fuentes sean de autores y revistas de alto prestigio y reconocimiento en su sector (dado que se presupone que los artículos en ellas escritos han debido de pasar un duro cribaje para poder llegar a ser publicados en ella). Por ejemplo podemos buscar revistas con un muy elevado factor de impacto.

4. Pretende ser objetiva e imparcial

Una de las caracterísicas principales de una monografía es que pretende reunir la información existente sobre una temática reflejándola de manera objetiva y sin emitir juicios de valor respecto a su contenido.

Asimismo, no solo se trata de ser objetivo sino de ser imparcial: una buena monografía debe reflejar toda o la mayoría de la información disponible de entre las fuentes recogidas, independientemente del propio posicionamiento u opinión. Se debe recoger también aquello con lo que no estemos de acuerdo no, en caso de tratar con un fenómeno polémico, reflejar los distintos puntos de vista existentes.

Desgraciadamente y a pesar de ello, resulta frecuente que pueden existir sesgos en base a la formación, orientación o pretensión del autor a la hora de realizar la monografía (e incluso la información que se recoge y la que no pueden tener que ver con lo que el autor pretende), pudiendo ser estos intencionados o incluso inconscientes.

5. Claridad y sin ambivalencia

Es importante tener en cuenta que estamos haciendo una síntesis de la información existente sobre un tema concreto, siendo necesario que la redacción de la misma sea clara y entendible. Así pues deberemos reducir la ambivalencia y emplear un lenguaje adecuado para el público objetivo de la monografía en cuestión.

6. Poseen una estructura básica y organización interna determinada

Las monografías tienen una estructura determinada a través de la cual organiza la información que se quiere presentar. Eso sí, estamos hablando de una estructura básica, pudiendo algunas monografías complicarse o variar en función del tipo de monografía que se esté llevando a cabo.

Por lo general, nos encontramos a lo largo de la monografía un breve resumen inicial respecto del contenido (así como palabras clave), una introducción o presentación de los datos y del marco de referencia empleado, un cuerpo o desarrollo de los datos (en que en el caso de experimentos o procesos de investigación se referirá también la metodología y resultados encontrados), una discusión o elaboración del significado del conjunto de informaciones vertidas anteriormente, unas conclusiones y finalmente un apartado dedicado mencionar la bibliografía empleada para su elaboración. Opcionalmente también podríamos encontrar anexos.

7. Mayoritariamente intentan aportar

Es cierto que existen monografías de compilación cuyo objetivo es únicamente sistematizar el conocimiento ya existente, pero por norma general las de investigación son el tipo de monografía más frecuente. En este caso, es importante tener en cuenta que no se tratará sólo de explicar lo que se conoce de un tema, sino que también se debe procurar aportar algo a dicho conocimiento, con una visión crítica, o bien incorporando nuevos conocimientos derivados de la experimentación.

8. Referencias y citas

Una parte importante de nuestro trabajo a la hora de elaborar una monografía es tener en cuenta la importancia de valorar y reflejar las fuentes de las cuales partimos. Ello permite un reconocimiento a las ideas y conceptos de los autores originales de la información de la cual partimos, y de forma secundaria permiten además dar más credibilidad a la monografía en cuestión.

Para ello resulta imprescindible emplear las referencia bibliográficas, así como citar a los autores cuando se haga mención a sus teorías. Cuando se copie su contenido de forma literal, será necesario entrecomillar el fragmento y ponerlo en cursiva además de citarlo.

Referencias bibliográficas:

  • De Cores, S. y Valenzuela, C. (2015). Guía para la presentación de las monografías de postgrado: un aporte desde la biblioteca de ´Facultad de Medicina, Universidad de La República. entro Nacional de Documentación e Información en Medicina y Ciencias de la Salud; Montevideo.
  • Espinoza, N. y Rincón, A. (2006). Instrucciones para la elaboración y presentación de monografías: la visión de la Facultad de Odontología de la Universidad de los Andes. Acta Odontológica Venezolana, 44 (3). Caracas.