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Resulta más o menos fácil predecir qué tipo de películas van a agradar a la mayor parte del público, y tampoco es complicado hacer lo mismo con los  libros o los videojuegos

Sin embargo, con la música parece que esto no pasa tanto: todos tenemos en mente piezas musicales que, a pesar de que no se parecen en nada a lo que solemos preferir escuchar, nos atrapan. Por eso es curioso que las canciones favoritas, en toda su variedad y sean como sean, produzcan un efecto similar en el cerebro de quien las escucha.

De hecho, la música puede definir, en cierto modo, cómo somos y cómo pensamos, tal como vimos en los artículos:

"¿Qué música escuchan las personas inteligentes?" y,,, 

"Música y personalidad: ¿qué vinculación tienen?".

Música y memoria

Gracias a los sistemas de monitorización de actividad cerebral, hoy en día sabemos un poco más acerca de lo que ocurre en nuestro sistema nervioso en el momento de escuchar canciones que nos gustan. Los resultados muestran patrones de activación típicos y que se repiten cada vez que se pasa por esa experiencia. 

No importa el género ni prácticamente la duración: la música que encontramos disfrutable tiene efectos determinados y relativamente predecibles sobre los patrones de actividad neuronal de nuestro cuerpo.

¿Qué pasa en nuestro cerebro cuando escuchamos nuestra música favorita?

En concreto, se establecen fuertes conexiones eléctricas entre las áreas auditivas del cerebro y el hipocampo, una parte relacionada con la memoria y la emocionalidad. Eso significa que los procesos neuronales que experimenta un fan de Turbonegro son muy parecidos a los que se dan en la cabeza de un aficionado a Chopin cuando ambos están escuchando lo que les gusta, por diferentes que sean las vibraciones que les llegan a los tímpanos.

El hallazgo también ayudaría a explicar por qué piezas de música totalmente diferentes pueden desencadenar estados emocionales muy parecidos en distintas personas y el papel de la música en la rememoración de recuerdos. Además, es una prueba más de  lo estrechamente relacionados que están los recuerdos y las emociones vinculadas al momento de recuperarlos.

Sin embargo, lo fundamental del estudio es que muestra cómo nuestro cerebro es capaz de darle la vuelta a cualquier serie de estímulos sonoros para despertar estados de ánimo hasta cierto punto impredecibles, relacionados con el gusto musical del oyente. En este sentido, también se ha visto que somos capaces de hacer de la música algo agradable al identificarnos con lo que escuchamos relacionándolo con nuestros recuerdos y ayudando así a darles un significado satisfactorio o servirnos de ella para regular mejor nuestras emociones.

Diferentes estímulos, mismo resultado

Desde luego, cada momento tiene su potencial "música ideal" y probablemente no obtendríamos los mismos resultados si forzáramos a alguien a escuchar su tema favorito más rato del deseado, por ejemplo, o en un momento en el que no le apetece escuchar nada. 

Véase, por ejemplo,  La Naranja Mecánica. Sin embargo, en la mayoría de los casos parece darse la paradoja de que procesos muy complejos y cambiantes (la adaptación del cerebro para el disfrute de prácticamente cualquier pieza musical) tienen como resultado un patrón de activación estereotípico y predecible. Es una prueba de la capacidad del cerebro para llegar a los mismos resultados a partir de situaciones de inicio distintas, y la memoria tiene un papel fundamental en este proceso.

Más allá de los experimentos de laboratorio, está claro que la sensación de estar escuchando música de nuestro gusto es única y hasta cierto punto indescriptible. Sin embargo, si levantamos el capó de nuestro sistema nervioso y observamos lo que ocurre en él durante esta experiencia, nos daremos cuenta que tras sensaciones tan subjetivas hay una red de neuronas actuando con sentido.

Referencias bibliográficas:

  • Kawakami, A., Furukawa, K., Katahira, K. y Okanoya, Kazuo. (2013). Sad music induces pleasant emotion. Frontirs in Psychology, 4(311).
  • Van den Tol, A. J. M., Edwards, J. (2014). Listening to sad music in adverse situations: How music selection strategies relate to self-regulatory goals, listening effects, and mood enhancement. Psychology of Music.
  • Wilkins, R. W., Hodges, D. A., Laurienti, P. J., Steen, M. Y Burdette, J. H. (2014).Network Science and the Effects of Music Preference on Functional Brain Connectivity: From Beethoven to Eminem. Scientific Reports, 4. doi:10.1038/srep06130