Imaginemos el siguiente escenario basada en las experiencias de una pareja: últimamente sus discusiones son frecuentes, el tiempo de ocio en pareja ha disminuido, el ambiente en casa se ha enrarecido, no saben cómo reconectar, cómo acercase al otro, las relaciones sexuales brillan por su ausencia... Un día, tras otra discusión, uno de ellos dice: “¿Y si vamos a terapia de pareja?”.

Este es tan solo un ejemplo de cómo dos personas involucradas en una relación de este tipo puede llegar a plantearse acudir a terapia. Una opción que se suele plantear como último recurso para salvar la relación.

En estos momentos la pareja puede empezar a buscar ayuda sin saber exactamente que esperar, simplemente, quieren probar algo nuevo, algo diferente que les ayude a salir de la situación en la que se encuentran. Pero... ¿qué esperar de la terapia de pareja? ¿Cuál es la dinámica de las sesiones? ¿Por qué solemos pensar que la terapia de pareja es el último recurso? ¿Podría ser útil para parejas que no están pensando en separarse? A continuación, responderé a estas preguntas.

¿Qué esperar de la terapia de pareja?

Imagina la relación como una torre de Lego, que construyen conjuntamente los dos miembros de la pareja. Las parejas acuden a terapia por dos motivos, reestablecer el vínculo (rehacer o arreglar la torre) o romper el vínculo (deshacer la torre). Es decir, seguir o dejarlo. La terapia ayuda a la pareja a ver en qué punto se encuentran y a definir los objetivos como pareja.

La terapia es una oportunidad para redescubrirse como pareja, pero no actúa como una varita mágica. Ambos miembros tomarán un papel activo para lograr aquellos objetivos propuestos; la psicóloga, actúa como guía para lograrlos.

En terapia se exploran y evalúan las diferentes áreas que afectan a la pareja (comunicación, sexualidad, ocio, metas comunes, estilo de vida...). De este modo podemos ver cuáles son las áreas problemáticas y cuáles son los puntos fuertes de la pareja.

Una vez realizada la evaluación y definidos los objetivos, es el momento de trabajar para lograrlos. Es decir, si la relación fuera una torre de Lego, primero observamos de qué piezas disponemos, qué queremos construir, cuáles de las piezas están dañadas y hay que reparar, y por último qué piezas nos faltan... ¿teníamos esas piezas antes, o siempre han faltado?

¿Cuál es la dinámica de las sesiones?

A terapia acuden tres “personas”, y no hablo de la pareja y el psicólogo. Tenemos a los dos miembros de la pareja y a la relación en sí. Por ello, estos tres “individuos” han de tener su espacio en las sesiones.

Se trabajará mayoritariamente de manera conjunta, sin embargo, habrá sesiones individuales para cada miembro de la pareja. Esto no significa que la psicóloga tome partido por una de las partes, el foco está en lograr los objetivos de la pareja, no se posicionará.

¿Por qué solemos pensar que la terapia de pareja es el último recurso?

Esto suele ocurrir no solo en terapia de pareja, si no también cuando la gente consulta por otros motivos. En general, tendemos a agotar todos los recursos e ideas disponibles antes de acudir a un profesional.

Cuando hablamos de terapia de pareja, la crisis puede ser una oportunidad para mostrar qué está haciendo que la torre de Lego se tambalee. Por lo tanto, es una oportunidad para establecer dinámicas diferentes que proporcionen una base sólida, segura, una nueva colaboración que genere una relación más estable y duradera.

¿Podría ser útil para parejas que no están pensando en separarse?

Si estás construyendo una torre, ¿esperas a que se desmorone para hacer algo? ¿O vas poco a poco trabajando en ella? Con una relación ocurre lo mismo, no es necesario esperar a estar a punto de dejarlo. La capacidad de comunicarse, crear metas comunes, manejar conflictos, adaptarse a cambios vitales, entre otros, son herramientas básicas de las que toda pareja se puede beneficiar. Podemos centrarnos en crear la torre de manera saludable, en vez de esperar a que se derrumbe para volver a empezar.