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Pensamiento dicotómico: qué es, efectos y características distintivas

El pensamiento dicotómico es una mentalidad de 'todo o nada' que puede generar muchos problemas.

Luis Martínez-Casasola Hernández

Luis Martínez-Casasola Hernández

Pensamiento dicotómico

Sabemos que en la vida, pocas cosas suelen ser blancas o negras, sino que casi todo se mueve en una escala de grises.

Sin embargo, muchas veces tendemos a polarizar nuestros pensamientos y movernos en absolutos. Analizaremos esta cuestión a lo largo de este artículo. Exploraremos las características del pensamiento dicotómico, las consecuencias que tiene su uso y otras cuestiones de interés.

¿Qué es el pensamiento dicotómico?

El pensamiento dicotómico, también conocido como pensamiento polarizado, es aquella forma de pensar en la que solo se contemplan dos alternativas que son totalmente opuestas y excluyentes entre sí. Habitualmente se conoce también como pensar en todo o nada, en blanco o negro.

Como anticipábamos en la introducción, esta es una forma de pensar muy habitual en determinadas personas, pero no por ello es lógica, o al menos no siempre. Y es que, salvo circunstancias muy concretas, son escasas las ocasiones en las que las posibilidades son realmente dos y además diferenciadas de una manera tan radical.

Por lo tanto, podríamos decir, al hablar sobre el pensamiento dicotómico, que estamos ante una forma de ver la realidad que presenta una distorsión. Esto no implica necesariamente sufrir de ninguna patología, pues es un fenómeno que todas las personas han experimentado en alguna ocasión, pero algunas lo harán con mayor frecuencia que otras.

Los sujetos que tienen a caer en esta forma de ver el mundo suelen tener una característica en común: una forma de ser autoritaria. Esta personalidad les confiere una visión del mundo categórica, que es lo que da forma a su pensamiento dicotómico. Es decir, suelen contemplar únicamente dos alternativas a la hora de realizar planteamientos: o todo o nada.

Pero, como hemos dicho, no son muchas las situaciones en las que la decisión es entre la opción A y la opción B. Generalmente, la vida nos ofrece toda una gama de matices que estas personas, sencillamente, no contemplan. El pensamiento dicotómico sería una forma de simplificar la realidad hasta el extremo, reduciendo todas las alternativas a solo dos, que además suelen ser extremas.

Consecuencias del pensamiento dicotómico

Obviamente, el uso del pensamiento dicotómico tiene una serie de consecuencias. La propia simplificación de la realidad ya es una de ellas, pues la persona que utiliza este tipo de pensamiento está obviando todo un abanico de posibilidades de pensamiento y de acción que le están limitando en su proceder, pues solo contempla dos posibles opciones, aunque existan muchas más.

Otro de los problemas del pensamiento polarizado es que se puede tender a caer en diferentes sesgos, pues la persona opta por un modo de razonar más sencillo, que implica un menor uso de recursos (de ahí la simplificación de la realidad que veíamos). Al valerse de esos sesgos de pensamiento, el sujeto obvia una información que puede ser muy valiosa.

De hecho, el pensamiento dicotómico ha sido calificado por personalidades de la psicología de la talla de Aaron Beck, como una forma de razonar de tipo inmadura y primitiva. Beck ve implicaciones negativas en estos procesos de pensamiento, pues considera que estos sujetos tienen problemas para identificar las diferentes dimensiones de la realidad que están considerando.

Igualmente, Aaron Beck apunta que los individuos que tienden a valerse del pensamiento dicotómico no suelen replantearse sus afirmaciones, por lo que, aún cuando están equivocados, es complicado que den su brazo a torcer, variando su planteamiento. Por el contrario, se mantendrán firmes en su posición categórica.

Otros autores, como el psicólogo japonés, Atsushi Oshio, van más allá de la personalidad autoritaria de la que hablábamos, y plantea a través de sus estudios que los sujetos que suelen razonar mediante un pensamiento dicotómico, suelen puntuar alto en las escalas de narcisismo pero a la vez muestran un bajo índice de autoestima.

No solo eso. Otras características de la personalidad de estas personas serían la necesidad de tener el control, una búsqueda del perfeccionismo y una baja tolerancia a las situaciones de ambigüedad. También son radicales en su pensamiento, rechazando las opciones contrarias a las de su preferencia, pues únicamente contemplan su opción y la opuesta, sin posibilidades intermedias.

Pero además, un abuso del pensamiento dicotómico puede afectar al estado de ánimo del sujeto, pues moverse constantemente en absolutos puede generar frustración al no lograr imponer siempre su criterio y considerar que ello conlleva tener que sufrir inevitablemente la opción totalmente opuesta. El daño en el estado de ánimo podría acarrear incluso sintomatología depresiva.

Esta forma de ver la vida puede tener consecuencias también para el establecimiento de unas relaciones sociales adecuadas, pues igualmente, estas pueden verse deterioradas si la persona tiende a moverse en extremos y a tratar de que se valide únicamente la alternativa que propone, en contraposición a la otra, que representaría todo lo que no quiere.

Evidentemente, es una forma de razonar poco realista, y es comprensible que genere frustración en mayor o menor medida.

Cómo modificarlo

Pero no debemos caer en el pesimismo, pues la buena noticia es que el pensamiento dicotómico es un fenómeno que se puede revertir. Obviamente, en función de las características de la personalidad del sujeto en cuestión, este proceso será más o menos sencillo y permitirá una mayor o menor flexibilidad en la nueva forma de razonar.

Sustituir el pensamiento dicotómico por una forma de pensar más amplia en la que se contemple toda la gama de alternativas que la persona tiene a su disposición en un momento dado, es una forma de enriquecer nuestros procesos mentales y de razonamiento. Por ello, es una vía que aumenta la capacidad resolutiva de problemas, pues se tiende a ver nuevas vías que antes pasaban desapercibidas.

El trabajo para fomentar un pensamiento flexible en lugar de uno dicotómico es más eficaz si se trabaja a edades tempranas. Por ello, será más sencillo acostumbrar a un niño a razonar utilizando la flexibilidad en lugar de la dicotomía, que intentar hacerlo con un adulto que tiende a usar constantemente el pensamiento dicotómico.

Pero el trabajo, sin duda, merece la pena. La posible frustración que puede surgir por un uso constante de estos razonamientos, tenderá a disminuir, al alejarnos de las posturas absolutas. Igualmente, se puede experimentar una mayor capacidad creativa e incluso más empatía hacia las posturas de otras personas.

Vemos, por lo tanto, que el pensamiento flexible ofrece toda una serie de ventajas que son más difíciles de encontrar si nos decantamos por el pensamiento dicotómico.

Ejemplos de pensamiento dicotómico

Tras realizar una exploración exhaustiva acerca de las implicaciones del pensamiento dicotómico, tan solo quedaría contemplar algunos sencillos ejemplos para poder asentar dichos conocimientos.

1. Blanco o negro

Ya hemos visto que el pensamiento dicotómico implica una diferenciación de todo o nada. Por ejemplo, una persona podría plantearse realizar una tarea compleja que le va a llevar muchas horas, de una sola vez, con el consecuente cansancio que ello va a implicar, frente a la opción opuesta, que sería no hacer nada.

Como vemos, estaría descartando toda la gama de alternativas intermedias, que consistirían en repartir dicha tarea en diferentes jornadas, para que el esfuerzo no fuera tan intenso, o incluso solicitar ayuda a otra persona, si esto fuera posible, para igualmente repartir la carga de trabajo entre varios.

2. O conmigo o contra mí

En muchas ocasiones, el pensamiento dicotómico se plantea como una cuestión personal en la que el sujeto considera que el otro está de acuerdo con él al cien por cien, o por el contrario está radicalmente en contra. Difícilmente se dará cuenta de que puede compartir partes de su razonamiento, pero no todos.

También se puede plantear como un razonamiento que se acerca a la coerción, o estás conmigo o estás contra mí, radicalizando las posturas y considerando que aquel que no esté en la misma línea de pensamiento es prácticamente un enemigo. Como vemos, se trata de planteamientos muy rígidos, propios de mentalidades autoritarias.

3. Perfección o catástrofe

Igualmente, el pensamiento dicotómico puede hacer caer a la persona que lo utiliza en una distorsión que le hace percibir únicamente dos opciones: o la perfección absoluta, o un desastre. Evidentemente, las decisiones que tomamos en la vida no siempre son perfectas, pero eso no implica, ni mucho menos, que desencadenen una catástrofe.

Sin embargo, para alguien que se mueva en términos dicotómicos, el no alcanzar la perfección total solo puede considerarse un rotundo fracaso. Esta es una vía perfecta para vivir en un estado de frustración constante y sufrir las consecuencias en nuestro estado de ánimo.

Como ya hemos visto, el mejor antídoto para no caer en este problema no es otro que trabajar el pensamiento flexible y contemplar así todas las alternativas que la vida nos ofrece.

Referencias bibliográficas:

  • Egan, S.J., Piek, J.P., Dyck, M.J., Rees, C.S. (2007). The role of dichotomous thinking and rigidity in perfectionism. Behaviour research and therapy. Elsevier.
  • Oshio, A. (2009). Development and validation of the dichotomous thinking inventory. Social Behavior and Personality: an international journal.
  • Oshio, A. (2012). An all‐or‐nothing thinking turns into darkness: Relations between dichotomous thinking and personality disorders. Japanese Psychological Research. Wiley Online Library.

Luis Martínez-Casasola (Madrid, 1988) se licenció en Psicología en la UAM y cuenta con un máster en Psicología Forense por la URJC y el COP de Madrid, así como con una especialización en recursos humanos. Tras varios años de experiencia en la redacción de contenidos web, ahora colabora como divulgador para medios especializados en el ámbito de la Psicología y la salud.

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