Seguramente, en algún momento de nuestras vidas, a todos nos han hecho daño y hemos sentido el impulso de vengarnos. Como dice el dicho, “la venganza es un plato que se sirve mejor frío”, es mejor no actuar con impulsividad. Además, después de la ira inicial, muchas veces aceptamos la situación y dejamos de lado la idea de la venganza.

No obstante, hay individuos que son rencorosos y vengativos. En este artículo hablaremos sobre ellos y repasaremos cuáles son sus características principales.

Diferencia entre rencor y venganza

El rencor y la venganza son sentimientos y acciones que pueden ser perjudiciales no solamente para la persona que es víctima, sino también para el sujeto que es vengativo y rencoroso. Y pese a que estos términos suelen confundirse, no son lo mismo.

El rencor aparece tras un daño moral, cuando sentimos que algo nos ofende y queremos venganza, deseamos pagarle a otro con la misma moneda, el “ojo por ojo, diente por diente” tan famoso. Ahora bien, cuando esta venganza no se materializa se queda en simple rencor, pues el rencor es un pensamiento y la venganza una acción, es decir, cuando nos comportamos de manera hostil y deseamos que la otra persona sufra las consecuencias de habernos lastimado. Aunque sean fenómenos distintos, van de la mano.

Características de las personas vengativas

Pero, ¿cómo son los sujetos vengativos? ¿Qué características presentan? 

En las siguientes líneas respondemos a estas preguntas.

1. Falta de empatía

La falta de empatía es una característica que presentan las personas vengativas. Esto no quiere decir que no muestren empatía con algunos allegados, pero cuando la ira aparece, la empatía desaparece.

Los estudios sugieren que para hacer daño a otra persona debemos verla como una amenaza y no empatizar con ella. Este es un rasgo que muestran los psicópatas, como puedes ver en nuestro artículo “Perfil psicológico de un psicópata, en 12 rasgos inconfundibles”.

2. Pobre capacidad de autoconocimiento

Estos individuos suelen ser personas con una pobre capacidad de autoconocimiento emocional, que son incapaces de detectar cuando sienten ira y cuando están a punto de explotar fruto del rencor.

El rencor convierte a la persona en miserable, y en vez de centrarse en uno mismo y aceptar la situación, hace que viva en un círculo vicioso en el que necesita hacer daño a la otra persona.

3. Mala gestión emocional

La pobre capacidad de gestión emocional va a acompañada de una mala gestión de las emociones, pues si no se detecta el rencor y los pensamientos de venganza, es complicado evitarlo.

Todos hemos sentido un gran dolor a veces y hemos deseado que la persona que lo ha provocado lo sufra en su propia carne, pero no todos actuamos y nos vengamos, pues sabemos que a la larga no nos beneficia y puede perjudicarnos.

4. Creen que poseen la verdad absoluta

Suelen ser individuos que creen que su verdad es la verdad absoluta y que ellos no cometen fallos. Son intolerantes y poseen un pensamiento rígido. Se sienten ofendidos a la mínima, cuando alguien no actúa o piensa como ellos. Pueden parecer buenos pero esconden una gran agresividad si las cosas no son como ellos quieren.

5. Pensamiento dicotómico

Esta rigidez mental les lleva a tener un pensamiento dicotómico, en el que todo está bien o está mal. No ven los matices que puede haber en la vida y en las relaciones interpersonales.

Por ejemplo, cuando una relación amorosa pasa por un mal momento por la falta de diálogo (y la otra persona duda), pueden querer vengarse de su pareja en vez de entender que la situación y los conflictos continuos, muchas veces, pueden llevarnos a estar confundidos. Lo que se necesita en esos momentos es comunicarse y ser empático, no vengativo.

6. No perdonan y no olvidan

Las personas vengativas son personas rencorosas porque no olvidan. Al tener el pensamiento dicotómico del que he hablado en el punto anterior no aceptan la situación que ven como una amenaza.

Al no perdonar viven anclados en el pasado, lejos del presente que es dónde está el bienestar de una persona. Pese a que a veces no seamos conscientes, perdonar tiene muchos beneficios y es clave para nuestro equilibrio emocional. Te lo explicamos en nuestro artículo “El perdón: ¿debo o no debo perdonar a quien me hirió?”.

7. No aprenden del pasado

Por tanto, son individuos que viven en el pasado, rememorando el hecho que les hirió una y otra vez. Las malas experiencias pasadas son grandes oportunidades para crecer, pero es necesario aprovecharse de ellas y no tomárselas como algo personal. De lo contrario, es imposible poder avanzar.

8. Son personas orgullosas

Las personas vengativas suelen ser personas orgullosas, que piensan que los demás les están atacando. Esto provoca una actitud defensiva que no favorece la buena marcha de las relaciones interpersonales.

Pese a mostrarse fuertes, en realidad, se están mostrando débiles, pues cuando una tiene confianza en sí mismo/a acepta la situación y sigue adelante.

9. Viven un eterno drama

Hay personas que van por la vida con optimismo, que hacen frente a los obstáculos que se encuentran por el camino y pasan página una vez superados. Pero este tipo de personas guardan el rencor y la venganza muy adentro y lo reviven continuamente. En vez de superarlo y seguir con su vida, se recrean en los hechos una y otra vez.

10. Son inseguras

Las personas seguras de sí mismas no le dan más importancia a los hechos que les afectan. Pueden estar molestos cuando una relación personal tiene momentos malos, pero luego siguen adelante. Viven su vida al máximo, porque saben que deben seguir su camino para lograr el desarrollo personal y los objetivos que desean alcanzar.

Ser vengativo es querer hacer daño a las otras personas y desvía al individuo del camino que debe seguir para ser feliz. Puede que en un momento determinado la venganza parezca una buena opción, pero a la larga puede ser perjudicial.