Un resumen de las características de este fármaco.

Los barbitúricos se consideran los primeros ansiolíticos que aparecieron en el mercado. Derivan del ácido barbitúrico, y presentan propiedades sedantes e hipnóticas, principalmente, aunque también anticonvulsivas. Uno de ellos es el fenobarbital, especialmente usado en la epilepsia.

Este barbitúrico ha sido uno de los más utilizados en medicina y en psiquiatría, y, aunque originariamente se utilizaba como ansiolítico, actualmente está indicado para tratar los casos de epilepsia, convulsiones e insomnio grave. En este artículo conoceremos sus características generales, mecanismo de acción, indicaciones y efectos adversos.

Fenobarbital: características generales

El fenobarbital es un fármaco perteneciente al primer grupo de ansiolíticos que se descubrieron. Se trata de un barbitúrico con propiedades hipnóticas (inducen somnolencia y sueño), sedantes y anticonvulsivas o antiepilépticas (se utilizan para tratar las crisis convulsivas y la epilepsia). Puede presentar dos nombres comerciales: Gardenal y Luminal.

De forma más específica, el fenobarbital es un barbitúrico de acción prolongada. Esto quiere decir que se va liberando y distribuyendo de forma progresiva en el organismo, lentamente. Por otro lado, el comienzo de acción del fenobarbital es lento.

Su acción consiste en inhibir las crisis producidas por ataques de epilepsia, electroshock o pentilentetrazol (fármaco estimulante del Sistema Nervioso Central). A nivel químico, el fenobarbital es un metabolito del mefobarbital (también barbitúrico) y de la primidona (anticonvulsivo).

1. Mecanismo de acción

El mecanismo de acción del fenobarbital se centra en el GABA; recordemos que el GABA es el principal neurotransmisor depresor e inhibidor del cerebro. Así, el fenobarbital se basa en facilitar la inhibición de transmisión sináptica mediada por el GABA; es decir, que potencia la acción inhibitoria del GABA.

Concretamente, lo que hace es abrir los canales de Cloro (Cl-) del receptor GABA A; los barbitúricos tienen la propiedad de aumentar las probabilidades de apertura de estos canales, así como el tiempo en que permanecen abiertos. Este mecanismo es el mismo que utiliza la primidona, otro fármaco anticonvulsivo.

Por otro lado, se desconoce cómo actúa el fenobarbital con exactitud, pero sí se sabe que también ejerce algún tipo de acción sobre los canales de K+ (potasio).

El fenobarbital, junto a otros fármacos como el ácido valproico (antiepiléptico y estabilizador del ánimo), las benzodiacepinas (ansiolíticos), la carbamazepina (anticonvulsivo y estabilizador del estado de ánimo) y la primidona (anticonvulsivo), tiene la capacidad de bloquear los trenes de potenciales de acción (PA) recurrentes de alta frecuencia, que se generan en la neurona que padece la epilepsia.

Acción sobre el glutamato

Otra acción que ejerce el fenobarbital es reducir la excitación que produce el glutamato (principal aminoácido estimulante del cerebro).

Sin embargo, esta acción no se relaciona con la disminución de las crisis convulsivas, ya que este efecto lo producen los fármacos que bloquean los receptores NMDA (receptores del glutamato), y el fenobarbital lo que hace es actuar sobre los receptores no-NMDA, uniéndose a ellos.

Así, puede ser que los receptores no-NMDA (de aminoácidos excitatorios), o incluso los AMPA (receptores del glutamato), tengan relación con los trastornos epilépticos (epilepsia).

2. Absorción

La absorción de un fármaco indica cuándo éste se ha incorporado al torrente sanguíneo. En el caso del fenobarbital, ésta se produce rápidamente y de forma completa.

3. Otras propiedades

El fenobarbital se trata de un fármaco de elevada eficacia, seguro y económico. Se puede utilizar tanto en niños como en adultos; sin embargo, en la población pediátrica se debe ir con cuidado porque frecuentemente provoca alteraciones en las funciones cognitivas, problemas de conducta y excitación del Sistema Nervioso Central (SNC) (llamada “excitación paradójica”).

En cuanto a su toma y dosis, generalmente se prescribe una sola toma al día; esto es debido a la larga vida media del fenobarbital. Recordemos que la vida media de un fármaco es el tiempo que tarda el organismo en eliminar el 50% del mismo. La vida media larga del fenobarbital implica que sus efectos duren más tiempo.

Indicaciones

El fenobarbital presenta tres indicaciones principales: la epilepsia, las convulsiones (y su prevención) y el trastorno de insomnio grave.

1. Eplepsia

El fenobarbital se utiliza en los casos de epilepsia, concretamente para aliviar las convulsiones generalizadas y los estados epilépticos. Las convulsiones que alivia especialmente son de tipo tónico-clónicas generalizadas (afectan a todo el cerebro); éstas conllevan síntomas como la rigidez del cuerpo, tirones en los brazos y/o las piernas que se van repitiendo, y la pérdida de conciencia.

Para otro tipo de convulsiones, el fenobarbital también es efectivo pero no tanto. Se trata de las convulsiones parciales, mioclónicas y acinéticas. Concretamente, las convulsiones parciales o focales aparecen cuando la actividad eléctrica del cerebro se limita a una zona concreta del mismo; las mioclónicas se caracterizan por una sacudida brusca y muy rápida de las extremidades, y las acinéticas, por la pérdida del tono muscular y una posible caída.

2. Convulsiones

Las convulsiones, típicas en la epilepsia, son contracciones y distensiones temblorosas y repetidas, en uno o más músculos del cuerpo. Aparecen de forma brusca y violenta, como consecuencia de un aumento súbito de la actividad eléctrica del cerebro, siendo esta actividad, además, anormal.

El fenobarbital está indicado para prevenir estas convulsiones (profilaxis) y para aliviarlas (tratamiento).

3. Insomnio grave

En casos de trastorno de insomnio grave, también se utiliza el fenobarbital. El insomnio es un trastorno del sueño que conlleva dificultades para iniciar el sueño (insomnio de inicio), para mantenerlo un mínimo de tiempo (insomnio de mantenimiento) o para dormir hasta el final de la noche (la persona se despierta precozmente) (insomnio terminal).

En estos casos, este barbitúrico se utiliza como tratamiento a corto plazo (de hecho, se desaconseja utilizarlo como tratamiento a largo plazo, ya que puede perder su efectividad, a partir de las 2 o 3 semanas de inicio del mismo).

Eficacia

Un dato interesante de conocer es que en la población pediátrica con trastornos epilépticos y/o crisis convulsivas, actualmente el fenobarbital ha sido reemplazado por otros fármacos anticonvulsivantes como la carbamazepina o la fenitoína, como fármacos de primera elección.

Por otro lado, aunque se considere un fármaco eficaz para la epilepsia, se desaconseja su uso para los trastornos de ansiedad, ya que su efecto es demasiado potente (de hecho, los barbitúricos se han usado ampliamente para cometer actos suicidas).

En cuanto a la investigación clínica con fenobarbital, realmente son pocos los estudios rigurosos que hayan estudiado (y/o demostrado) la eficacia o la toxicidad del mismo.

Efectos secundarios

El fenobarbital, como otros barbitúricos, puede producir una serie de efecto adversos importantes, sobre todo los relacionados con una excitación y una hiperactividad de la conducta (especialmente en niños pequeños).

Por otro lado, también puede alterar las funciones cognitivas (sobre todo aquellas relacionadas con la inteligencia), especialmente si se toma el fármaco durante mucho tiempo (aunque sea a dosis bajas).

Otros efectos adversos del fenobarbital incluyen malestar gastrointestinal, anemia megaloblástica (insuficiencia de células en la médula ósea) e ictericia (aumento de bilirrubina en la sangre).

En cuanto a la exposición prenatal a fenobarbital en neonatos, se ha visto cómo el fármaco puede ocasionar ciertas disfunciones reproductivas, tales como ciclos menstruales irregulares en mujeres, disminución de la fertilidad y un retraso en la manifestación de la pubertad.

Referencias bibliográficas:

  • Stahl, S.M. (2002). Psicofarmacología esencial. Bases neurocientíficas y aplicaciones clínicas. Barcelona: Ariel.
  • Vademecum. (2016). Fenobarbital.
  • Valsecia, M. y Malgor, L. (2012). Drogas anticonvulsivantes o antiepilépticas. Farmacología Médica, Capítulo 4, 5: 37-58.