Jacob Robert Kantor (1888-1984) fue el creador del interconductismo, un modelo psicológico y científico que convivió con el conductismo radical skinneriano y estaba fuertemente influido por la filosofía naturalista. 

En este artículo analizaremos los cuatro principios básicos del interconductismo de Kantor y su relación con el modelo de Skinner.

Principios básicos del interconductismo

Kantor acuñó el término “interconductismo” probablemente para diferenciar su postura del modelo clásico de la psicología conductista, hegemónico en su época y muy popular en la actualidad: el esquema “E-R” (Estímulo-Respuesta).

El modelo de Kantor define un campo psicológico que se esquematiza como K = (es, o, f e-r, s, hi, ed, md), donde “K” es un segmento conductual determinado. Cada una del resto de abreviaturas hace referencia a una de las siguientes variables:

  • Eventos estimulares (es): todo aquello que hace contacto con un cuerpo determinado.
  • Variables del organismo (o): reacciones biológicas a la estimulación externa.
  • Función de estímulo-respuesta (f e-r): sistema desarrollado de forma histórica que determina la interacción entre estímulos y respuestas.
  • Factores situacionales (s): toda variable, tanto organísmica como externa, que ejerza una influencia sobre la interacción analizada.
  • Historia interconductual (hi): hace referencia a los segmentos conductuales que han sucedido previamente y que influyen en la situación actual.
  • Eventos disposicionales (ed): la suma de los factores situacionales y de la historia conductual, es decir, todos los eventos que influyen en la interacción.
  • Medio de contacto (md): circunstancias que permiten que tenga lugar el segmento conductual.

El interconductismo no sólo es considerado una teoría psicológica, sino una propuesta filosófica de carácter general, aplicable tanto a la psicología como al resto de ciencias, particularmente las del comportamiento. En este sentido Moore (1984) destaca cuatro principios básicos que caracterizan a la psicología interconductista de Kantor.

1. Naturalismo

La filosofía naturalista defiende que todo fenómeno es explicable por las ciencias naturales y que existe una interdependencia clara entre los eventos físicos y los no observables. Así, esta filosofía rechaza el dualismo entre el organismo y la mente, a la que considera una manifestación del sustrato biológico del cuerpo al interactuar con un entorno determinado.

Por tanto, al analizar cualquier hecho es fundamental tener en cuenta el contexto espaciotemporal en el que se da, ya que intentar estudiar un hecho aislado es reduccionista y carente de sentido. Kantor advirtió de que la tendencia de la psicología hacia el mentalismo interfiere en su desarrollo como ciencia y debe ser denunciada en cualquiera de sus formas.

2. Pluralismo científico

Según Kantor no existe una ciencia que sea superior al resto, sino que los conocimientos adquiridos por diferentes disciplinas deben ser integrados, y es necesario que unas refuten los planteamientos de otras por tal de que la ciencia pueda avanzar. Para esto los investigadores no deben buscar una macroteoría sino simplemente seguir investigando y haciendo propuestas.

3. Multicausalidad

El interconductismo rechaza las hipótesis y modelos de causalidad tradicionales, que pretenden explicar la ocurrencia de determinados hechos a través de relaciones lineales y simples. Según Kantor la causalidad debe ser entendida como un proceso complejo que integra múltiples factores en un campo fenomenológico dado.

Asimismo destacó el carácter probabilístico de la ciencia; en ningún caso se encuentran certezas, sino que tan sólo es posible generar modelos explicativos lo más cercanos posibles a los factores subyacentes, de los cuales es imposible obtener toda la información.

4. Psicología como interacción entre organismo y estímulos

Kantor señaló que el objeto de estudio de la psicología debía ser la interconducta, es decir, la interacción bidireccional entre los estímulos y las respuestas del organismo. Dicha interacción es más compleja que las de ciencias como la física, puesto que en la psicología es muy relevante el desarrollo de patrones de conducta por acumulación de experiencias.

Relación con el conductismo radical

La psicología interconductual de Kantor y el conductismo radical de Burrhus Frederick Skinner surgieron aproximadamente en la misma época. La relación entre ambas disciplinas en su punto álgido puede describirse como ambivalente, puesto que tanto las similitudes como las diferencias entre el interconductismo y el conductismo radical son evidentes.

Los dos modelos analizan el comportamiento sin utilizar variables mediacionales no observables, como los pensamientos, las emociones o las expectativas. De este modo se centran en estudiar las contingencias y las relaciones de causalidad entre la conducta y sus determinantes ambientales, evitando el uso de constructos hipotéticos.

Según Morris (1984), las diferencias entre el interconductismo y el conductismo radical son básicamente una cuestión de énfasis o de detalles; por ejemplo, Kantor no estaba de acuerdo con la perspectiva skinneriana de que la conducta debe ser entendida como respuesta, sino que la concebía como una interacción entre distintos factores.

Schoenfeld (1969) afirmó que la limitada influencia de Kantor se puede explicar por el hecho de que sus aportaciones fueron básicamente de carácter teórico, puesto que su talento principal consistía en el análisis y la crítica de los planteamientos vigentes y buscó inspirar a otros a seguir una nueva dirección en el campo de la psicología y en la ciencia en general.

Referencias bibliográficas:

  • Moore, J. (1984). Conceptual contributions of Kantor’s interbehavioral psychology. The Behavior Analyst, 7 (2): 183-187.
  • Morris, E. K. (1984). Interbehavioral psychology and radical behaviorism: Some similarities and differences. The Behavior Analyst, 7 (2): 197-204.
  • Schoenfeld, W. N. (1969). J. R. Kantor’s Objective Psychology of Grammar and Psychology and Logic: A retrospective appreciation. Journal of the Experimental Analysis of Behavior, 12: 329-347.