Sí: sentirse triste, cansado o desganado en Navidad es frecuente y, en la mayoría de los casos, no significa que algo vaya mal. Las pérdidas, la soledad, el dinero o la presión por estar alegre pesan más en estas fechas; solo conviene prestar atención si la tristeza dura semanas o te impide hacer tu vida.
Cada año llega antes. Luces, anuncios de perfumes, juguetes, gente que se muestra muy feliz, etc. Pero... ¿estamos realmente obligados a entrar en esta corriente de buenrollismo consumista si en el fondo no nos sentimos bien? La respuesta es no. Tampoco es cuestión de convertirnos en el Grinch, ese personaje que odiaba las navidades con toda su alma, pero tenemos derecho a escucharnos y a actuar en consecuencia.
Hay muchos motivos por los que podemos sentir rechazo a estas fiestas. Por la ausencia de algún ser querido, porque te toca trabajar, porque estás lejos de casa, porque las cuentas no salen o porque simplemente no comulgas con lo que nos quieren vender como «Navidad». Nada de esto es un problema grave en sí, pero combinado con la presión social, puede dejarnos un poso de tristeza que no siempre sabemos explicar.
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Por qué la Navidad puede ponernos tristes
La Navidad concentra en pocos días muchas cosas que durante el año quedan repartidas: reencuentros, balances, gastos, rituales y recuerdos. Es lógico que todo eso remueva emociones, y no todas alegres.
El primer motivo suele ser la ausencia. Las fiestas hacen más visible a quien ya no está, ya sea por una muerte, una separación, una migración o una distancia que no elegimos. Los brindis, las sillas vacías y las tradiciones que antes compartíamos con alguien pueden reabrir un duelo que creíamos más cerrado.
El segundo es la comparación. Anuncios, redes sociales y conversaciones transmiten la idea de una familia perfecta reunida alrededor de una mesa abundante. Si nuestra realidad se parece poco a esa imagen, es fácil sentir que fallamos. A esto se suman la soledad no deseada, que en estas fechas se nota más, el cansancio de fin de año y la tensión económica de regalos y cenas.
¿Es tristeza navideña o algo más?
La tristeza de estas fechas suele ir y venir, se relaciona con algo concreto y deja espacio para momentos buenos. Lo que conviene vigilar es la duración y el impacto en tu vida diaria.
El Servicio Nacional de Salud británico (NHS) describe como señales de una posible depresión sentirse bajo de ánimo o sin esperanza la mayor parte del tiempo durante al menos dos semanas, perder el interés por lo que antes se disfrutaba, dormir mucho peor o mucho más, o tener dificultades para concentrarse. Si te reconoces en ese cuadro, y sobre todo si empezó antes de diciembre o no mejora cuando pasan las fiestas, merece la pena consultarlo con un profesional. Puedes orientarte con el test de depresión PHQ-9, que da un resultado orientativo y no sustituye una valoración clínica.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) recuerda que la salud mental forma parte de la salud general y que pedir ayuda a tiempo mejora la evolución de la mayoría de los problemas emocionales.
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Consejos para vivir unas navidades emocionalmente sanas
Está claro que el simple hecho de que exista la Navidad no significa que tengamos que vivir estas fechas sintiéndonos en la cúspide de la felicidad. A la vez, también resulta evidente que no podemos andar alimentando nuestras frustraciones por estar muy lejos del ideal «espíritu navideño». En el equilibrio está la virtud, como siempre; lo único que ocurre es que en esta festividad hay muchos elementos tradicionales y culturales con una fuerte carga emocional: las cenas en familia, los brindis por los que no están, los regalos...
Estas son algunas pautas para pasar de la mejor manera las navidades.
1. No sientas la obligación de participar en los eventos
Si hay cosas que realmente no te apetecen nada pero hay una cierta presión social que te empuja a realizarlas, corta por lo sano: anula los efectos de esa presión social comunicando a los demás, de manera asertiva, por qué no quieres participar en ciertas cosas. Si lo haces de una manera en la que quede claro tu punto de vista, es muy probable que lo entiendan, sobre todo si durante el resto del año tiendes a ser una persona que disfruta de participar en eventos sociales comparables.
Eso sí, en el caso de los eventos familiares, ten en cuenta que estos tienen una carga simbólica especial y que en los más importantes tu ausencia puede ser interpretada como una señal de que algo no va bien. El grado en el que logres «independizarte» de estas tradiciones depende de tu habilidad comunicativa. Si lo que te preocupa son las tensiones en la mesa, aquí tienes ideas para evitar conflictos familiares en las reuniones navideñas.
2. Hazte un regalo
Nunca está de más aprovechar los días de Navidad para hacerte un pequeño obsequio. Es una manera de darle la vuelta a una de las ideas de la Navidad; en vez de entrar en la lógica de la competición de regalos, inviertes en un recordatorio de que tu bienestar y tu autoestima también cuentan.
Siempre que no caigas en una espiral de consumismo y mantengas fija tu atención en el objetivo de darte un pequeño capricho, todo irá bien. Y el regalo no tiene por qué costar dinero: una tarde para ti, un paseo largo o un libro pendiente también valen. Cuanto más personal y significativo sea, más fácil será dejar aparcada la obsesión por comprar por el simple hecho de comprar.
3. Comparte tu tiempo con los tuyos, si lo deseas, en la medida que te plazca y puedas
Otro consejo útil para hacer tuya la Navidad y evitar que esta te domine a ti es crear tu propio calendario de eventos y animar a tus seres queridos a participar en ellos. Por ejemplo, si en navidades sueles tener más trabajo del normal, propón una cena con los amigos más cercanos en alguna de las semanas posteriores como alternativa a quedar un viernes en el que estarás hasta la hora de cenar rellenando documentos.
Si pasas las fiestas solo, por elección o por circunstancias, también puedes diseñar tu propio plan: una llamada larga con alguien querido, un voluntariado o un día dedicado a algo que te guste.
4. Ten un bonito recuerdo para los que faltan
Aprovecha para recordar a los seres queridos que ya no están, dado que probablemente tendrás recuerdos de navidades pasadas junto a ellos. Pero si eso te hace sentir mal, no te obligues a ello; cada cosa debe darse a su tiempo. Si la pérdida es reciente, puede ayudarte leer sobre cómo gestionar la Navidad ante la muerte de un ser querido.
5. No seas gruñón
Si pierdes demasiada energía expresando tu frustración por el concepto de la Navidad, tan solo harás que esta sea más importante en tu vida, aunque no del modo en el que te gustaría. Cada queja estará reforzando el pequeño ritual de dejar claro tu desagrado por estas fechas, el cual a la vez te mantendrá en ese malestar.
Además, si tu problema es que te frustra ver que los demás no están en contra de la Navidad, este tipo de quejas difícilmente convencerá a alguien que lleva toda su vida disfrutando de esta festividad: los argumentos difícilmente vencen a las emociones. Para manejar mejor esa frustración puede servirte esta guía de gestión emocional.
6. Y recuerda, el día 7 de enero está a la vuelta de la esquina
La Navidad no deja de ser un conjunto de días; si ampliamos el foco, veremos que técnicamente son una época más del año, como cualquier otra. Es perfectamente posible que al finalizar la Noche de Reyes hayamos atravesado estas festividades sin apenas haberlo notado si hemos elegido no involucrarnos en la tradición. En todo caso, es importante no perder de vista la brevedad de la Navidad y su carácter simbólico y cultural.
¿Necesitas ayuda profesional?
Si estas fechas te hacen sentir mal, o si la tristeza se alarga más allá de las fiestas, debes saber que los psicólogos estamos formados para atender la mayoría de las problemáticas emocionales que surgen sobre todo en estos días. Si te interesa saber cómo trabajamos en Despertares Psicólogos, puedes ver los datos de contacto de nuestro centro de psicoterapia en Madrid; también estamos en Móstoles, Getafe y Leganés. Si vives en otra ciudad o en otro país, en el directorio de Psicología y Mente encontrarás profesionales en España, México y Colombia.
Y si en algún momento la tristeza se vuelve insoportable o piensas en hacerte daño, pide ayuda de inmediato. En España puedes llamar al 024 (atención a la conducta suicida) o al 112; en México, a la Línea de la Vida (800 911 2000) o al 911; en Colombia, al 123.
Este contenido es educativo y no sustituye terapia ni la valoración de un profesional de la salud mental.


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