Los seres humanos recordamos pasado, vivimos el presente y nos imaginamos el futuro. Es en ese futuro en el cualquier opción es posible.

El futuro es algo que no nos ha llegado todavía, pero sí que nos podemos imaginar a nosotros mismos y cómo vamos a enfrentarnos a lo que en ese momento haga aparición.

A esta acción de verse a uno mismo en lo que podría ocurrir a continuación se le denomina pensamiento episódico futuro y es algo fundamental en nuestra conducta. Es lo que nos permite orientar nuestra conducta para llegar a un fin, y a continuación vamos a verlo más a fondo.

¿Qué es el pensamiento episódico futuro?

Poder pensar en el futuro es un componente integral de la cognición humana. De hecho esta capacidad de imaginar eventos que todavía no han tenido lugar, pero que vemos como plausibles en el futuro es considerado un aspecto crucial a la hora de diferenciarnos con el resto de animales.

El pensamiento episódico futuro es la capacidad humana de proyectar nuestra propia existencia a un evento que todavía no ha ocurrido. Se podría entender como nuestra capacidad para imaginarnos a nosotros mismos en un suceso que creemos que es posible que ocurra. En esencia, se trata de pre-experimentar algo, un acontecimiento futuro.

¿De qué parte?

La idea de pensamiento episódico futuro, conceptualizado originalmente Cristina M. Atance and Daniela K. O’Neill, parte de la idea de la memoria episódica de Endel Tulving.

Este autor clasificó la memoria en dos tipos: la semántica y la episódica. De acuerdo a Tulving la memoria semántica es aquella que viene a ser definida, ampliamente, como el conocimiento del mundo (conocer significados, fechas de eventos histórico, datos en general…). En cambio la memoria episódica tiene que ver con el hecho de poder recordar experiencias relacionadas con nuestra persona, es decir, re-experimentar eventos pasados.

Por ejemplo, hablaríamos de memoria semántica si tratamos de recordar el nombre de nuestro instituto, cómo se llamaban nuestros compañeros y profesores, qué vimos en la asignatura de biología y de qué iba exactamente la teoría de Lamarck. En cambio, la memoria episódica tendría que ver con recuerdos que nos trae el instituto, cuando nos peleamos con uno de nuestros compañeros o suspendimos un examen y el profesor nos riñó.

En base a esto se puede comprender que memoria episódica y vernos a nosotros mismos en una situación futura tienen mucho que ver. Es como si recordáramos, pero en vez de hacerlo mirando al pasado lo hacemos mirando al futuro.

Además, esta misma idea está basada en otra de Tulving, la conciencia autonoética, la cual es la que media en el conocimiento de la propia existencia e identidad del individuo en un tiempo subjetivo, extendiéndose desde el pasado personal a través del presente hacia el futuro personal.

Esta conciencia, junto con la idea de la memoria episódica, sería lo que nos permitiría “viajar al futuro”. Re-experimentaríamos experiencias ya vividas pero proyectándolas en miras hacia el futuro.

Cabe comprender que cuando hablamos de pensamiento episódico futuro no es sinónimo de imaginación "pura". En este proceso no se da un proceso creativo desmedido, sino una visualización de cómo puede ser el futuro teniendo en cuenta diferentes factores, tanto positivos como negativos, que limitan y enfocan el escenario futuro que estamos pre-experimentando.

Para comprenderlo mejor, podemos estar planeando unas vacaciones en la playa. Para ello nos estamos imaginando a nosotros mismos disfrutando de esas merecidas vacaciones, pero también nos imaginamos trabajando la semana anterior para adelantar trabajo, imaginamos qué vamos a poner y qué no en la mochila y qué es lo que vamos a necesitar mientras estemos ahí. Es decir, nos ponemos límites más o menos realistas a la hora de imaginar y experimentar el evento futuro.

Conceptos relacionados

Son varios los conceptos relacionados con el pensamiento episódico futuro.

Memoria prospectiva

La memoria prospectiva es aquella que usamos al recordar algo con la intención de llevarlo a cabo en el futuro. Es decir, es tener en cuenta una acción que deseamos realizar en el futuro con la intención de conseguir una meta u objetivo.

Por ejemplo, un caso de uso de la memoria prospectiva sería cuando nos hemos de acordar de enviarle un mensaje a un familiar o amigo la próxima vez que lo veamos, o regar las plantas la próxima vez que salgamos al balcón.

Dentro de la memoria prospectiva están implicados tres procesos:

  • Desarrollar un plan
  • Recordar el plan
  • Recordar en algún momento del futuro ejecutar el plan

El pensamiento episódico futuro tiene mucho que ver con la memoria prospectiva, especialmente cuando se pretende generar una forma para recordar lo que tenemos que hacer.

Por ejemplo, supongamos que nos tenemos que tomar una medicina inmediatamente después de llegar a casa hoy. Para asegurarnos de que nos la tomamos decidimos que, antes de irnos de casa, vamos a dejar la medicina en la mesa de la cocina, cerca de donde están los vasos.

El motivo por el que hemos dejado la medicina en la cocina no es aleatorio. Hemos predicho qué vamos a hacer nada más llegar a casa, sabiendo que vamos a entrar en la cocina para tomarnos la merienda después de un agotador día de trabajo. Así, al llegar veremos la medicina y nos acordaremos de que tenemos que tomarla.

Juicios y toma de decisiones

Los seres humanos solemos tender a ser más optimistas a la hora de imaginar cuando vamos a terminar un proyecto, especialmente si la fecha del proyecto se muestra muy lejana en el tiempo. A esto se le ha denominado falacia de la planificación.

Una de las explicaciones detrás de esta falacia está en el hecho de que tendemos a basar nuestras predicciones solo en el plan futuro, ignorando o dejando de lado todos los detalles que podrían afectar a la duración de lo que tenemos que hacer.

La tendencia de la gente a la hora de llevar a cabo pensamiento episódico futuro, y su exactitud a la hora de hacer predicciones sobre eventos futuros puede estar mediada también por la proximidad temporal del evento futuro en cuestión.

Se ha visto que las personas representamos de forma más abstracta los eventos más lejanos en el futuro, incluso si la información que poseen sobre el evento se mantiene constante. Se ha visto que las personas tendemos a considerar las limitaciones de tiempo solo cuando el evento está más próximo en el tiempo.

Pensamiento episódico futuro y su desarrollo en la infancia

La capacidad de imaginarse a uno mismo en posibles situaciones futuras varía en función de la edad cronológica. Más o menos en el tercer año de vida, tanto la capacidad de habla como otros apsectos relacionados con la conducta, como el poder prepararse para un evento que todavía no ha sucedido, reflejan conciencia sobre el futuro. Es a esta edad en el que en el habla del niño aparece una comprensión sobre el futuro que no se limita a una simple recapitualación del pasado.

El niño es consciente de que el futuro es una situación incierta, en la que pueden ocurrir diferentes cosas. De hecho, entre los 2 años y 2 años y 11 meses en el habla del niño aparecen palabras que indican incerteza de cara al futuro, como “quizás” y “posiblemente”. Estas construcciones sobre el futuro no se basan solamente en el pasado y lo que ya ha vivido, sino en proyecciones de cara al futuro, predicciones e hipótesis.

La capacidad para planear el futuro va incrementándose entre los 3 y 5 años. Por ejemplo, a estas edades se les puede preguntar “¿qué imaginas que vas a hacer en el parque?” y el niño puede contarnos todo lo que quiere hacer, correr con otros niños, jugar en la arena, dar una vuelta pero no jugar con los columpios porque le dan miedo. Así, nos indica lo que está seguro, más o menos, que va a acabar haciendo, en vez de decirnos que ha hecho otras veces ahí.

De cara a los 5 años, el niño tiene una mejor capacidad de planificación, no únicamente en términos de lenguaje. Ya es capaz de preparar y tomar decisiones de cara al futuro, y establecer una serie de metas a cumplir, aunque todavía de forma mucho menos organizada que en adultos. Es más consciente del futuro y cómo puede cambiarlo.

Incluso se ha visto que los niños de preescolar tienen una cierta capacidad para considerar las futuras consecuencias de su conducta. Esto ha sido ampliamente ejemplificado con el test de la golosina (también llamado del malvavisco) de Walter Mischel. En este experimento se coloca delante del niño una golosina y se le dice que, pasado un tiempo, si no se la ha comido tendrá otra golosina más. A partir de los 4 años los niños prefieren esperarse y recibir el doble antes que no controlarse y comerse el malvavisco.

¿Qué relación tiene con la psicopatología?

El pensamiento episódico futuro se ha relacionado con la psicología clínica, especialmente a la hora de comprender el transcurso y preocupaciones que manifiestan los pacientes de trastornos tales como la ansiedad o la depresión.

Una cosa que ha resultado llamar bastante la atención es el tipo de pensamiento orientado al futuro de las personas quienes sufren trastorno de ansiedad generalizada. Si bien en la población general el pensamiento episódico futuro constituye una porción muy importante de la actividad cognitvia, ayudando a planificar futuras situaciones, se ha visto que en los apcientes de este trastorno de ansiedad el pensamiento en miras al futuro es más inespecífico y negativo.

En este caso se presenta una preocupación hacia al futuro que, en el contexto del trastorno, es análogo a la rumiación y se presentan pensamientos generales y abstractos, carecientes de detalles concretos y específicos. Los pacientes con asniedad generalizada tienen una imageria mental más propensa a no visualizar escenarios futuros realistas, sino a vivir la preocupación del evento aversivo que se imaginan que les pasará.

Referencias bibliográficas:

  • Atance, C. M., & O'Neill, D. K. (2001). Episodic future thinking. Trends in cognitive sciences, 5(12), 533–539. https://doi.org/10.1016/s1364-6613(00)01804-0
  • Wu, Jade & Szpunar, Karl & Godovich, Sheina & Schacter, Daniel & Hofmann, Stefan. (2015). Episodic Future Thinking in Generalized Anxiety Disorder. Journal of Anxiety Disorders. 36. 10.1016/j.janxdis.2015.09.005.