La escala de Daniels o test de Daniels es una herramienta utilizada para medir la fuerza de los músculos en el cuerpo humano, especialmente en pacientes con trastornos neuromusculares o lesiones localizadas.

Debemos de tener en cuenta que el sistema muscular nos permite relacionarnos con el entorno, ya que es el encargado del movimiento, y por ello, el responsable de que nuestro organismo se adecúe a las exigencias espaciales inmediatas del ambiente que nos rodea. Es por ello que el ser humano presenta 650 músculos distintos, los cuales corresponden al 40 % del peso de un individuo adulto, una cifra para nada despreciable.

Así pues, valorar la fuerza muscular en pacientes en tratamientos fisioterapéuticos es una cuestión esencial. Además de la identificación y seguimiento de la progresión ante enfermedades, escalas como la de Daniels pueden ser útiles para eventos culturales, ya que permite la evaluación, por ejemplo, de los participantes en deportes paralímpicos.

Por todas las razones de peso que hemos expuesto con anterioridad, aquí te explicamos qué es la escala de Daniels y en qué ámbitos se aplica.

Escala de Daniels: clasificando la fuerza muscular

Como ya hemos dicho con anterioridad, esta y otras escalas se utilizan para medir la fuerza de los músculos en el cuerpo humano. Como no queremos empezar a construir la casa por el tejado, antes es necesario cimentar, al menos de forma somera, qué es la fuerza muscular y cómo funciona.

Sobre la fuerza muscular

La fuerza muscular se define como la capacidad de un músculo o una serie de músculos de ejercer tensión contra una carga durante el ejercicio de contracción muscular. Por simple que pueda resultar esta definición “de libro”, diversas fuentes recogen que la fuerza muscular se puede diseccionar en tres variantes diferentes:

  • Fuerza máxima: el valor más elevado de fuerza que puede mostrar el sistema neuromuscular en una contracción.
  • Fuerza explosiva: la realización del máximo grado de fuerza posible en un intervalo temporal mínimo.
  • Fuerza resistencia: es la capacidad de aguante de un determinado grupo muscular cuando se realiza un esfuerzo constante y largo de fuerza.

Como podemos observar, estamos ante esfuerzos musculares que se catalogan según su resistencia, duración y velocidad de ejecución. Cada uno de este tipo de fuerzas tiene utilidades en momentos concretos de la vida del individuo y en diversas disciplinas deportivas.

El esfuerzo muscular se puede realizar de forma isotónica o isométrica y hay tres tipos de contracciones musculares (agonistas, antagonistas y sinergistas). A pesar de que no vamos a detenernos en esta terminología compleja por el riesgo de desviarnos demasiado del tema a tratar, arrojamos los términos para que quede vigente el mundo conceptual que encierra la fuerza muscular.

Una escala de naturaleza numérica

Volviendo al tema que aquí nos atañe, la escala de Daniels vio la luz por primera vez en 1946 y fue redactada por las americanas Lucille Daniels, Marian Williams y Catherine Worthingham (por ello, en inglés también es conocida como “Daniels and Worthingham Scale”). La obra, conocida como “Pruebas Funcionales Musculares: Técnicas manuales de exploración” continúa disponible a día de hoy, tanto en formato online como en portales de venta por todos conocidos.

La escala en sí misma sigue una numeración concreta, con seis niveles bien diferenciados del 0 al 5. Estos son los siguientes:

  • 0: el músculo no se contrae, parálisis completa.
  • 1: el músculo se contrae, pero no hay movimiento. La contracción puede palparse o visualizarse, pero no hay movimiento.
  • 2: el músculo se contrae y efectúa todo el movimiento, pero sin resistencia, pues no puede vencer a la gravedad.
  • 3: el músculo puede efectuar el movimiento en contra de la gravedad como única resistencia.
  • 4: el músculo se contrae y efectúa el movimiento completo, en toda su amplitud, en contra de la gravedad y en contra de una resistencia manual moderada.
  • 5: el músculo se contrae y efectúa el movimiento en toda su amplitud en contra de la gravedad y con una resistencia manual máxima.

Esta escala numérica va acompañada de una evaluación cualitativa, que asigna los parámetros “Normal”, “Bueno”; “Regular”, “Deficiente”, “Vestigios de actividad” y “Nulo” a los valores nombrados con anterioridad.

La división de esta escala, citada palabra por palabra, permite a los fisioterapeutas evaluar la capacidad de un músculo para generar contracción, la cual lleva a realizar un movimiento, sostenerlo o frenarlo.

Aún así, en algunos casos, la fuerza del paciente es un parámetro sesgado, pues este puede ser variable (por ejemplo, que el individuo haga menos fuerza de la que realmente es capaz) y subjetivo. En estas ocasiones se requiere de otras herramientas más sofisticadas.

Un ejemplo de esto es la electromiografía, una técnica de registro gráfico de la actividad eléctrica producida por los músculos esqueléticos. Ya no nos basamos en una mera observación, pues el electromiograma se obtiene a partir de la inserción de electrodos sobre el músculo o la superficie cutánea que se encuentra por encima del mismo.

Es importante reconocer que la escala de Daniels es parte de una valoración completa del estado neuromuscular del paciente, pero ni mucho menos otorga respuestas a todas las variables a medir.

Este test ejemplifica tanto la fuerza como la función muscular, pero también han de tenerse en cuenta otros parámetros como los siguientes: los arcos de movimiento (observación del movimiento activo y pasivo), el equilibrio y la estabilidad (observación de respuestas motrices) y la evaluación de la coordinación y la marcha del paciente (mediante tests oculomanuales, tests oculopédicos y observación).

Además, presenta ciertas reservas: sobre todo, las secciones 4-5 de la escala son parcialmente subjetivas, pues dependen mucho del examinador y la fuerza que este aplique en la extremidad a valorar. Esto ha llevado a diversos profesionales a catalogar este tipo de escalas como un método con poca sensibilidad y escasa validez, debido a una alta carga de subjetividad no controlable.

Aplicación de los tests de fuerza muscular

Las enfermedades neuromusculares son un conjunto de más de 150 patologías neurológicas, en su mayoría de naturaleza progresiva y de origen genético, cuya principal característica es la pérdida de fuerza muscular. A pesar de ser consideradas como enfermedades graves, se calcula que a día de hoy existen más de 60.000 afectados por este tipo de trastornos sólo en España.

Más del 50 % de estas enfermedades aparecen durante la infancia, y por desgracia, todavía no disponen de tratamientos efectivos ni curación, si bien detectarlas a tiempo permite la aplicación de distintas terapias para paliar sus síntomas. Además de una pérdida de movilidad que genera un grado de discapacidad variable en el individuo, la pérdida de autonomía personal y la incapacidad de autorrealización producen diversos efectos psicosociales en el paciente.

Por todos estos motivos, identificar de forma rápida estos trastornos se hace esencial para abordarlos de forma multidisciplinar (tanto en un ámbito médico como psicológico). La realización de tests como los de la escala de Daniels son una base adecuada para la detección de diversas enfermedades o para la cuantificación de los daños producidos tras un evento traumático para el sistema nervioso.

No todo se reduce a enfermedades genéticas, pues por ejemplo, se pueden producir pérdidas de fuerza muscular tras un derrame cerebral, lesiones en la masa encefálica, un traumatismo en la espina dorsal y otras muchas patologías. En este caso estamos ante trastornos musculares adquiridos, pues no hay una predisposición genética aparente por parte del individuo a sufrirlos.

Resumen

Como hemos podido ver, los tests de fuerza muscular o Manual Muscle Tests (MMT) son una serie de herramientas relativamente útiles para valorar el estado de la musculatura del paciente en un momento concreto.

Si bien su eficacia relativa está bien establecida, este tipo de prácticas deben compenetrarse con métodos más efectivos y objetivos, tales como la electromiografía, la galga extensiométrica o la dinamometría, además de medidores de otros muchos parámetros no directamente asociados a la fuerza muscular en sí misma.

La escala de Daniels presenta diversos beneficios, debido a la sencilla catalogación del paciente en base a una puntuación numérica, pero se pone en duda por ciertos motivos, tal y como puede ser el alto componente subjetivo del evaluador en cuestión. Desde luego, con la cantidad de herramientas disponibles a día de hoy, una evaluación basada en la observación no puede ser el único apoyo para un diagnóstico.

Referencias bibliográficas:

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  • ¿Qué son las enfermedades musculares? Aesem.org. Recogido a 10 de septiembre en https://www.asem-esp.org/que-son-las-enm/