El lanugo es un término que hace referencia a un tipo de vello corporal muy fino, el cual crece como aislante de la piel como respuesta a la ausencia de grasa. Se da en seres humanos durante el desarrollo fetal, pero también está presente en otros mamíferos.

A pesar de que se trate de una estructura típica del periodo gestacional del ser humano, estas vellosidades también pueden aparecer como síntomas de trastornos alimenticios como la anorexia nerviosa.

Si quieres saber más acerca de este tipo de pelo tan ligado a las primeras etapas de vida del ser humano, te animamos a continuar leyendo.

El lanugo: la vellosidad fetal

Antes de entrar de lleno en la funcionalidad de estas estructuras tan específicas, es necesario esclarecer qué es el pelo en general y cuáles son los tipos que el ser humano presenta a lo largo de su vida.

El pelo, un rasgo ancestral

El pelo, en sí mismo, es una continuación del cuero cabelludo formada por una fibra de queratina, proteína estructural fibrosa rica en azufre. Esta estructura, tan común en básicamente todos los mamíferos, se divide en raíz y tallo. El lanugo, a pesar de ser muy diferente de los pelos presentes en la cabeza, comparte en cierto modo esta estructura basal. Aún así, describiremos al pelo como unidad funcional tomando como referencia al “pelo terminal”, es decir, el vello que todos presentamos en la cabeza.

En la raíz se produce una alta actividad metabólica y mitótica. Esta termina en un bulbo, el cual alberga la papila dérmica encargada de alimentar al pelo. El tallo, por su parte, es la sección principal del cabello y se divide en tres zonas diferentes: cutícula, córtex y médula, en orden de profundidad.

El córtex, la zona intermedia, ocupa el 70 % del cabello y le otorga sus propiedades mecánicas características. La cutícula, en cambio, representa un 9 % del tallo piloso y se encarga de protegerlo de las inclemencias ambientales. Por último, la médula, la zona más interna, ocupa el 21 % de la superficie del pelo y está compuesta por córneas redondeadas.

El ser humano presenta tres tipos de pelo a lo largo de toda su vida:

  • El lanugo, vello aterciopelado que forma parte del desarrollo del feto.
  • El vello corporal, de color y consistencia débiles, que se desarrolla durante la infancia del humano y ocupa todo el cuerpo.
  • El “pelo terminal”, de consistencia resistente y coloración variable. Se trata del pelo presente en la cabeza.

Como podemos ver, el mundo de las vellosidades alberga más secretos de lo que en un principio se podría pensar. Si quieres saber más acerca del lanugo, te animamos a continuar con las siguientes líneas.

Localización y función

Como ya hemos dicho con anterioridad, el lanugo es un tipo de vellosidad fina que está presente en fetos, recién nacidos y personas con ciertos desórdenes nutricionales.

Este tipo de estructura juega un papel esencial en la unión del vérnix caseoso (material graso que protege la piel del feto frente a rozaduras y agrietamientos) a la piel del infante que se está gestando. Esto es muy importante, pues sin el vérnix caseoso, la piel del bebé se arrugaría de forma desmesurada por una constante exposición al líquido amniótico.

Además de esta función integral, el lanugo protege al feto de sustancias dañinas presentes en el ambiente materno, como pueden ser la urea y los electrolitos. También previene la pérdida de agua, promueve la inmunidad innata del feto y juega un papel esencial en la termorregulación. ¿Quién diría que una estructura tan aparentemente básica fuese a tener un papel tan importante en el desarrollo del ser humano en sus primeras etapas?

Esta vellosidad tan especial aparece, aproximadamente, en la semana 13 de gestación, y como ya hemos dicho anteriormente, es el primer tipo de pelo que se manifiesta en los seres humanos. Su aparición y desarrollo se encuentra vinculada, de forma directa, a la expresión de ciertas hormonas. Su crecimiento comienza alrededor de las cejas, nariz y frente, para posteriormente expandirse por todo el cuerpo. Sobre la semana 20, el lanugo cubre toda la superficie corporal del feto.

Durante las semanas 33-36 comienza a desaparecer para integrarse en el líquido amniótico. Este es digerido por el feto, por lo que posteriormente terminará por formar parte del meconio, una sustancia viscosa compuesta por células muertas y secreciones estomacales que revisten el intestino del recién nacido. Hablando de forma clara, el meconio son las primeras heces del recién nacido, pues es expulsado por el bebé durante las primeras 48 horas de vida tras el parto.

Por extraño que pueda resultarnos, sí, los primeros pelos que aparecen en la superficie del recién nacido terminan por ser excretados en su primera deposición. Si este meconio no es excretado por el infante tras las primeras 48 horas tras el parto (lo que sucede en el 99 % de los casos), es necesario acudir al pediatra de forma urgente, pues es probable que algo vaya mal. Es posible que el recién nacido presente patologías anatómicas o neuromusculares.

El lanugo continúa presente en el 30% de los recién nacidos. Esto es una ocurrencia normal que desde luego no tiene por qué alertar a los padres. De todas formas, si está presente en el nacimiento del bebé, este se cae por sí mismo tras las primeras semanas del parto, dejando espacio al vello corporal y a los pelos terminales que ya hemos descrito con anterioridad.

El lanugo y las enfermedades

Como ya hemos dicho en líneas previas, la presencia de lanugo en un individuo adulto es síntoma de una patología grave. Entre las enfermedades que producen la surgencia de estas vellosidades encontramos la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa, varios desórdenes nutricionales o la presencia de un teratoma. A continuación, te explicamos brevemente estas patologías.

Anorexia y bulimia nerviosas

La anorexia y la bulimia se manifiestan de diversas formas en la piel del paciente, pues estos desórdenes generan malnutrición, desajustes psiquiátricos y esfuerzos musculares atípicos por la inducción continuada de vómitos.

Aunque no se tenga claro el porqué de la aparición de estas vellosidades en los pacientes con anorexia y bulimia, este podría responder a una labor protectora de la piel debido a la ausencia de grasa.

Desde luego, la aparición de estas vellosidades no es la consecuencia más grave de estos trastornos alimenticios. Otros efectos pueden ser la hipertensión, la aparición de edemas o retención anormal de agua y una anemia debido a la falta de ingestión de hierro y proteínas. También aparecen síntomas emocionales tales como depresión, trastornos del sueño y abandono de actividades normales. Por todos estos motivos, los abordajes tanto médicos como psicológicos se hacen esenciales en el tratamiento de esta patología.

Teratoma

Los teratomas son tumores encapsulados con componentes de tejidos u órganos que recuerdan a las estructuras “normales” de las tres capas germinales que las conforman. El lanugo aparece de forma usual en estos tumores congénitos.

Se han detectado otros casos puntuales en los que el lanugo puede llegar a aparecer sin correlación aparente con otras patologías. Existen cuadros, por ejemplo, en los que este tipo de vellosidades han aparecido en pacientes que luego han sido diagnosticados con procesos cancerígenos. Aunque no se conozcan del todo los mecanismos causales, la hipertricosis (o aparición de vellosidades desmesurada) parece estar correlacionada con la aparición de carcinomas.

Conclusiones

Como hemos podido observar en las líneas previas, el lanugo es es un tipo de vello corporal muy fino que crece como aislante de la piel por razón de ausencia de grasa. Este está presente en los fetos durante el desarrollo del embarazo, pero también puede presentarse en procesos patológicos como la aparición de teratomas o desórdenes nutricionales como la anorexia o la bulimia nerviosas.

A pesar de ser característico de los seres humanos, este tipo de vellosidad también está presente en otros mamíferos, como pueden ser las focas, los elefantes o los ciervos durante su desarrollo fetal. A pesar de su naturaleza anecdótica y la falta de conocimiento de estas estructuras por parte de la población general, podemos afirmar que el lanugo es una estructura esencial para el correcto desarrollo del neonato.

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