Los humanos y el resto de seres vivos de la Tierra navegamos en un entorno tridimensional y, por ello, requerimos de un potente sistema esquelético y muscular que nos permita responder a los estímulos externos y vencer a la fuerza de la gravedad, entre otras muchas cosas.

Resulta interesante conocer que se estima que existen más de 650 tipos de músculos en el cuerpo humano (según la definición establecida) y que, un proceso tan aparentemente sencillo como sonreír, involucra un total de 20 estructuras musculares faciales para llevarse a cabo.

Está claro que no podemos vivir sin un correcto sistema muscular debido a la importancia psicomotriz que alberga y, por ello, enfermedades como la distrofia de Duchenne (que debilitan progresivamente este aparato) tienen una tasa de supervivencia a largo plazo de aproximadamente un 10%. Sin un correcto funcionamiento del tejido muscular, tareas vitales como la respiración y la circulación de la sangre pueden verse gravemente comprometidas.

Con estos datos hemos querido evidenciar la importantísima funcionalidad de este aparato, pero existen muchos más términos y particularidades encerrados en cada uno de nuestros músculos y tendones. Quédate con nosotros, pues en las siguientes líneas te contamos todo lo que debes saber sobre el sistema muscular.

¿Qué es el sistema muscular?

Desde un punto de vista fisiológico, el sistema muscular se puede definir como el conjunto de músculos (más de 600) que existen en el cuerpo humano. Este aparato estabiliza la posición corporal en el espacio tridimensional, produce el movimiento de las estructuras óseas, regula el volumen de los órganos, moviliza sustancias dentro de nuestro cuerpo y juega un papel esencial en la producción de calor, entre otras muchas otras cosas.

En primer lugar, debemos destacar que existe una clara discordancia entre diversas fuentes bibliográficas, pues ciertos expertos engloban dentro de este sistema a todo tejido de naturaleza muscular, mientras que otras fuentes integran en esta definición únicamente a los músculos que pueden ser controlados de forma voluntaria por un organismo vivo (la musculatura esquelética). Por cuestiones divulgativas, focalizamos nuestra atención en la definición más amplia y amable del término.

El músculo: la unidad funcional

Según fuentes clínicas, un músculo se puede definir como un tejido constituido por fibras musculares dotadas de una capacidad contráctil.

En general, podemos resumir que las propiedades fisiológicas básicas y generales de todo tejido muscular son la contractibilidad, excitabilidad, extensibilidad y elasticidad. Todo esto permite la acción biomecánica de los seres vivos y otros procesos tan básicos como el latido del corazón o la respiración.

Tipos de grupos musculares

Como hemos dicho, si tenemos en cuenta a los tejidos musculares que forman parte de los órganos, podemos observar 3 tipos diferentes de ellos. Te los contamos en las siguientes líneas.

1. Músculo liso

Se describe como visceral o involuntario. Forma las paredes de las vísceras huecas, como son el estómago y la vejiga, y las de diversos conductos tubulares, como pueden ser las distintas unidades del sistema circulatorio, el respiratorio, el tubo digestivo, el aparato respiratorio y los órganos reproductores, por ejemplo.

Generalmente, los músculos lisos no pueden ser controlados a voluntad del individuo, sino que están automáticamente a merced del sistema nervioso. Se contraen con lentitud, son más extensibles y capaces de mantenerse en un estado por un tiempo más prolongado, es decir, no se “cansan” tan fácilmente como los músculos estriados.

2. Músculo estriado o esquelético

Según ciertos autores, solo este tipo de músculos formarían el sistema muscular per sé. A diferencia de la musculatura lisa, la estriada es la que da forma al cuerpo y se encuentra unida a los huesos, principalmente en las piernas, los brazos, el abdomen, el pecho, el cuello y la cara. Estos músculos se denominan “estriados” porque están compuestos por bandas alternas de tonos claros y oscuros.

Estas fibras musculares están inervadas por los nervios craneales o espinales y, como hemos dicho previamente, están circunscritas al gobierno voluntario del individuo. Se pueden contraer rápida y energéticamente, pero se “cansan” rápidamente y por ello deben reposar entre períodos de mucho esfuerzo.

3. Músculo cardíaco

Como su propio nombre indica, el músculo cardíaco se encuentra en el corazón. Como podrás imaginar, debido a su funcionalidad no se encuentra bajo el dominio de la voluntad individual, razón por la cual se considera automático. Este tipo de tejido muscular posee cuatro propiedades básicas:

  • Ritmo, o lo que es lo mismo, la capacidad para generar impulsos periódicos.

  • Conductividad, la capacidad de transmitir esos impulsos por todo el tejido del miocardio.

  • Irritabilidad, la propiedad para responder a los estímulos.

  • Contractibilidad, la propiedad para contraerse en respuesta a un estímulo concreto.

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Nomenclatura muscular

Resulta interesante conocer que los músculos pueden clasificarse en una extensísima retahíla terminológica según múltiples parámetros. Por ejemplo, en base a su función un músculo puede ser supinador, pronador, aductor, elevador y tensor. Según su forma, se clasifican en términos como triangular, cuadrado, piramidal, romboide y trapecio.

Otros criterios clasificatorios en los que no vamos a indagar son según el tamaño, la relación ósea, la dirección de las fibras, el número de inserciones o la relación topográfica. Para que te hagas una idea general, existen más de 30 tipos musculares en base a todos y cada uno de los parámetros descritos.

El mecanismo de contracción muscular

Todo lo que hemos explicado hasta ahora es verdaderamente interesante, pero ¿cómo se traduce desde un punto de vista funcional? En las siguientes líneas te explicamos, a grandes rasgos, el mecanismo de contracción muscular.

En primer lugar, un potencial de acción viaja por un nervio motor hasta el final del mismo, el cual desemboca en las fibras musculares. La señal proviene del cerebro que, mediante impulsos eléctricos transportados a través de las neuronas y la liberación de neurotransmisores (sinapsis), comunica la señal al músculo de que debe realizar la acción para la cual está preparado.

En cada extremo del nervio, este libera un neurotransmisor muy especial: la acetilcolina. Resumiendo mucho, diremos que la acetilcolina permite la apertura de los canales de sodio a las fibras musculares y que, efectivamente, la concentración de este ión repentina provoca un potencial de acción que estimula a las células musculares a liberar calcio. La liberación de calcio permite la reconfiguración de las fibras de actina y miosina, proteínas globulares esenciales para este tejido que, con el gasto de ATP, generan el movimiento típico de contracción muscular.

Una vez descrito esto, también debemos acotar que existen dos tipos de contracciones principales:

  • Isométricas: las fibras musculares contraídas no varían casi en longitud, pero el tono muscular se intensifica y no se produce desplazamiento.
  • Isotónicas: aquí la longitud de la fibra muscular se acorta por la contracción, pero el tono muscular permanece casi constante y se produce desplazamiento.

Funciones del sistema muscular

Ya hemos cubierto las estructuras principales del sistema muscular y su método de acción pero, en estas últimas líneas, vemos de especial interés dilucidar la funcionalidad del sistema muscular. Entre ellas, encontramos las siguientes:

  • La producción de movimiento del cuerpo mediante la interacción con las articulaciones.
  • Contracción del corazón, los vasos sanguíneos y la producción de los movimientos peristálticos (que permiten el transporte del alimento por el aparato digestivo).
  • Otorgar estabilidad articular y mantener la forma postural de los seres vivos en un espacio tridimensional.
  • Aporte de calor corporal cuando es necesario, ya que el gasto de energía se transforma en calor metabólico.
  • Protección y resistencia física. Los músculos esqueléticos corresponden al 40% del peso de un individuo adulto, razón por la cual actúan como protectores de órganos y sistemas.
  • Estimula el correcto flujo en vasos sanguíneos y linfáticos, con todo lo que esto conlleva para la homeostasis del organismo.

En general, si consideramos al sistema muscular en su sentido más estricto (solo la musculatura estriada o esquelética), podríamos decir que su función principal es únicamente la producción de movimientos voluntarios en el organismo como respuesta a algún tipo de estímulo ambiental. Por otro lado, si tenemos en cuenta todo tejido de naturaleza muscular, su funcionalidad se extiende a la propia concepción de la vida, pues sin los músculos del corazón la sangre no latiría y, sencillamente, no existiríamos.

Resumen

Comprimir las particularidades del sistema muscular en unas pocas líneas es un verdadero desafío, pues cada pequeño haz, cada fibra y cada proteína globular aquí englobada aportan suficiente información como para escribir un libro por sí solas. De todas formas, te hemos otorgado un cuadro general acerca de este sistema, desde la tipología de sus tejidos a su funcionalidad, pasando por el mecanismo de acción a nivel químico.

Si queremos que te quedes con una idea, esta es la siguiente: en su acepción más cerrada, el sistema muscular es aquél que está compuesto por los músculos voluntarios, es decir, de naturaleza esquelética. En un sentido más amplio, este aparato está compuesto por más de 600 tipos de musculatura, que engloban desde los tejidos que se insertan a los huesos a los que forman los diversos órganos esenciales para la supervivencia.

Referencias bibliográficas:

  • De educación, t. R. D. O., & lomce, f. S. (2020). El sistema muscular. Estructura y funciones. Características particulares del período evolutivo correspondiente a la etapa. Consideraciones a tenerpresentes en la clase de educación física. Temario Resumido de Oposiciones de Educación Física Secundaria (LOMCE) Volumen II: Acceso al cuerpo de profesores de Enseñanza Secundaria.
  • Diniz, G. P. (2003). Sistema muscular.
  • Huesos, músculos y articulaciones. RadysChildren.org.
  • Mora, I. S. (2000). Sistema muscular.
  • Schoenau, E. (2006). El sistema muscular es el impulsor del desarrollo esquelético. Annales Nestlé (Ed. española), 64(2): pp. 55 - 62.