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¿Cómo afrontar la soledad no escogida? 6 consejos prácticos

Pautas para gestionar el sentimiento de soledad no elegida usando nuevas formas de relacionarte.

Ester Fernández

Ester Fernández

Cómo afrontar la soledad no escogida

La soledad es una de las formas de malestar más habituales, y en ciertos sectores de la población, como es el caso de las personas mayores, ha llegado a ser una epidemia generalizada. Es por eso que este es uno de los motivos de consulta más frecuentes entre quienes acuden a psicoterapia.

Si la soledad no elegida es un problema que te afecta significativamente en tu día a día, sigue leyendo; aquí encontrarás consejos para combatirla y tener una vida social rica y satisfactoria.

¿Qué entendemos por soledad en Psicología?

El término “soledad” es muy utilizad en el lenguaje popular, y es por eso que muchas veces es utilizado de maneras muy laxas, sin tener muy claro cuáles son los límites del concepto al que hace referencia.

Es por eso que, en el ámbito de la psicología, cuando hablamos de soledad se hace referencia en la gran mayoría de las ocasiones a algo más preciso: un conjunto de estados mentales y de hábitos y patrones de comportamiento que alimentan una sensación de malestar relacionado con la falta de una conexión significativa con el resto de personas.

Así pues, aquí hablaremos acerca de una soledad de carácter más bien emocional, es decir, que no tiene que ver tanto con la cantidad de personas con las que alguien mantiene interacciones neutras o positivas (agradables) durante el día a día, sino con la calidad de esas relaciones, el grado de bienestar y de estimulación afectiva y/o intelectual que generan.

Entre los elementos que conforman el grado en el que una persona se siente sola, cabe destacar los siguientes:

  • El modo en el que las personas de su alrededor encajan con su autoconcepto y sentido de identidad.
  • Los gustos, aficiones y valores que tiene en común con esas personas.
  • El tiempo disponible para relacionarse con esas personas de la manera deseada, sin prisas ni otras tareas por hacer.
  • La frecuencia de esos encuentros.
  • El grado en el que la persona siente que puede expresarse libremente en compañía de esas personas.
  • La capacidad de encontrarse con esas personas cara a cara (no solo a través de una pantalla).
  • La posibilidad de sentirse respaldada por esas personas, en una relación con futuro y en la que hay un cierto grado de compromiso.
  • El grado en el que esas relaciones forman parte del proyecto de darle sentido a la propia vida.

En definitiva, en psicología, soledad no es sinónimo de aislamiento social, entre otras cosas porque hay quienes disfrutan de pasar mucho tiempo aisladas socialmente y las actividades que pueden realizar por su cuenta eclipsan cualquier brote de sentimiento de soledad, y por otro lado, porque el concepto de aislamiento social no incluye tantos matices como los que acabamos de ver.

¿Qué es la soledad no elegida?

Cuando la soledad es muy intensa, produce un malestar significativo que en muchas ocasiones debe ser intervenido desde la psicoterapia. Sin embargo, la soledad no siempre es soledad no elegida.

Por ejemplo, hay personas que optan por involucrarse en proyectos o modos de vida que favorecen la aparición de la soledad, pero que a su vez aportan otros incentivos y fuentes de satisfacción que hacen de estos individuos alguien capaz de experimentar felicidad. Ocurre con parte de las personas que empiezan una carrera universitaria muy difícil, o que por el trabajo que disfrutan deben estar viajando constantemente (recordemos que sentirse solo no implica no conocer nunca a gente nueva ni no mantener conversaciones con frecuencia).

Sin embargo, a la práctica este equilibrio es precario y difícil de mantener a la vez que se cuida la propia salud mental: a medida que pasa el tiempo, esta forma de experimentar el día a día “quema mucho” y en la mayoría de las ocasiones llega un punto en el que no compensa y aparece la soledad no elegida. Esta última es precisamente lo que el nombre sugiere: una experiencia de vida en la que la persona no se ve capaz de establecer conexiones significativas con otros individuos capaces de llegar a ser importantes en su vida.

Así, hay tres grandes tipos de soledad no elegida:

  • Causada por una falta de interacciones sociales en la vida privada.
  • Causada por una exposición contante a interacciones sociales poco satisfactorias en la vida privada.
  • Causada por una incapacidad para tener una vida privada (por falta de tiempo o recursos materiales, por ser un personaje púbico, etc.).
Problema de soledad
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¿Cómo afrontar y superar la soledad no elegida?

Estas son varias de las ideas clave a tener en cuenta para dejar atrás este tipo de malestar.

1. Haz un listado de entre seis y ocho causas que crees que están detrás de tu soledad

Procura hacerlo pensando en el presente y evitando detectar posibles causas que ocurrieron hace muchos años o que incluso se remontan a tu infancia.

No hace falta que lo hagas de una sentada. Si quieres, lleva contigo una pequeña libreta y ve anotando ideas a lo largo de uno o dos días. Luego, ordena estas causas de mayor importancia a menor importancia, pensando únicamente en tu caso.

2. Divide las causas en dos categorías: factores internos y factores externos

No es lo mismo notar que nuestra timidez nos lo pone difícil a la hora de hacer nuevos amigos, a notar que nos cuesta hacer nuevos amigos porque el trabajo nos quita todo el tiempo. En un caso estamos hablando de factores psicológicos que podemos explicar analizando tu manera de comportarte en casi todos los contextos de tu vida, y en el otro, se trata de un aspecto circunstancial y muy relacionado con tu modo de vida, tu situación socioeconómica, etc. Apreciar estas diferencias te ayudará a afinar el tiro a la hora de proponer soluciones.

Así pues, divide los elementos de tu listado en dos columnas, y haz que cada una de ellas mantenga el orden por importancia de cada una de esas causas.

3. Selecciona al menos una causa de cada una de las dos categorías y piensa en soluciones

Lo ideal es que lo hagas proponiendo soluciones a las causas más importantes, pero debes ser realista y puede que algunas de ellas te parezcan imposibles de resolver por tu cuenta. Si es así, en vez de proponer soluciones a una de las importantes, proponlas para dos de las menos importantes.

4. Fíjate objetivos para las próximas cuatro semanas

El reto de conseguir estas metas debe tener un inicio y un final claros, y este recorrido debe incluir varias sub-metas en el camino, de modo que no lo dejes todo para última hora. Además, los objetivos a lograr deben consistir en acciones que vayas a realizar, no en la reacción de las personas con las que ineractuarás, ya que esto último no lo puedes controlar.

Por ejemplo, no te plantees ser aceptado/a por un grupo que te interesa, plantéate establecer una vía de comunicación con esas personas, hacerles ver tu interés en ellas, y tantear el terreno para ver si te convienen o encajan contigo.

5. Refuerza tus habilidades comunicativas y de exposición a personas compatibles contigo

Aquí dentro se incluyen una gran variedad de acciones y estrategias, de modo que no las podemos enumerar todas y muchas de ellas quizás no las vayas a utilizar porque no lo necesites. Sin embargo, a modo de pequeños consejos, ten en cuenta estas ideas:

  • Aprovecha el potencial de Internet para encontrar personas con tus aficiones, pero invierte más tiempo en aquellas relaciones que puedas pasar al ámbito no virtual.
  • No asumas que debes gustar a los demás para tener su atención y lograr aceptación; mostrando criterio propio y sentido crítico puedes hacer que los demás te quieran gustar.
  • Si te da miedo conocer gente nueva, piérdelo de manera gradual, sin exponerte muchísimo desde el primer momento, pero progresando de manera clara.
  • Si nunca habías organizado tu tiempo de toda la semana, hacerlo seguramente te dará más horas para dedicarla a tu vida social.

6. Si notas que te cuesta mucho, acude a psicoterapia

No hace falta tener un trastorno psicológico para ir a terapia, los problemas por soledad forman parte de los problemas tratados de manera más habitual en la consulta de un psicólogo o una psicóloga.

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Ester Fernández

Ester Fernández

PSICOLOGA - COACH . Colegiada 16900

Profesional verificado

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En Psicoconsulting trabajamos atendiendo a personas a través de la psicoterapia individualizada y la terapia de pareja y a empresas mediante diferentes modos de intervención en el ámbito de los RRHH y formación para grupos. Nuestros servicios pueden ser realizados presencialmente o a través del formato online por videollamada.

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Ester Fernández

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Ester Fernández es psicóloga y Directora de PsicoConsulting Empresarial, centro de psicología ubicado en Barcelona. Ofrece servicios de asistencia psicológica a pacientes y asesoría y selección de personal para empresas, partiendo de más de una década de experiencia en estos ámbitos.

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