La violencia de género es una lacra social de la que se ha ido adquiriendo un mayor grado de concienciación en los últimos años.

Mediante campañas, visibilización y manifestaciones, la población ha ido tomando una postura cada vez más contraria a cualquier tipo de agresión, tanto física como psicológica, hacia la mujer.

Sin embargo, aún queda mucho por hacer. Por este motivo, en el presente artículo explicamos en profundidad cómo prevenir este tipo de violencia, programas de educación enfocado a niños y adolescentes para concientizarlos y evitar que ejerzan violencia o sean víctimas de adultos.

La violencia de género en nuestra sociedad

La violencia hacia las mujeres no tiene su inicio en el matrimonio ni tampoco en el noviazgo. Es algo mucho más profundo, heredado de padres a hijos. Son muchos los casos de maltratadores que vieron y vivieron situaciones de agresiones hacia las mujeres en su tierna infancia. Es por este motivo que cobra real importancia el trabajar para romper esta cadena hereditaria.

Aunque en los últimos años se ha ido tomando una mayor concienciación sobre el tema, implicando tanto a hombres como a mujeres, lo cierto es que queda todavía mucho camino por recorrer. La demostración de ello viene al acabarse el año, cuando se hace balance de la cantidad de mujeres asesinadas por sus parejas, violadores y atracadores que abusaron física, psicológica y sexualmente de ellas.

Afortunadamente, gracias a la sensibilidad y al movimiento social, los gobiernos han ido disponiendo de programas y políticas para acabar con esta lacra, promoviendo la educación por la igualdad en centros de primaria y secundaria, además de luchar contra mitos sexistas y estereotipos asociados.

Los testimonios de mujeres supervivientes han permitido estudiar más a fondo este fenómeno, aprendiendo qué estrategias se deben fomentar para garantizar una mayor supervivencia ante este tipo de violencia, además de ofrecer métodos para denunciar cuando se vive o se ve un caso de este tipo.

Valores a promover

A continuación se presentan valores que se deben fomentar para luchar contra la violencia de género, ya sea atacando directamente contra aquello que la fundamenta, la desigualdad de género entendida en un sentido amplio, además de promover un mayor grado de comprensión del fenómeno e implicación en la lucha por la igualdad.

1. Fomentar la autoestima de las mujeres

Especialmente a las niñas y las adolescentes. Se debe promover la idea de que son capaces de todo aquello que se propongan y ellas, por el simple hecho de existir, ya son valiosas. No necesitan de una pareja para sentirse algo.

Esta idea tiene como objetivo evitar las relaciones tóxicas que, de evolucionar, pueden degenerar en episodios de violencia tanto física como psicológica.

Aprender que se es lo suficientemente valiosa como para detener la relación ante los primeros signos de infravaloración y humillación por parte de la pareja es una de las mejores técnicas de prevención.

2. Hombres y mujeres se deben implicar por igual en la crianza

Aunque la idea de que el hombre se va a trabajar y la mujer es la que se queda en casa para cuidad a los niños y hacer las tareas del hogar ya es bastante caduca, lo cierto es que sigue sin haber un reparto equitativo del trabajo en casa.

Tanto el padre como la madre, en las parejas heterosexuales, son los encargados de criar a los hijos. Ambos ejercen como modelos de desarrollo para los niños.

El padre no se puede desentender de sus hijos, y debe quedar claro que él es tan responsable de lo que hagan sus niños como lo es la madre. Educar se trata de un ejercicio de igualdad.

3. Los roles no están ligados al género

Muy relacionado con el valor anterior, se debe promover identificar aquellos roles que tradicionalmente se asociaron a uno u otro género y tomar conciencia de cómo ha ido cambiando este hecho.

Tanto hombres como mujeres pueden desempeñar cualquier empleo y también ser de cualquier forma sin caer en insultos típicos como el de “maricón” o “marimacho”.

4. La violencia de género no es (solo) cosa de matrimonio

Muchas adolescentes que tienen novio, sin saberlo, están siendo víctimas de violencia de género, por muy sutil que sea. Este tipo de violencia se puede dar tanto de forma física y explícita como de forma más psicológica y menos clara.

Comentarios peyorativos y humillaciones verbales son agresiones. Es por esto que los programas de prevención de violencia machista deben ayudar a comprender cuando se está siendo víctima de maltrato psicológico.

5. Amor y violencia son incompatibles

Por más doloroso que resulte a quien es víctima de esto, debe tomar conciencia de que si sufre agresiones por parte de su pareja, es que no la quiere.

El amor es un hecho, no un supuesto. Cuando dos personas se quieren se dan mimos, caricias, se dicen palabras bonitas. En otras palabras, se tratan agradablemente.

La violencia no es algo agradable y, por lo tanto, no es síntoma de amor de ninguna manera.

6. En la pareja debe haber respeto y cuidado mutuo

Puede que dos personas que se quieren discuten y tengan en ocasiones desavenencias, pero esto acabará solucionándose.

El amor implica que ambos miembros de la pareja se respeten y muestren que les importa el otro.

Las discusiones son algo normal y sano, propio de cualquier relación saludable. Lo que no es normal es la agresión de cualquier índole.

7. Ni está enfermo ni se le ha ido la mano

Quien maltrata no lo hace porque tenga un trastorno mental ni tampoco porque no se pudo controlar.

Si lo hizo es porque se sintió con la capacidad y el derecho de hacerlo, y someter a su pareja mediante la violencia. Además, es frecuente que el agresor humille a su víctima tras ocurrir el episodio violento.

8. La víctima siempre será inocente

Puede que haya habido una situación desagradable en la que tanto quien agrede como quien fue agredido compartieron unas palabras malsonantes, pero quien recibe la agresión seguirá siendo siempre la víctima.

Es habitual que la víctima se sienta culpable, y es por ello que se debe luchar ante el mito de que se lo buscó.

A día de hoy, está muy extendida la creencia de que si la mujer recibió una paliza fue porque algo malo hizo. Puede darse el caso de que algo pasara, pero la paliza nunca será justificable y quien la propició es claramente el culpable.

Ejemplos de campañas efectivas

A continuación explicamos dos casos de campañas exitosas que se han llevado en dos países latinoamericanos: México y El Salvador.

1. Amor, pero del bueno

Llevada a cabo en México y enfocada en adolescentes y profesores, esta campaña supuso la aplicación de talleres en los que se reflexionó sobre los roles tradicionales y estereotipos de género. También se abordaron los derechos reproductivos y sexuales.

Esta campaña tuvo un efecto positivo en quienes participaron, consiguiendo que en el colectivo de hombres jóvenes redujera significativa sus conductas agresivas y creencias peyorativas hacia las mujeres.

Gracias a la campaña ha sido posible luchar contra el sexismo en México, uno de los países más azotados por la violencia machista de Latinoamérica, además de demostrarse la necesidad y efectividad de la intervención temprana en un período tan crítico como es la adolescencia.

2. Ciudad mujer joven

El Salvador es otro de los países azotados por esta lacra social. Además de los episodios de violencia contra la mujer, está los numerosos casos de embarazos adolescentes causados por violencia sexual.

Este programa se enfoca en la asertividad, fomentando que las mujeres hablen sin tabúes sobre este tipo de violencia y si han sufrido algún episodio, para servir como testimonio de que se puede seguir hacia adelante.

Referencias bibliográficas:

  • Díaz-Aguado Jalón, M. J. (2006). Sexismo, violencia de género y acoso escolar. Propuestas para una prevención integral de la violencia. Revista de Estudios de Juventud, 73, 38-57.
  • Ministerio de trabajo y asuntos sociales (2004). Plan Nacional de Sensibilización y Prevención de la Violencia de Género: Marco conceptual y ejes de intervención. España.