Hay muchas formas de contar una misma realidad, dado que cada uno puede percibir el mundo de una forma radicalmente distinta a cómo lo hacen el resto de sus congéneres, dando lugar a los malentendidos y las múltiples visiones de un mismo hecho.

Y es a esto a lo que hace referencia el curioso efecto Rashomon, un fenómeno cuyo origen está en una película de uno de los más grandes cineastas del siglo XX, quien, mediante su particular filme, supuso un antes y un después en la historia del cine.

Vamos a ver con mayor profundidad este fenómeno, qué implicaciones tiene más allá de la narrativa de ficción y qué importancia ha mostrado desempeñar en campos como la justicia y la psicología.

¿Qué es el efecto Rashomon?

El efecto Rashomon es un fenómeno que es producido a causa de la subjetividad y percepción personal de cada uno a la hora de contar un mismo evento real. Es decir, es el hecho de que varias personas, quienes han vivido un mismo hecho, traten de describirlo, pero mezclando su percepción de lo vivido, lo cual hace que cada cual lo explique a su manera, olvidándose o exagerando unos aspectos u otros. Pese a la cantidad de versiones que puedan surgir, estas resultan ser verosímiles, haciendo difícil escoger solo una.

Es efecto es muy recurrente en la narrativa, es decir, ya sea en un episodio especial de una serie, parte de una película o capítulo de un libro, es muy común encontrar a varios personajes quienes exponen su realidad, desde su propio punto de vista, el cual es, como cabe entender, totalmente subjetivo. Recurrir a este tipo de recurso, en el que el narrador en primera persona o el omnisciente desaparece para ceder el protagonismo a personajes que pueden ser más bien testimoniales, ayuda a romper con la monotonía de muchas ficciones.

Con el caso del efecto Rashomon se entiende que la realidad en una determinada historia es algo que depende por completo de la propia subjetividad de uno, y que factores como la limitación de la información recibida, la edad, el género, la memoria, la influencia de otros o creencias de alguien son aspectos que influyen en la forma en cómo una historia es revivida. Las historias que cuentan los personajes pueden ser ciertas y, a su vez, aparentemente incompatibles, salvo que uno de ellos mienta.

Origen de este efecto

El nombre de este efecto se lo debemos al director japonés Akira Kurosawa quien, en 1950, presentó la película Rashōmon, un filme que está basado en dos cuentos de Ryūnosuke Akutagawa. La trama de la película es la del asesinato de un samurái y posterior violación de su esposa en el Japón del siglo XII, y cómo varios personajes tratan de averiguar, mediante su testimonio, quién fue el verdadero culpable de tan atroz acto, antes de decidir la ejecución de quien, supuestamente, es el autor material de los hechos.

A lo largo de la película cada personaje recuerda mediante flashbacks, presentándose las historias dentro de otras historias, y viéndose cada una de ellas como algo potencialmente verdadero, lo cual hace que la trama se complique. En Rashōmon se muestra cómo todas estas historias, desde una determinada perspectiva, son algo que no se puede tomar como falso, que la realidad que describen depende del contexto, los antecedentes y condicionantes de cada sujeto.

Influencia de Kurosawa en la cultura general

Con esta forma de describir la trama de su película, Kurosawa hizo que su filme tuviera una importante repercusión en todo el mundo. Además, esta influencia no fue únicamente en el mundo de las artes, sino también en el ámbito jurídico, la psicología y la filosofía.

Con Rashōmon fueron muchas las series, películas y libros quienes trataron de imitar este mismo estilo, en el que no hay un narrador concreto. Todas estas historias, combinadas, permiten tener un profundo conocimiento de la situación real.

Por sólo mencionar a unas cuantas series y películas, a continuación tenemos un listado de estas obras de ficción en las que se ha hecho uso de efecto Rashomon en algún momento: Cómo conocí a vuestra madre (2005-2014), Lost (2004-2010), The Affair (2014), Cautivos del mal (Vincente Minnelli, 1952), The Usual Suspects (Bryan Singer, 1995), Fight Club (David Fincher, 1999), Gosford Park (Robert Altman, 2001), Tape (Richard Linklater, 2001), Hero (Zhang Yimou, 2002) y Perdida (David Fincher, 2014).

Pero, como ya vimos, este efecto no es cosa solo de directores y escritores. En el ámbito jurídico se menciona el efecto Rashomon cuando se tiene un caso en el que los testigos están indicando testimonios que, o bien son aparentemente contradictorios los unos con los otros, o pasaron demasiadas cosas como para tomar por válida únicamente una de sus historias.

Pasando a ciencias sociales, en especial la psicología social, el término "efecto Rashomon" es utilizado para referirse a situaciones en las que la importancia de un determinado acontecimiento, un valor o un objetivo, en términos abstractos, no es objeto de disputa, pero hay varias visiones o valoraciones respecto al porqué, el cómo, el quién y el para qué de ello.

El efecto y los medios de comunicación

Si bien los medios de comunicación tratan de ser plataformas cuyo objetivo es describir con a mayor objetividad posible la realidad, lo cierto es que en muchas ocasiones fallan en este intento. Se podría decir que su forma de ver las cosas y (¿por qué no decirlo de forma más directa?) su ideología se mezclan con la forma en la que dan un determinado hecho. Es por ello que está muy generalizada la idea de que los medios nos engañan.

Cada medio de comunicación aborda de forma distinta una misma noticia, omitiendo algunos datos y destacando algunos otros. Esto entraría en la categoría de la desinformación, pero sirve de ejemplo claro de cómo de caprichoso puede ser el efecto Rashomon, el cual se puede dar perfectamente sin que nos demos cuenta.

Dado que son tantos los medios de comunicación que hay y que cada uno explica lo que le conviene, se puede entender que son múltiples las historias que se emiten en nuestras pantallas de televisión, o nos vienen en Internet y periódicos, y que, todas ellas en conjunto, nos permitirían saber con la mayor profundidad posible lo que realmente ha sucedido. Aunque, claro está, esto implicaría tener que revisionar la misma noticia pero en varios medios.

Referencias bibliográficas:

  • "The Rashomon Effect: When Ethnographers Disagree", by Karl G. Heider (American Anthropologist, March 1988, Vol. 90 No. 1, pp. 73-81).
  • Davenport, C. (2010). "Rashomon Effect, Observation, and Data Generation". Media Bias, Perspective, and State Repression: The Black Panther Party. Cambridge, UK: Cambridge University Press. pp. 52–73, esp. 55
  • Anderson, Robert (2016). "The Rashomon Effect and Communication". Canadian Journal of Communication. Vancouver Canada (41(2)): 250–265. ISSN 0705-3657
  • Davis, Blair; Anderson, Robert; and Walls, Jan, eds. (2015). Rashomon Effects: Kurosawa, Rashomon and Their Legacies. Routledge Advances in Film Studies. Abingdon, ENG: Routledge. ISBN 1138827096. Retrieved 28 September 2016. See also the citation of individual chapters.