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Es sabido que la familia es sumamente importante en nuestras vidas. Se trata de un agente socializador imprescindible para nuestro desarrollo. De hecho, en edades tempranas, la familia es vital para la supervivencia, porque los seres humanos necesitamos la ayuda de los adultos durante un período de tiempo relativamente largo. 

Además, su relevancia no termina ahí; el papel de los progenitores se hace imprescindible para poder crecer sanos y preparados para afrontar los problemas que pueden ir surgiendo a lo largo de nuestras vida, incluso cuando ya somos autónomos en buena parte.

Pero los padres no son la única figura familiar importante para nosotros; cuando están presentes, los hermanos también suelen estar ahí en los buenos y las malos momentos. Sin embargo, hay ocasiones en las que esta relación fraternal puede volverse tóxica. En este artículo, hablaremos de los conflictos enquistados que pueden llegar a generarse entre hermanos, y del concepto de "hermanos tóxicos".

Un hermano es un amigo dado por la naturaleza

Los hermanos no solo comparten nuestros genes, la cultura, la educación o la clase social, además comparten la gran mayoría de experiencias que nos suceden dentro de la familia y viven los mismos acontecimientos que nosotros.

Ahora bien, cada persona es única y tiene su propia personalidad. Dos hermanos criados bajo el mismo techo pueden desarrollar formas de comportarse diferentes, sin embargo, ambos comparten los mismos recuerdos y vivencias. 

Los hermanos son personas en las que confías, que raramente te darán la espalda; pueden llegar a ser nuestros mejores amigos. Tal y como afirma el poeta y escritor francés, Ernest Legouve, “un hermano es un amigo dado por la naturaleza”.

Cuando la relación entre hermanos no es buena

Pero las relaciones fraternas también pueden ser complicadas. Desde pequeños, las peleas pueden ser frecuentes, y de adultos, algunos hermanos pueden acabar mal por distintos motivos, por ejemplo, por temas económicos. Las relaciones complicadas entre hermanos pueden llegar a ser ser muy intensas y generar situaciones en las que la hostilidad, la rivalidad, la competitividad, los celos y, en ocasiones el odio pueden manifestarse.

Cuando un hermano piensa que recibe un trato diferente por parte de los progenitores, cuando piensa que es la oveja negra de la familia o cuando recibe una herencia compartida y no tiene la misma opinión que su otro hermano sobre lo que deben hacer con una propiedad que han heredado, la batalla puede ser muy destructiva.

Motivos por los que se generan conflictos entre hermanos

Ya sea en la infancia o en la edad adulta, son muchos los motivos que causan estas disputas fraternales. A continuación puedes encontrar una lista razones por las que los hermanos tienen relaciones tóxicas:

1. Motivos económicos

En la edad adulta, puede ocurrir que los hermanos dejen de hablarse por distintos motivos económicos. Algunos hermanos se pelean porque comparten una empresa, y cuando llegan los problemas de liquidez, la relación se ve afectada. Otros, en cambio, experimentan una pelea patrimonial (en especial, por las herencias). Los motivos económicos son una fuente frecuente de ruptura familiar si no se sabe gestionar estos conflictos.

2. Búsqueda de atención

En edades tempranas, puede ocurrir que los hermanos estén continuamente peleándose porque busquen la atención de los padres. Generalmente, suelen ser rabietas que no llegan a más, pero en otras ocasiones, la relación puede llegar a ser conflictiva, pues la acumulación de conflictos puede generar conflictos mayores.

3. Comparaciones de los padres

A veces son los padres los que generan niños inseguros. Niños que, de alguna u otra manera, buscarán la atención de los mayores para sentirse queridos. Puede que uno de los hijos sea muy bueno en el colegio, pues se le dan bien las asignaturas que se imparten en el centro escolar, ya sea matemáticas o ciencias sociales. Por contra, el otro hijo puede tener un gran talento, por ejemplo, dibujando o bailando.

Este último hermano necesitará el cariño de los padres para desarrollar esa pasión que atesora, pero, como ocurre muchas veces, algunos padres solo contemplan las notas escolares a la hora de valorar el éxito de un hijo. Ese niño puede sentirse muy frustrado, lo que puede provocar cierta rivalidad con su otro hermano al sentirse menospreciado.

4. Un trato parental no equitativo

Las comparaciones entre hermanos no son buenas, pero tampoco es positivo no darles un trato equitativo a los hijos. Esto puede ocurrir, por ejemplo, con la ropa que sus padres les compran, la cantidad de dinero que les dan para la paga semanal o incluso la cantidad de muestras de amor (abrazos, besos, etc.) que los padres reparten. Los menores son especialmente sensibles a este tipo de comportamientos de los padres, por tanto, se debe ir con cuidado de no tratar mejor a un hijo que a otro.

5. Diferencia de edad

Parece ser que la diferencia de edad puede determinar los conflictos. Las investigaciones muestran que los niños que tienen menos de dos años de diferencia entre sí frecuentemente tienen más conflictos que los niños con mayor diferencia de edad. 

El hermano mayor, ya sea un niño o niña, suele ser más cariñoso y comprensivo hacia el más joven. Si el hermano mayor tiene bastante diferencia de edad, puede llegar a entender algunas de las razones por las que su hermano pequeño está reaccionando de una determinada manera.

6. La etapa del desarrollo

La etapa del desarrollo también puede influir a la hora de generar conflictos. Por ejemplo, puede que en edad escolar los hermanos tuvieran una mejor relación, pero al llegar a la secundaria y la etapa de cambios, el hermano mayor se desentienda un poco de la relación con su hermano más pequeño. El hermano menor, en este caso, puede buscar la atención del hermano mayor a través de las disputas.

7. Posesiones personales

Otro motivo que hace que las peleas entre hermano se inicien es cuando alguien toca las posesiones personales del otro. A edades más tempranas puede ser un juguete, pero en la adolescencia igual es una pieza de ropa. Esto puede generar conflictos, especialmente si el objeto que han tomado prestado sin avisar se daña.

8. Diferentes personalidades

Todos tenemos diferentes personalidades e intereses y esto puede generar muchos conflictos. Algunas personas se irritan más fácilmente que otras, unas son introvertidas, otras extrovertidas, etc. El choque de personalidades puede provocar disputas serias en las relaciones fraternales.

9. Déficit de habilidades sociales

Si en algunas ocasiones es la personalidad lo que provoca el conflicto, en otras, es la falta de habilidades sociales. Los conflictos pueden surgir en cualquier relación interpersonal, pero un buen dominio en las habilidades sociales puede ayudar a que ese conflicto se solucione correctamente. De lo contrario, puede incluso acabar peor.

La capacidad de resolución de sus propios problemas y conflictos, la empatía o la habilidad de negociar y dialogar, entre otros, son factores que influyen en cómo se resuelven las problemáticas familiares. Aquí tienen mucho que decir los padres.

10. Celos y envidia

Los celos y la envidia pueden ser motivo de conflicto en las relaciones de hermanos a cualquier edad. A veces es la inseguridad de alguno de los hermanos lo que causa esta situación, pues éste puede sentir un tremendo sentimiento de frustración al ver que su hermano tiene un empleo mejor o una pareja espectacular.