La política tiene una gran influencia en nuestra vida, al ser uno de los elementos centrales de la sociedad en la que vivimos.

Por ello, es inevitable que, de una u otra manera, afecte a las personas a niveles muy diferentes. Uno de ellos es el de la salud mental. En este artículo trataremos de analizar esa relación entre política y salud mental y así descubrir los efectos que puede ejercer, tanto negativos como positivos, si los hubiera.

¿Cómo influye la política en la salud mental y el equilibrio emocional?

La cuestión de la influencia de la política en la salud mental es amplia y compleja, por lo que se puede estudiar desde diferentes perspectivas. Por ello, en estas líneas vamos a tratar algunos de estos efectos, pero eso no significa que sean los únicos, ni mucho menos, pues podrían considerarse otros enfoques adicionales.

Y es que la política, o lo que es lo mismo, el arte de gobernar, es un eje de nuestras vidas, aunque nos impliquemos en mayor o menor medida en ella. Debido a esta cuestión, es complicado abstraerse de la totalidad de sus efectos. A cada individuo le afectará en diferente grado o a través de diferentes vías, pero lo que es cierto es que todos los ciudadanos, por el hecho de vivir en una sociedad, se ven afectados por la política.

En cualquier caso, vamos a revisar los que consideramos que son las principales formas de influencia de la política en la salud mental. Aunque más adelante veremos cada una en profundidad, en primer lugar vamos a enumerar estas diferentes posibilidades. Una de ellas será la que tenga que ver con los posibles efectos psicológicos sufridos por la exposición a cuestiones políticas en los medios.

Otra, de enorme importancia, serán las decisiones tomadas por los gobernantes relativas a la sanidad, y más concretamente, las que cubran el campo de la salud mental. Finalmente, analizaremos otra cuestión relativa a la influencia de la política en la salud mental, y es la referente a las secuelas que sufren los propios políticos como efecto de su profesión.

A continuación, trataremos cada uno de estos puntos por separado, intentando profundizar en cada uno de estos enfoques tan diferentes, pero siendo todos ellos parte de la temática central, que es la influencia de la política en la salud mental.

Efectos psicológicos de la política en los ciudadanos

Como ya adelantábamos en la introducción, una de las formas más visibles de influencia de la política en la salud mental es la que tiene que ver con los efectos psicológicos que sufren las personas como consecuencia, no solo de las decisiones que los gobernantes tomen en un momento dado, sino también del clima político que se viva en la sociedad.

En ese sentido, habrá que distinguir diferentes variables que están implicadas en esta problemática. En primer lugar, como es lógico, no todas las personas están igual de interesadas en los asuntos políticos de su región o de su país. Además, no a todo el mundo le afectarán del mismo modo determinadas decisiones, ya que determinadas leyes solo afectan a sectores concretos.

En tercer lugar, están las variables personales de cada individuo, que les pueden hacer más o menos resilientes y pueden contar con determinados recursos para asumir situaciones, por ejemplo, estresantes, sin sufrir determinadas consecuencias que otros, en un escenario similar, sí que sentirían.

Vemos que la influencia de la política en la salud mental es directa, simplemente por el hecho de vivir en comunidad. Pero además, dicho efecto se acentúa si la persona tiende a exponerse a estas cuestiones a través de los medios de comunicación o de las redes sociales, especialmente en los últimos tiempos.

Es evidente que en sociedades como la española, el panorama político ha entrado en un estado de polarización y crispación en el que cada partido trata de influir en sus votantes de una manera extrema, rivalizando con el resto de formaciones a un nivel de agresividad que harían sonrojar a algunos seguidores de clubes deportivos, acostumbrados a los enfrentamientos con la grada contraria.

Este estado de tensión genera efectos psicológicos en muchos individuos, que pueden llegar a experimentar síntomas compatibles con la depresión o la ansiedad, entre otros. Evidentemente, si la situación socioeconómica que se vive en determinado momento es especialmente inestable, debido a una crisis como puede suponer la pandemia de COVID-19, la influencia de la política en la salud mental agrava aún más sus efectos.

¿Es inevitable sufrir estos efectos? No del todo. Obviamente, el individuo vive en la sociedad y por lo tanto está expuesto a toda la información relacionada con el panorama político, pero lo que sí puede realizar es un cierto control estimular.

¿Qué quiere decir esto? Que la persona podrá, al menos en parte, reducir su presencia en redes sociales, su revisión de la prensa, telediarios y otros medios por los que reciba constantemente un tipo de información que le está generando estrés. No podemos olvidarnos del mundo en el que vivimos, pero sí podemos controlar en cierta manera el grado de exposición al que estamos sometidos.

Las decisiones políticas acerca de la salud mental

Pero la influencia de la política en la salud mental no termina ahí. Ese primer punto supondría una forma indirecta de afectación a nivel psicológico en los ciudadanos. Pero no podemos olvidar que la propia política ha de encargarse de gestionar los recursos que se invierten en cada área, incluyendo por supuesto el de la sanidad.

Y dentro de la sanidad, el área que nos ocupa es la de la salud mental. Por lo tanto, cualquier ley, decisión, presupuesto, que tenga que ver con este ámbito, va a ser una muestra directa de la influencia de la política en la salud mental.

Es evidente que cuantos más recursos se destinen a tratar y a prevenir las psicopatologías, menor será la prevalencia de muchos trastornos mentales y ello repercutirá de una manera directa en el bienestar de los ciudadanos, tanto por aquellos que no desarrollan una enfermedad, como aquellos que logran que esta sea tratada y controlada.

No hay que olvidar tampoco a los familiares de personas con situaciones de enfermedad mental severa y por lo tanto dependientes de ellos, que en muchas ocasiones se sienten desamparados por el sistema debido a la falta de recursos que reciben. Este es otro ejemplo de las formas que puede tomar la influencia de la política en la salud mental, a veces de forma directa y otras de manera indirecta.

Si ponemos el foco ahora en los casos más graves y dramáticos, como son aquellas psicopatologías que llevan al individuo a los intentos autolíticos e incluso a intentar quitarse la vida, encontramos otra de las conexiones fundamentales entre las decisiones políticas y la salud, en este caso mental. En España se suicidan casi diez personas cada día, según las estadísticas.

Se trata de un absoluto drama, que en ocasiones no recibe toda la atención que merece. Evidentemente, cada caso será particular, pero muchos de ellos tendrán relación con psicopatologías que, tal vez, de haberse tratado a tiempo o incluso prevenido, no hubieran terminado de una manera tan terrible. Es por eso que no debemos pasar por alto la tremenda influencia de la política en la salud mental en este sentido.

Los efectos psicológicos en los políticos

Ya hemos podido repasar algunos de los efectos psicológicos que la política genera en los ciudadanos, a través de diferentes mecanismos. También hemos conocido las repercusiones que las decisiones políticas en el área de la sanidad pueden acarrear sobre la salud mental de los individuos. Pero aún hay otro tema que también supone una influencia de la política en la salud mental.

Se trata de los efectos psicológicos que sufren los propios políticos, o al menos algunos de ellos, como consecuencia del desempeño de sus labores, en la primera línea de este sector. Es evidente que, como cualquier puesto de responsabilidad, esta labor puede suponer un desgaste que será más o menos pronunciado en función de las herramientas que tenga la persona, como ya hemos visto.

Una característica fundamental en ese sentido sería la resiliencia, la capacidad para sobreponerse a situaciones adversas, como pueden ser la tensión constante generada al saber que de la propia actividad de la persona depende el bienestar de millones de conciudadanos, lo cual puede ser un enorme estresor.

La situación coyuntural podrá acrecentar este efecto o bien atenuarlo, suponiendo que en lugar de un escenario de crisis, la sociedad se encuentre en un momento de bonanza económica. En cualquier caso, es una forma de influencia de la política en la salud mental que deberemos tener en cuenta.

Referencias bibliográficas:

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