Saber decir que no o, lo que es lo mismo, ser asertivos, hace que defendamos nuestros derechos y opiniones respetando a los demás.

Pero en muchas ocasiones, por múltiples miedos, nos cuesta decir que no o poner límites a personas o situaciones, llegándonos a afectar a nosotros mismos. ¿Qué hacer para dejar atrás ese temor irracional?

Pautas para saber decir "no"

Hay momentos en las que nuestros intereses se ponen en juego en relación a otro; situaciones familiares o laborales en las que a veces nos cuesta decir que no. Tu jefe te pide un favor de última hora y que te quedes más tiempo, tu madre quiere estar en exceso contigo, tu hermana te pide constantemente que la acerques a algún sitio, tu amiga decide dónde os vais de vacaciones... hay muchas situaciones ante las que no expresamos nuestra opinión como nos gustaría o no ponemos los límites necesarios.

Son estas situaciones en las que las personalidades con un estilo pasivo se sienten a veces utilizadas, ninguneadas y agobiadas por anteponer a los otros antes que a uno mismo.

En la historia de nuestras relaciones creamos roles de conducta, lo que hace que la otra persona espere de nosotros que nos comportemos como lo hemos venido haciendo. Es decir, tu jefe espera que te quedes, tu hermana que la acompañes como siempre y tu amiga que te parezca bien todo lo que te proponga.

Aprender a decir no en todas estas situaciones es un derecho y un ejercicio de autorespeto y autocuidado, y es importante empezar a ponerlo en práctica si sientes que no lo sueles hacer.

1. Libérate de ideas irracionales

Tu jefe, tu madre, tu amiga y tu hermana entenderán que no puedes o no quieres hacer algo que te proponen. Cuida la comunicación y tus miedos. Las personas a las que les cuesta decir "no" tienen mucho miedo a que piensen mal de ellas o a los conflictos. Revisa qué es lo que temes y gestiona tus pensamientos.

2. Date un tiempo para pensar

Cuando te propongan algo no digas "sí" enseguida. Date un tiempo para pensar si realmente quieres o puedes hacerlo. En un momento dado di que necesitas un tiempo para pensarlo.

3. Intenta ser breve, amable y clara/o

Esto es clave. Con un tono firme y sencillo, con frases cortas, dile que no puedes hacerlo. Es importante no dar explicaciones en exceso porque esto puede transmitir inseguridad.

Por ejemplo: "Lo siento mucho pero estoy ocupada esta tarde". "Lo siento pero no me es posible".

Si quieres ser especialmente amable puedes mostrar más empatía con frases como esta: "Comprendo que te vendría bien que te acercara pero me es imposible a esa hora".

Saber decir que no

4. Técnica del sandwich

Consiste en decir algo positivo antes y después de rechazar la petición. Por ejemplo: " Mamá, a mí también me apetece pasar tiempo juntas, pero esta semana la tengo complicada, nos vemos la semana que viene?" Esta técnica muestra amabilidad e interés.

5. El disco rayado

Esta se utiliza cuando la persona insiste. Consiste en repetir lo mismo todo el rato, sin flaquear ni entrar a dar más explicaciones , y con mucha calma. Hay que ser cautos con esta técnica porque podemos demostrar desinterés. Es importante combinarla con la empatía. Ejemplo: "Mamá, lo siento mucho de verdad, pero te he dicho que esta semana la tengo complicada".

6. Entrena desde la imaginación

Haz una lista de las situaciones en las que te gustaría decir "no". Elige una de esas situaciones y escribe con todos los detalles cómo suele ser, qué sueles decir y cómo sueles reaccionar.

Prepara y elige una respuesta corta, amable y sencilla para ponerla en práctica la próxima vez que pase. Imagínate la situación cerrando los ojos; imagínate y visualízate diciendo que no y diciendo esa frase que has elegido.

Recuerda, decir "no" es un derecho.