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Sabemos que el contexto condiciona, pero el individuo a su vez es un agente de cambio del entorno. Ésta es una de muchas razones por las que la psicología ha de ser especialmente sensible con los procesos psicobiológicos de las personas para poder entenderlas y establecer estrategias efectivas para favorecer estos procesos de cambio y un aprendizaje recíproco entre profesionales y participantes.

En el caso de los murales participativos a través de la técnica del graffiti en diferentes entornos educativos, en este caso no formales, vemos como una estrategia debidamente adaptada al contexto resulta una herramienta muy útil para detectar posibles problemas y transformar la percepción de la realidad de los participantes.

¿Por qué el graffiti?

Llamamos murales participativos a través de la técnica del graffiti porque el graffiti en sí se da con otros pretextos, pero a su vez es una herramienta mediante la cual se puede fomentar el sentimiento de pertenencia a un equipo, y a la vez sacar a la vista los elementos individualizadores de cada sujeto. Una técnica visual y llamativa como esta es transformadora del entorno, y si se da mediante el trabajo en equipo, crea un sinfín de posibilidades creativas en el proceso de elaboración de un mural.

El graffiti está enmarcado dentro del movimiento Hip Hop. En Mayo de 2001 se presentó a la ONU un documento llamado “Declaración de paz del Hip Hop” en el que se establecían las bases filosóficas del movimiento por parte de figuras referentes en el ámbito.. Estos artículos están en sintonía con las prácticas educativas que se consideran válidas para la transformación social y el desarrollo del yo, por ello se puede considerar un decálogo para entender que marco teórico engloba la práctica de esta disciplina del Hip Hop.

Teorías del desarrollo: Piaget y Vigotsky

Según las teorías de Jean PiagetLev Vigotsky podemos observar como el ambiente y la genética interactúan en la creación de la identidad y los esquemas cognitivos. Teniendo en cuenta las principales críticas a cada modelo, en este caso, se adapta mejor la teoría del desarrollo próximo, ya que no tratamos con los mismos perfiles según el contexto, por ejemplo un CRAE y un casal de barrio. Hay que tener en cuenta los estadios del desarrollo, pero las diferencias inherentes en cada entorno hacen que pueda haber un desfase entre las edades propuestas por Piaget.

Un punto a tener en cuenta para el ejercicio de la psicología son las competencias transculturales, ya que en un contexto de globalización como el actual, podemos tratar con personas de diferentes creencias y culturas. La adecuación de la técnica y el trato a los principios de cada cultura se hace indispensable para la creación de vínculos positivos entre psicólogos y participantes (Wen-Shing, 2004).

Las diferencias individuales y la creación de contextos sentidos como propios

El uso que se da al entorno no es el mismo en un CRAE que en un casal de barrio, partiendo de esa base, hay que detectar cual es la vinculación emocional al espacio y entre los participantes para poder generar estrategias que puedan transformar connotaciones negativas en un abanico de posibilidades con un enfoque positivo. Estas relaciones se observan en el transcurso de la actividad, en cómo se tratan y cómo interactúan entre ellos. Para ello, se crea un espacio libre donde expresar ideas y actuar de forma natural bajo la premisa del respeto. No hay que olvidar el decálogo anterior para dotar de sentido a la actividad y el trasfondo real que tiene.

La exposición de ideas y el consenso sirven para decidir cuáles serán los elementos que formarán parte del mural y su interpretación. En este proceso salen a relucir los conceptos subjetivos de percepción belleza en el arte, pero el objetivo principal no es crear obras que serán juzgadas posteriormente, sino generar una expresión gráfica de los procesos psicobiológicos y emocionales de los participantes. Fomentar la capacidad de abstracción puede ser un factor positivo a la hora de interpretar un dibujo, un detalle, un conjunto de colores… ya que al igual que en los principios de la arterapia, el significado no está únicamente en el simbolismo y en lo perceptible a primera vista.

Una vez creado el boceto del mural a través de las opiniones de los participantes, se puede proponer la creación de una “crew”, que en el contexto del graffiti significa: “grupo organizado que trabaja para conseguir metas colectivas”. Ésta sirve para materializar el sentimiento de pertenencia a un grupo a través de la combinación de palabras y números que dotan de sentido al porqué están juntos y trabajan en equipo.

Para finalizar el proceso de creación de un mural participativo hay que plasmarlo a través de la técnica del graffiti en una pared o un plafón. El objetivo de crear esta expresión gráfica es transformar el contexto en función de las diferencias individuales de los participantes de cada entorno, y que a su vez, esta transformación influya positivamente en los individuos. Los resultados pictóricos e interpretativos serán diferentes en cada entorno, pero el punto de unión en cada contexto, es la interiorización de una experiencia y de los procesos vividos en ella.

Conclusiones

La creación de contextos creativos en los que se adapten las dinámicas a los participantes, de una forma en la que ellos mismos marquen el ritmo y puedan ser libres de expresarse, es una manera de minimizar el Efecto Pigmalión asociado a las prácticas educativas convencionales y al paradigma desde el que se parte a la hora de “educar”. Los procesos de aprendizaje son recíprocos, y una posición abierta por parte de los profesionales ayuda a ello. 

Ya que las diferentes realidades de las que provienen los participantes según su entorno pueden crear disonancias cognitivas a los profesionales entre las expectativas y los procesos vividos en el transcurso de la actividad. Hay que tener en cuenta que las teorías que son objeto de estudio en la Psicología y en otras disciplinas se generaron en un contexto determinado, pero ese contexto puede transformarse, y nosotros debemos hacerlo con él.

Referencias bibliográficas:

  • Wen-Shing, T. (2004). Culture and psychotherapy: Asian perspectives. Journal of Mental Health, 13(2), 151-161.