En la tele, las redes sociales, la radio y otros medios de comunicación aparecen todo tipo de personajes mediáticos en los que nos podemos llegar a sentir identificados. De tanto verles y escucharles, sentimos como que los conocemos, como si fueran personas tan cercanas como nuestros amigos de toda la vida, nuestros familiares o compañeros de clase.

Familiarizarnos con un famoso actor o un youtuber muy influyente es una experiencia muy común, y se puede dar en forma de relación muy duradera con esa figura de los medios de comunicación, pese a que, en esencia, no deja de ser un desconocido.

A este tipo de pseudovínculos se les denominan relaciones parasociales, un tipo de interacción social muy interesante y común en la era de los “mass media” que vamos a profundizar a continuación.

¿Qué son las relaciones parasociales?

Imaginemos que vamos por nuestra ciudad y entramos en una tienda a hacer la compra como cada semana. Al entrar vemos en el pasillo de los lácteos a Lionel Messi: ¿qué hacemos? Desde luego, su presencia no nos deja indiferentes. Puede que nos tomemos una foto con él, le pidamos un autógrafo o, incluso, nos atrevamos a comentar su última jugada. En definitiva, nos comportaríamos de forma muy cercana, incluso íntima, como si lo conociéramos de toda la vida.

Independientemente de lo molestos que seamos para el pobre Messi quien solo quería comprar leche, todo esto es normal. Es muy natural que queramos acercarnos a un personaje que hemos visto muchas veces en la televisión y, si somos seguidores del F. C. Barcelona, lo hayamos ido a ver jugar futbol en vivo. Pero ¿Por qué nos sentimos en la confianza suficiente como para poder hablarle como si fuera un amigo? Al fin y al cabo no deja de ser una persona cualquiera de la calle. Realmente, no lo conocemos, ni es nuestro amigo.

La respuesta a todo esto es muy sencilla: hemos establecido una relación parasocial con el futbolista. Las relaciones parasociales son falsas relaciones sociales que se desarrollan hacia cualquier personaje mediático, sea real o ficticio, y que percibimos como si fuera una persona muy cercana a nosotros. Llegamos a identificarnos con él o tenemos algún tipo de sentimiento hacia esa persona, desde la empatía o el desagrado yendo hasta el enamoramiento o el hastío más absoluto.

Se pueden desarrollar relaciones parasociales prácticamente con cualquier personaje que aparezca en los medios, sean la televisión, la radio, las redes sociales o medios en papel, aunque los medios que usan la pantalla producen este efecto de forma más intensa. Estos personajes pueden ser actores, cantantes, deportistas, políticos e, incluso, personajes no reales como los protagonistas de una serie y dibujos animados (especialmente en niños). Creemos, falsamente, que conocemos a estos personajes por el simple hecho de haberlos visto en un medio de comunicación.

Este efecto es bastante común, dado que los “mass media” ejercen un importante peso sobre la cultura popular y la población en general. Cuando vemos a una persona famosa, especialmente en programas de televisión o vídeos de Youtube, pese a que somos conscientes de que lo que vemos es una pantalla nuestro subconsciente nos engaña. En el momento en el que somos parte de la audiencia nuestra mente se piensa que lo que estamos viendo se ha creado expresamente para nosotros, haciendo que nos involucremos más en la vida del personaje en cuestión.

Todo esto lo saben los “mass media” y lo sabe aprovechar. Cuando un youtuber mira a cámara o un presentador de un show televisivo pregunta directamente al público en casa están usando estrategias para que no nos apartemos del contenido. Al mirarnos de esta forma nuestro cerebro, que está cableado para interpretar el mirar a los ojos como inicio y mantenimiento de una conversación, lo percibe como que quien está en la pantalla nos está hablando a nosotros, nos conoce, es consciente de que le estamos prestando atención e, incluso, mostremos empatía y sentimientos de atracción.

Orígenes del concepto

El concepto de relación parasocial fue originalmente planteado por Donald Horton y Richard Wohl en 1956. Estos autores lo definieron como el hecho de que una persona se crea de forma inconsciente una relación de cercanía con una persona mediática, vivida de forma especialmente intensa. Ya en esa época hablaron de que se trataba de una relación unilateral, en la que la única persona que se la cree es la audiencia y no el emisor del mensaje.

El mensaje no deja de estar dirigido a un amplio público, del que formamos parte. En base esto, no dejamos de ser una masa más o menos homogénea en cuanto al grado de recepción del mismo, es decir, no nos han dicho tal cosa u otra teniéndonos en cuenta como individuos, sino como masa a la que influir.

¿Cuánto dura una relación parasocial?

La duración de las relaciones parasociales es indefinida, puesto que depende directamente de cuánto tiempo sea relevante el personaje mediático en cuestión, independientemente de si es real o ficticio. La relación parasocial durará tanto tiempo como dure el contenido en el que tal personaje aparezca.

Para comprenderlo mejor, imaginémonos que estamos viendo un concurso de televisión en el que los participantes tienen que contestar a preguntas para ganar dinero. Mientras dure el concurso podemos sentirnos conectados con los participantes e, incluso, sentirnos en la libertad de gritarles las respuestas mientras participan en él. Podemos gritarles cosas como “¡pero mira que eres burro! ¿por qué no has elegido la B, ¡LA BE!?” o “Si hubieras elegido la primera respuesta ahora tendrías 1.000€ ¿qué te pasa? ¿eres tonta? ¿te gusta ser tonta?”

Pese a que estos concursantes no nos oyen y no dejan de ser completos desconocidos, les decimos de todo. Cuando el concurso acabe y estos participantes dejen de estar en él, la relación parasocial dejará de existir. Como ya no aparecen en la pantalla porque han sido eliminados del concurso ya no mostramos empatía o animadversión hacia ellos. Es como si hubieran desaparecido.

Otro caso más duradero es el de los personajes famosos como actores, cantantes y creadores de contenido. Las relaciones parasociales que establecemos con este tipo de personajes mediáticos suelen durar más, dado que su relevancia en los medios es más larga. Incluso puede darse el caso de que sigamos profesionalmente a estos personajes allá a donde vayan. Por ejemplo, los actores de telenovelas, cuando acaban en una serie suelen conseguir un papel en otra, haciendo que sus fans vean la nueva serie.

Lo mismo sucede con los cantantes. Si somos fans de un intérprete es probable que hayamos ido a verle a un concierto pero, también, querramos enterarnos de todo lo que hace. Si nos enteramos de que tal día va a dar una entrevista en X programa del que nunca hemos hablado es muy probable que acabemos viéndolo.

Si ese mismo cantante dice que se retira del mundo de la música y deja de dar entrevistas, al dejar de ser relevante mediáticamente hablando muchas relaciones parasociales se romperán. Es probable que sus fans, especialmente quienes tenían un “crush” con él lo vivan especialmente mal, como si se tratara de una ruptura sentimental, pero en cuestión de muy poco tiempo quedarán muy pocas personas que sigan idolatrándole.

Referencias bibliográficas:

  • Dibble, Jayson & Hartmann, Tilo & Rosaen, Sarah. (2015). Parasocial Interaction and Parasocial Relationship: Conceptual Clarification and a Critical Assessment of Measures. Human Communication Research. 42. 10.1111/hcre.12063.
  • Rebecca B. Rubin & Michael P. McHugh (1987) Development of parasocial interaction relationships, Journal of Broadcasting & Electronic Media, 31:3, 279-292, DOI: 10.1080/08838158709386664
  • Horton, D., & Wohl, R. (1956). Mass Communication and Para-social Interaction: Observations on Intimacy at a Distance. Estados Unidos
  • Keren Eyal & Jonathan Cohen (2006) When Good Friends Say Goodbye: A Parasocial Breakup Study, Journal of Broadcasting & Electronic Media, 50:3, 502-523, DOI: 10.1207/s15506878jobem5003_9