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Síndrome del príncipe azul: qué es y cómo afecta a nuestras relaciones

Veamos cómo es el síndrome del príncipe azul y de qué manera daña las relaciones amorosas.

Síndrome del príncipe azul

Los sujetos con el síndrome del príncipe azul se caracterizan por buscar de manera persistente la pareja ideal, perfecta.

Sabemos que buscar pareja no es fácil, así como tampoco será sencillo mantenerla, es necesario ser flexible, comunicarse y negociar para llegar a entenderse, a un punto de acuerdo. Pero los individuos con este tipo de síndrome muestran una gran rigidez y unas elevadas exigencias y expectativas, hecho que hará que cualquier rasgo o comportamiento que no se ajuste a lo que ellos valoran como perfecto o adecuado pueda ser motivo de rechazo o ruptura.

En este artículo hablaremos del síndrome del príncipe azul, veremos cómo se define esta alteración y qué rasgos característicos muestran los sujetos que lo sufren.

¿Qué es el síndrome del príncipe azul?

El síndrome del príncipe azul se caracteriza por la presencia de creencias idealizadas sobre la pareja perfecta. Como bien nos indica el nombre, los sujetos con este síndrome buscarán un príncipe azul o una princesa, un personaje de cuento que no es real. Muestran, pues, una obsesión por encontrar una persona que sea bueno en todo, que sea el mejor.

Es normal que cuando buscamos pareja haya rasgos que valoremos más y sean imprescindibles, queremos encontrar a alguien que nos atraiga y nos gusta. El problema de los individuos con este síndrome es que buscan unos rasgos de excelencia que son irreales. Debemos ser conscientes que nadie es perfecto y que es muy difícil, por no decir imposible, que encontremos a alguien con quien conectemos totalmente y nos guste todo de él o ella. Siempre habrá algún tema, alguna opinión en la que choquemos o no veamos del mismo modo.

Por esta razón, esta búsqueda de la perfección la valoramos disfuncional porque realmente genera un malestar en el sujeto y no le deja desarrollarse de manera adaptativa.

Prevalencia del síndrome del príncipe azul

El síndrome del príncipe azul se asemeja al síndrome de la cenicienta, aunque este último solo se observa en mujeres. De este modo, el síndrome del príncipe azul puede surgir en ambos sexos, tanto hombre como mujeres pueden buscar una pareja ideal, perfecta, aunque sí que es verdad que se observa con mayor frecuencia en la población de mujeres.

La prevalencia es elevada, se calcula que aproximadamente 6 de cada 10 mujeres pueden mostrar este tipo de creencias en algún momento de sus vidas, aunque será necesario comprobar su nivel de funcionalidad y malestar.

Así, diremos que el perfil habitual de los sujetos afectados son mujeres y que por normal general presentan edades superiores a los 30 años.

Características y síntomas

Ahora que conocemos un poco mejor cómo se define el síndrome del príncipe azul, haremos mención de las principales características que muestran los sujetos que lo padecen, vinculadas tanto con rasgos cognitivos, emocionales o conductuales. Al final, como ya hemos visto, el problema de este síndrome es que repercute en el sujeto y le genera un sufrimiento y malestar por no verse cumplidas sus expectativas.

Por ello, será fundamental trabajar estas creencias irracionales en psicoterapia y darle herramientas para que así también pueda controlar los comportamientos vinculados.

1. Elevadas exigencias

Una de las características más destacables es un elevado nivel de exigencia tanto cuando están buscando pareja como cuando se encuentran en periodo de relación. Son personas que buscan cualidades excepcionales en sus posibles pretendientes o pretendientas, que destaquen en todos los ámbitos: que tengan un buen físico, una inteligencia elevada, un buen estatus social, un elevado nivel económico… En definitiva, que sean perfectos en todo.

Sídrome del prícipe azul en las relaciones

Asimismo, esta exigencia tampoco disminuye al empezar la relación, se fijan en cualquier detalle, cualquier cosa que no sea como ellos quieren o piensan que es correcto, lo valorarán como algo muy negativo e inaceptable. Será muy difícil contactarlos, dado que la valoración que hacen es subjetiva y, como es de esperar, no todos opinamos igual, ni consideramos los hechos del mismo modo.

2. Relaciones breves

Vinculado con el punto anterior, las elevadas exigencias con su pareja harán que finalmente se desencanten y corten la relación, si no es su pareja quien se cansa de sus exigencias y decide cortar antes. Cualquier pequeño defecto o simplemente aspectos que ellos valoran como negativo serán suficientes para decepcionarse y decidir terminar la relación.

3. Autosabotaje

Podemos intuir una propensión al autosabotaje en la búsqueda de pareja, ya que, aunque puede parecer que su máximo deseo es encontrar a alguien, vemos una búsqueda continua de pequeños detalles que propiciarán la ruptura. Es decir, son ellos mismos los que no se permiten disfrutar de las relaciones, puesto que procurarán cualquier mínimo detalle que no sea de su agrado para justificar que deben dejar a su pareja.

4. Solo se fijan en los rasgos negativos

Esta obsesión por encontrar a la persona perfecta termina por comportar la búsqueda de rasgos negativos, que no gustan y que confirmen que no es el sujeto ideal. Se trata de un fenómeno vinculado a lo que se conoce como sesgo de confirmación.

Observamos una mayor tendencia a fijarse en los rasgos negativos, es decir, pesan mucho más que los positivos. Aunque el sujeto tenga muchas características positivas, si muestra un pequeño detalle que no coincide con lo que él o ella entiende como perfecto, será motivo suficiente para romper.

5. Valoración negativa del sexo opuesto

Después de un desengaño amoroso o de ver que ningún hombre o mujer cumplen con las expectativas que buscan, terminan por creer y expresar que todos los hombres o mujeres son iguales, mostrando una mala consideración de ellos. Nos damos cuenta de cómo culpan a la otra persona por no estar al nivel, de no ser perfecto, sin valorar en ningún momento cómo ha sido su comportamiento o cómo son ellos.

Esta consideración y valoración externa y no interna y la excesiva exigencia favorece la visión negativa de su entorno en concreto del sexo opuesto.

6. Mala relación y maltrato con su pareja

De manera intencionada o de forma inconsciente, en casos así es habitual que se produzca maltrato psicológico entre la pareja.

La elevada exigencia y la decepción de no observar lo que ellos querrían, es decir, la experiencia de que sus parejas no son como estas personas desean, genera que en muchas ocasiones expresen su descontento, critiquen a su pareja, incluso de manera injusta y humillante. Intentarán que su compañero o compañera cambie su manera de ser, su aspecto o su modo de actuar con la intención de gustarles, aunque esto nunca sucederá, ya que nunca será suficiente.

De este modo, es muy probable que si la otra persona no decide cortar la relación y continúan juntos, su autoestima se vea reducida, mostrando niveles muy bajos y modificando su modo de expresarse para contentar a su pareja. Asimismo, el sujeto con el síndrome no dudará en seguir buscando a la persona ideal, pudiendo incluso acercarse y actuar de manera cariñosa con otras personas delante de su pareja.

7. Referente parental

Es habitual también que el modelo de hombre o de mujer ideal que buscan sea parecido a su padre o a su madre. Nuestro padre o nuestra madre son los primeros referentes del sexo opuesto que tenemos, siendo también figuras muy importantes en nuestra educación y crianza. Por esta razón no es de extrañar que veamos en ellos el modelo perfecto, quienes muestran las características que nos han enseñado como buenas.

Buscarán pues una protección y un afecto similar al que pueden recibir de su padre o su madre, ser tratados como príncipes o princesas de su casa.

8. Relaciones no correspondidas

Otra característica de las relaciones que establecen los individuos con el síndrome del príncipe azul y que termina repercutiendo en su bienestar, es que frecuentemente se “enamoren” o les gusten personas inalcanzables, ya sea porque son personajes famosos, individuos casados o porque viven muy lejos. Esta atracción por sujetos difíciles de alcanzar favorece que los idealizan y los valoren como individuos perfectos, puesto que al no tener ocasión de conocerlos más es difícil que detecten los rasgos negativos.

Así pues, esta dificultad de establecer relación con sujetos inalcanzables o en el caso de poder mantener una relación, ser considerado el amante o la amante y no recibir la atención deseada, generará mayor malestar en el paciente.

9. Sentimiento de soledad

La imposibilidad de encontrar una pareja que sea perfecta e ideal o la dificultad para mantener las relaciones, genera en los sujetos con este síndrome una sensación de soledad y un sentimiento de vacío. De esta manera, un punto a trabajar será comprender que no tener pareja no significa estar solo y que primero debemos estar bien con nosotros mismos para poder lograr que nuestras relaciones sean sanas y duraderas.

La razón de estar con alguien no debe ser llenar el vacío que sentimos, no puede ser el motivo de nuestra felicidad, sino que antes tenemos que sentirnos realizados y felices nosotros mismos para poder establecer una buena relación de pareja.

  • Valdez, J.A., Valdez, J.L., López, M.C. y González, N.I. (2007) La elección real e ideal de pareja: un estudio en parejas establecidas. Revista interamericana de Psicología.
  • Santos, J.L., Hernangómez, L. y Taravillo, B. (2018) Manual de CEDE de preparación PIR. Psicopatología. CEDE: 5ª Edición.

Psicóloga

Erin Sánchez es graduada en Psicología con mención en Psicología Clínica infantil y de adultos por la Universidad Autónoma de Barcelona. Actualmente estudia para las oposiciones de Psicólogo Interno Residente (PIR) y es voluntaria en AVAN, asociación que acoge a personas con afectaciones neurológicas, con sede en Sabadell (Barcelona).

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